El hombre-montaña: G.K. Chesterton

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K. Chesterton (1874-1936) fue el hombre-montaña. Este escritor inglés medía 1.93 m de estatura y pesaba 130 Kg. Escribió 80 libros, varios cientos de poemas, alrededor de 200 cuentos, 4000 ensayos y numerosas obras de teatro. Durante 1300 semanas seguidas publicó una columna en el Illustrated London News. Escribiendo ganó una fortuna que se estima en 1.3 millones de libras esterlinas. Sus libros han ganado para la alegría muchas almas que hubieran sido devoradas por el tedio, el temor y la tristeza.

Chesterton era descomunal hasta para ser distraído. Se le olvidaba a dónde se dirigía. En más de una ocasión tuvo que mandarle a su esposa un telegrama que decía: “En Market Harborough. ¿Dónde debo estar?” Su esposa contestaba: “En casa.” El amplio y vigoroso pensamiento de este humorista que se guiaba por el sentido común estaba ocupado en dibujar argumentos como fuegos artificiales a favor del cristianismo.

Las palabras de Chesterton bailan vertiginosamente. Quizá se debe a que era poeta. Cuando murió, sus obituarios predecían que se le iba a recordar por su poesía. Pero ahora sus poemas apenas se conocen y se le recuerda por su prosa llena de paradojas y oxímoron y símiles vestidos de arlequín, con los que expone la fe con vehemencia e inocencia, asombrado y deleitado por el misterio del ser.

El pecado de los últimos siglos es el orgullo. La inteligencia humana, embriagada por sus éxitos, ha negado las restricciones de la realidad. En un tiempo de racionalismo enfermizo, Chesterton nos recuerda que la razón es un instrumento maravilloso, pero que este instrumento exige una materia. Si no tiene el mundo por objeto, la razón se devora a sí misma. Chesterton pone a la razón en su lugar.

La filosofía moderna ofrece un acentuado carácter de subjetivismo. Ha deformado la realidad, queriendo hacerla fácil. Pero Chesterton, siguiendo el método de los escolásticos, que se preocupaban con ojos bien abiertos del mundo exterior, encuentra que la verdad no es fácil, pero es simple. Cuando el hombre moderno piensa que todo lo antiguo es anticuado, en el centro del pensamiento de Chesterton está la teoría de la antigüedad venerable de las emociones esenciales del hombre.

Aunque el método de Chesterton proviene de la escolástica medieval, su estilo se parece mucho al de escritores modernos como Oscar Wilde o G.W. Shaw, quienes blandían paradojas en contra de los puntos de vista convencionales. Para Chesterton, por debajo de las teorías edificadas por la inteligencia, se encuentra el universo, sólido y maravilloso. Chesterton nos ayuda a hundir profundas raíces en este universo, sin permitir que los cuatro vientos de la inteligencia nos arrastren en breves vuelos espléndidos, que acaban estrellándonos sobre el suelo en caídas estrepitosas.

Es posible que este gordo gigantón que fumaba puros como chimenea y escribía libros a la menor provocación sea declarado santo por la Iglesia católica. Están abiertas las investigaciones que permitirían abrir la causa de canonización de este profeta laico. El padre John Udris recibe milagros en St. Mary’s College, Chester Road, Sutton, Coldfield, B73 5AA, UK

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