I had a dream

He fet un somni. He hecho un sueño…

Duermo mal últimamente, las preocupaciones no me dejan tranquilo…y esta noche he tenido un sueño.

He soñado que el Rey invitaba a cenar a Rajoy y a Puigdemont en su Palacio Real, en Madrid. Sí, justamente ellos dos, y en estos días. Les rogó que por favor no discutieran de nada hasta la sobremesa. Camareros en uniforme, cubiertos de oro y plata, vasos de cristal de Baccarat, manjares exquisitos, regados con un Rioja reserva (real) y cava brut para el postre… Comieron bien, se pusieron contentos, aunque un poco tensos por el incipiente debate; pero el rey les despidió aduciendo que estaba cansado y que hubieran hablado al día siguiente, que ya estaba todo preparado para que durmieran en Palacio. Los dos quisieron protestar, pero nadie se atrevió a contradecir al monarca (de todos los españoles).

Así lo hicieron, y la mañana siguiente se encontraron para el desayuno, ya con ganas de empezar… El Rey les esperaba, pero esta vez no había desayuno preparado… Tuvieron que hacerse el café, calentar la leche, tostar el pan… Pero lo tomaron bien, lo hicieron y aún desayunaron a gusto, pero no mucho (hay que ver cómo está el servicio…). Luego les dijo que tenía dolor de cabeza, y que se aplazaba la charla a la tarde: todos se retiraron a sus aposentos, cada uno meditando las razones y los argumentos con los que pensaba que podía destruir a su contrincante.

No les llamaron para la comida. A media tarde se asomaron al pasillo a ver qué pasaba, pero los pasillos del Palacio estaban vacios…

“Yo tengo cosas importantes que despachar”, dijo Rajoy.

“Y yo tengo que volver a Barcelona, pues me esperan para una reunión política importante” dijo Puigdemont, sin decir que era para proclamar la independencia.

Pero no supieron encontrar la salida de Palacio, había puertas cerradas y los teléfonos móviles los habían requisado al entrar los de seguridad, por aquello del terrorismo. Ninguno se atrevió a protestar, por aquello de la ley antiterrorista y que no se puede discutir con la policía, es delito… Entonces finalmente encontraron la cocina, pero -¡ay de mí!- no había mucha vianda: unos pocos huevos, un par de salchichas, una botella medio llena. Como estaban hambrientos, se dispusieron a compartir lo que había. “A mí me gustan los huevos duros, muy duros -dijo Rajoy-, que por algo soy gallego”, con un poco de sorna. “Y a mí, más duros todavía”, contestó Puigdemont. Se miraron un momento con aire desafiante… pero el caso es que ninguno de los dos sabía exactamente cómo se hacían los huevos duros. Así que solo fueron capaces de hacer un pastiche de huevo medio crudo y salchichas medio quemadas, que en cualquier caso compartieron, por la común necesidad de comer algo. Luego a dormir la siesta, esperando que les llamaran para la cena… pero nada. Volvieron a reunirse en la cocina y estaba todo como lo habían dejado: sucio, desordenado… y ya no quedaba nada para comer.

“En Madrid, como siempre, nos dejáis a los catalanes sin nada, sin siquiera poder comer” espetó Puigdemont. “Siempre os estáis quejando” replicó Rajoy, “yo peso más que tú y tengo más hambre, en cambio hemos compartido lo que había y no me he quejado”.

“Siempre os quedáis con todo lo mejor”, protestó Puigdemont. “Si fuerais un poco más justos, en Catalunya no habría tanta hartura contra vosotros”.

“Es la historia de siempre, os hemos dejado toda la gestión de muchas cosas, la sanidad y la educación, y siempre pedís más; y tampoco lo habéis hecho tan bien, que digamos” dijo Rajoy.

“Pero las inversiones van siempre a otros lados, privilegiáis siempre a la capital y Barcelona se queda sin infraestructuras” reclamó Puigdemont.

“El caso es que habéis usado la educación para alimentar un sentimiento antiespañol”.

“Es verdad, pero vosotros habéis hecho lo mismo a nivel electoral. Mira que ponerse a recoger firmas contra un Estatut aprobado por el Parlamento español ¡y reclamabais por un referéndum!”

“Bueno, aquello había que pararlo, el referéndum era de toda España, no sólo vuestro”.

“Habéis usado demasiada violencia contra una votación pacifica” acusó Puigdemont.

“Es que no había entendido lo que pasaba en Catalunya. Sabes, además de inglés, tampoco entiendo el catalán: solo miraba los telediarios de Madrid…y me he dado cuenta de que no es verdad que son solo cuatro exaltados antiespañoles. Me he dado cuenta de que he acabado creyéndome las mentiras de mis telediarios. En verdad, hay un pueblo detrás de todo esto, y tengo que reconocer que es sustancialmente pacifico”.

“Si, hay un pueblo, pero sabemos que no tenemos mayoría…habíamos planteado unas elecciones plebiscitarias, pero no hemos sacado la mayoría de votos como esperábamos… así que hemos usado la mayoría de escaños para interpretar el voto a nuestra manera. Y además pensamos seguir educando a la gente, hasta que seamos mayoría”.

“Reconozco que en algún caso la policía se ha pasado, pero tampoco ha sido nada trágico, vamos… Además, estos pobres guardias civiles, acosados e insultados, provocados… el caso es que hemos educado a media España a que hay que pisar al que ve la unidad de otra manera. Sabes, aquello de las dos Españas, hay que sacarle jugo”.

“¡Y claro que os hemos ganado el referéndum! la verdadera batalla estaba en los medios, no en las urnas, ya sabíamos que no tenemos mayoría, que no podía tener valor legal… ¡Pero tú nos ayudaste muchísimo! ¿No has visto la prensa extranjera? Las fotos os han derrotado, habéis quedado como opresores, nos ha servido para reforzar nuestro relato”.

“Pero así, ¿qué pretendéis? ¿Engañar a todo el mundo?”

“Si lo que queremos de verdad es que admitáis que siempre favorecéis a Madrid, y sentarnos seriamente a buscar una salida. Tampoco nos interesa salir de España, pero esta España que barre siempre para la capital no funciona. Claro que hay algún extremista que lo que quiere es volcar el sistema, y algunos sueñan con la república. Pero en realidad no nos importa, tampoco sirve de nada este rey, pero tampoco molesta. La mayoría, de momento, solo quiere ser tratada con justicia, y sobre todo con dignidad, sin ser ninguneada. Pero sois demasiado tozudos”.

“Mira que por tozudo… ¡Ya os había dicho de no hacer el referéndum!”.

“Pero lo que cuenta es la imagen. ¿Quién sabe en Europa que hemos violado nuestro Estatut catalán y que nos hemos pasado por el forro el reglamento de nuestra parlamento para convocarlo?”

“Claro que nosotros usamos los jueces y el Tribunal Constitucional, que por algo los nombramos los políticos; y ya sabes que somos mayoría, por allí nunca podréis pasar”.

“Además llevamos tres siglos de abusos y opresión del catalán. El Memorial de Greuges…”

“Pero ahora lleváis cuarenta años de opresión del castellano”

 

Se miraron un momento, Puigdemont algo incómodo por haber caído en la cuenta de que había sostenido toda la conversación en castellano.

 

“Mira, si no proclamáis la independencia, te prometo que nos sentamos mañana mismo a hablar de infraestructuras y de balanzas fiscales”

“Yo puedo pararla unos días, pero la gente está muy quemada, ya no se cree vuestras promesas. ¡Si hasta habéis engañado a vuestros electores y incumplido vuestro programa electoral con lo del aborto! Pero si lo haces, miro que puedo hacer para aplazarlo, y luego se verá. Necesitamos una salida…”

“Ya sé que no es todo cuestión de dinero, que os hemos ninguneado y muchos catalanes se han sentido despreciados… ¿Sabes que podríamos hacer? Nombrar Barcelona co-capital de España y llevar allí dos o tres de ministerios, para demostrar que queremos una España de todos. Así reduciríamos el centralismo, que dicho sea como gallego, a mí también me molesta. Debemos lograr una España que, en lugar de conceder tanta autonomía para dividirse, lo haga para ayudar los pueblos a asumir sus responsabilidades, fomentar la iniciativa económica, cultural y hasta política de la gente”.

“Esto sería fantástico… Claro que deberíamos cambiar la ley electoral, perderíamos poder todos los secretarios de partido. Piensa que en Catalunya salimos ganando los que dominamos los centros rurales. Si lo hacéis, prometo revisar la política educativa de la Generalitat, esa que hemos usado para adoctrinar por tanto tiempo… Y volveremos a poner el mapa de España en los libros de texto.”

“Claro que España necesita un AVE que comunique Barcelona con Valencia y Bilbao, y reformas en el puerto de Barcelona, sin que las tengáis que pagar vosotros. “

“Nosotros podríamos dejar de re-escribir la historia en las Universidades y renunciar a algún contencioso planteado. Y cambiar la política lingüística, dejar de multar a quien no etiquete en catalán”

“Con las autopistas será más complicado, ya sabes, el capital privado quiere siempre ganar dinero.”

“Aquí las hemos tenido que hacer con capital privado, y esos quieren ganar dinero. Pero no te creas, nuestra tajada nos la hemos llevado. La clave es renovar las concesiones por 20 años y decir a la gente que son gastos de mantenimiento”

“Si, si, ya sé cómo se hace… Bueno, y ¿qué tal si entráis en el gobierno?”

“Me pensaba que no se podía, que hay un cupo que admite solo un ministro catalán por aquello de hace ver que estamos…”

“Esto de que no pueda haber un primer ministro catalán ya se acabó, ha durado 130 años pero ya es hora de que seamos todos iguales”

“¿Sabes que te digo? Que me sabría mal separarme de España, a mi me encantan las Baleares, y el Rioja y el Albariño, y el jamón de bellota, y pasear por Sevilla…”

“Pues yo no concibo una España sin Catalunya, el pa amb tomàquet, la Costa Brava, Gaudí,… además, te confieso, el Barça ha sido el mejor equipo de la historia, qué gusto daba verles jugar. Sin ellos, nunca hubiéramos sido campeones del mundo, ni de Europa…”.

“¿Lo dices en serio? Pero si nos habéis perjudicado todo lo que habéis querido, hasta premiáis a los árbitros que no conceden un gol que ha entrado por 59 centímetros…”

“Hombre, no podíamos permitir que ganarais siempre… Ya sabes, no es cuestión de tecnología, es de quien decide quienes son los árbitros internacionales…”

 

Se miraron mal por un momento… pero la tensión desapareció pronto.

“Hay que reconocer que, ahora, está jugando mejor el Madrid” dijo Puigdemont “y parece que este año volvéis a pitarnos los penaltis…”

“Es para bajar la tensión, un poco para cada uno.”

“Pero ¿dejareis en España de pitar a Piqué solo porque os las canta claras?”

“Bueno, eso no se para en un día, ya sabes, pero podemos intentarlo… Y vosotros, ¿podéis dejar que en el Camp Nou se grite siempre In-inde-independencia cada minuto 17’?”

“Tampoco se para en un día, pero puedo hablar con el Barça, que deje de hacer tanta política y respete toda su masa social. Sabes, es un poco una bandera, como para vosotros el Real Madrid…”

“Claro, lo entiendo: si no se va de la Liga, vendré a ver los partidos al Camp Nou. Y tu estas invitado al Bernabeu”.

………

 

I have a dream…

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