“Selbstdenken”

La incoherencia de la incoherencia es una de las traducciones que se ha dado al título de la obra más representativa de Averroes, el pensador cordobés que introdujo el pensamiento aristotélico en la Europa medieval. Al mismo tiempo, este es un título que también merecería Schopenhauer, pensador alemán del siglo XIX celebérrimo por su voluntarioso estoicismo doctrinario y su hedonismo vital. Una incoherencia de la incoherencia. Sin embargo, y recurriendo a las palabras de Winckelmann, “los grandes artistas son sabios, incluso en sus negligencias: no pueden equivocarse sin instruir a la vez”, rescato hoy un término acuñado por él mismo para tratar de introducir el tema del que quiero hablar, el “selbstdenken”.

“Selbstdenken” significa, literalmente, pensar por uno mismo o pensamiento propio, y se refiere a la capacidad innata del ser humano de razonar de manera individual. Schopenhauer distinguía dos clases de educación, la “educación natural” y la “educación artificial”. La primera de éstas es la que más nos interesa, pues se refiere a la capacidad de cada ser de “crear conceptos por medio de abstracciones de las intuiciones” de acuerdo con “la naturaleza de nuestro intelecto”. La educación artificial, por su parte, es aquella que se impone al individuo por medio de conceptos, a través de los cuales se deben adquirir más tarde las intuiciones. Como una vía de canalización, y constreñimiento, de las mismas, “así sucede que la educación hace cabezas descarriadas”. Para él, por tanto, la educación “es un proceso individual” que remite a la idea de Rousseau de que “no es el individuo el producto de la sociedad, sino la sociedad del individuo”

No quisiera explayarme más en tal doctrina, pues no es el objetivo de este escrito, pero creo que es una buena manera de ir entrando en materia de la mano de una de las mentes más preclaras de los últimos siglos, aunque fuera incoherente. Estamos perdiendo el “selbstdenken“, nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos, y lo que es peor, se nos arrebata y ni siquiera nos quejamos.

Hace algunas semanas apareció la noticia de que,a partir del próximo curso escolar, la filosofía dejará de ser materia obligatoria en el segundo curso de bachillerato de los colegios de España. Deberíamos estar todos en la calle protestando, sin embargo, a parte de algunos artículos y opiniones contrarias, no ha ocurrido nada más. Y esto es lo más alarmante del caso. Es preocupante que la filosofía únicamente se vea como una materia a cursar un par años y después olvidarse de ella, pero lo es todavía más el hecho de que el ministro de educación la erradique así sin más, como quien desecha un mueble carcomido. ¿Qué es lo que se está quitando a los jóvenes?

La capacidad de pensar es innata en nosotros, pero a pensar se aprende pensando, de la misma manera que a leer se aprende leyendo, a pintar pintando y así un sinfín de acciones que se aprenden a base de la repetición de la misma. Sí, haciendo problemas de física, ejercicios de economía y de lengua se piensa, pero no se reflexiona.

La principal innovación del periodo renacentista fue la vuelta del hombre hacia sí mismo (como expliqué en el artículo anterior), la contemplación del ser humano por el ser humano como ser trascendente pero también como realidad efímera y misteriosa. Y parece que el siglo XXI será el que acabe con esta concepción. “Pensamos demasiado, sentimos muy poco” decía Charles Chaplin en el discurso final de El gran dictador, nos sentimos muy poco como seres contingentes y metafísicos, nos pensamos a nosotros mismos constantemente, pero solo de manera superficial, sin llegar a querernos ver desde donde nadie más pueda vernos, sin reflexionarnos.

La crisis moral que ensombrece Europa en particular se debe a este cambio del pensamiento profundo al superficial. Es incómodo preguntarnos por el sentido de la vida, por el más allá, por nuestra propia existencia, nos agita interiormente e intentamos acallar tan desasosegada voz. Nos ayudan a acallarla, no pienses, solo haz, haz lo que te apetezca, sin pensarlo, disfruta, compra, gasta, preocúpate únicamente por las banalidades de la vida, y en el fondo, ¿qué sentido tiene existir sin saber ser? “Lee y conducirás, no leas y serás conducido” dijo Santa Teresa de Ávila. Leer, pensar por uno mismo, “conócete a ti mismo”, reza el proverbio griego asiduamente atribuido a Sócrates. Y esto asusta, nos asusta por la tremenda empresa que significa emprender, ahora que la emprendeduría está tan de moda, y les asusta a quienes no quieren que pensemos, los que, volviendo a la cita de Santa Teresa, nos quieren conducir. ¡Y qué fácil, y cómodo, es ser conducido! pero que vacío es un ser con el alma dormida.

“Recuerde al alma dormida, avive el seseo y despierte, contemplando como se pasa la vida, como se viene la muerte tan callando (…)”. Las cosas humanas no son eternas, nos recuerda don Quijote, y es la verdad más desagradable a la que debemos enfrentarnos, pero cabe recordarla para saber “qué hacer con el tiempo que se nos ha dado”, evocando las míticas palabras de Tolkein. Es en realidad el significado del tópico latino más usado y conocido, y por su uso perdido y privado de su sentido inicial, “Carpe Diem”, aprovecha el momento. Seamos nosotros mismos quienes conduzcamos nuestra vida, pensemos, leamos, pero sobretodo, seamos.

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6 Comments

  1. 2

    Efectivamente Ana, gracias por tu artículo. Del cogito cartesiano nos hemos pasado al digito contemporáneo: digito, ergo sum. La capacidad ineludible que tienen los medios electrónicos de abstraernos de la realidad ha causado estragos en nuestras facultades, de modo especial en la razón. Razón que puede llegar a la maravilla, que es el inicio de toda filosofía según Aristóteles. Si se pierde la cappacidad para maravillarse, se pierde toda posible filosofía ¿no nos habrá pasado esto ya?
    Recuerda también que el pensar tiene una finalidad y no me refiero sólo a la acción…

  2. 3

    El Selbsdenken era lo que promovía nuestro profesor el fundador de la technopathogenology. El era doctorado en Stuttgart en Alemania y nos decía que la Universidad no puede acogerse a la correción política sino que debe tener pensadores críticos aún con lo que quiere el colectivo. Ese Selbstdenken es lo que lo llevó a ser muy crítico con la actividad de ciencia y Técnica. Era investigador del CONICET y fundador de una cátedra específica en la Universidad. En el año 1992 su Instituto(INCABIE) fué totalmente desvalijado a raíz de su publicación en el año 1991 (tecnogenología) y en el año 2002 su Instituto fué totalemnte desmantelado y sus instrumentales repretidos entre los colegas. En el año 2001 había publicado su trabajo “Aspectos tecnopatogenológicos de la Ingeniería Genética” muy crítica con el uso de transgénicos y las sustancias químicas anexas. Fué un buen profesor.

  3. 4

    Muy bueno el artículo pero en la Iglesia deberían auto-aplicarse mas esta medicina sobre todo en el concepto tan extendido de la direccion espiritual, y la confesión. Tambien en la interpretacion de la Biblia que hasta ahora solo la llevaban bajo el brazo los protestantes. Pensar por uno mismo vale, pero respetando los dogmas católicos como única condición, y punto. Ya lo dijo Jesucristo: no llaméis padre (guru) (lider) a nadie, solo Dios es vuestro padre. Los “gurus” en el Catolicismo todavía son muchos, son los que predican que los creyentes no deben pensar, que ellos ya han pensado por todos.

  4. 5

    Fundó la technopathogenology. Fué una consecuencia de el Selbstdenken ya que sin una ciencia crítica y preventiva el Conejillo de Indias Humano es inevitable en todo el proceso cientifico tecnológico industrial.

  5. 6

    Muy acertado este artículo, que me ha recordado lo que decía Gaziel el año 1961 (a ver si me admiten la cita): «Un principi bàsic de les societats dirigides — com ho comença de ser la nostra i ho serà cada vegada més— és que als homes i les dones en general, per a governar-los i conduir-los bé, cal donar-los-ho tot fet, perquè ells, descomptant-ne una minoria escassíssima, són ineptes per a pensar o sentir personalment ni veure pels ulls propis. Això, els grans governs antics ho sabien perfectament i no ho perdien mai de vista, pels excel·lents resultats que en treien. L’home anònim d’avui, simple molècula d’una massa que cal fer obedient i compacta, el tracten també amb la mateixa caritat, donant-li generosament els pensaments que haurà de pensar, els sentiments que haurà de sentir, els llibres que haurà de llegir, les noves que li hauran d’arribar, les excursions i viatges que haurà de fer, els jocs que l’hauran d’entusiasmar, les músiques que haurà d’escoltar i les imatges que haurà d’escollir. I el principi suprem és aquest: l’home és allò que el fan, com els càntirs són el que vol qui maneja l’argila. L’Estat es substitueix al Creador; aquest no ha de fer res més que aportar humilment la pasta; la forma i el contingut ja són cosa de l’altre.
    «Aquelles masses que empavorien Ortega i Gasset, perquè creia que s’havien rebel·lat —sent així que mai no havien estat, com ara, tan fèrriament tingudes per la coacció estatal ni tan inconscientment presoneres de falses necessitats mecàniques— , vénen a constituir com el cor de la tragèdia col·lectiva moderna. És de témer que cada dia seran més abundoses i més ben menades.”
    En fin, que eso de dejarse llevar y no pensar por cuenta propia es algo antiguo, quizá no muy ligado al uso de las TIC ni a los planes de estudio…

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