Inmigración: Por qué se equivoca Miguel Sebastián

El asesor económico del presidente del gobierno y ahora candidato a la alcaldía de Madrid, Miguel Sebastián, ha presentado unos datos sobre la inmigra…

fichero_10178_20061120.jpg

El asesor económico del presidente del gobierno y ahora candidato a la alcaldía de Madrid, Miguel Sebastián, ha presentado unos datos sobre la inmigración que, viniendo de quien vienen y en el momento en que son expuestos, no han merecido un análisis suficiente.

Sebastián sostiene, a partir de un análisis de ingresos y gastos por conceptos presupuestarios, que los inmigrantes aportan un excedente neto y han elevado la renta por habitante en 623 euros en cinco años, contribuyendo así al crecimiento del PIB.

El asesor de Zapatero ha presentado la inmigración como un negocio y ha llegado a afirmar que en España puede aumentar la población hasta los 66 millones y, por esta causa, resulta “perfectamente razonable” que el territorio español asuma la entrada de 200.000 emigrantes cada año para que la economía siga creciendo por encima del 3 por ciento.

Errores de bulto

La tesis es muy sencilla: si los inmigrantes son un negocio que vengan en abundancia y nos enriquezcan. Este planteamiento adolece de graves inconvenientes y, lo que es peor, tratándose de un profesional cualificado, de errores metodológicos de bulto.

El ansia por justificar ante el electorado socialista los problemas que genera la inmigración y el incierto horizonte de la economía española a medio plazo llevan a Sebastián a acentuar los aspectos positivos que tienen entre nosotros los inmigrantes.

En esta situación influye el hecho de que España carece de un modelo de crecimiento a medio plazo, para cuando se agote el actual basado en la demanda interna, la construcción y los bajos salarios en términos reales. Dado que el horizonte del inicio de este posible declive no está lejos, el 2008, parece que echar mano de la inmigración pueda ser la salida fácil.

Tres son las principales objeciones que se le han de plantear a Sebastián:

La primera es estrictamente económica: no puede confundirse el impacto actual sobre el PIB con el balance entre ingresos y gastos que generan los inmigrantes y, por tanto, la visión de si dan estabilidad o no a medio plazo a la sostenibilidad del estado del bienestar.

La ‘fotografía’ no sirve

La razón es muy concreta, para comprobar esta sostenibilidad la fotografía del momento actual no sirve, sino que es necesaria la proyección en el tiempo, la llamada cuenta generacional de estos inmigrantes. Es decir, de lo que van a contribuir al erario público y lo que van a recibir.

Es el tipo de diagnóstico que, por ejemplo, aplica la llamada contabilidad generacional, que viene siendo utilizada por la seguridad social y también en Europa, por distintos gobiernos, para estudiar la sostenibilidad de sus finanzas.

La ‘fotografía’ no sirve, es necesaria la película porque un excedente para hoy no significa necesariamente que no pueda producirse un déficit para mañana. Esto se percibe claramente en las cuentas que ha presentado Miguel Sebastián.

Al tratarse de una población, la inmigrante, básicamente activa y la mayoría en edad de trabajar, con pocos ancianos y niños, los principales costes como son las pensiones y la enseñanza tienen un efecto reducido; mientras que sus aportaciones a través del IRPF, el IVA y las cotizaciones sociales, alcanzan niveles máximos, de manera que el gasto de la seguridad social, el principal problema español, sólo significa 399 millones de euros sobre el total de 84.000 que representa el conjunto de la población española, es decir, solo el 0,5 por ciento.

Pero, esta situación no se hará eterna. Los actuales inmigrantes se jubilarán entre los próximos 15 y 30 años y pasarán a engrosar los pagos de la seguridad social.

Con las mismas cifras de Sebastián podría inferirse que, con una estructura de pago en pensiones equivalente a la española, el saldo neto en lugar de ser positivo como ahora sería negativo en unos 1000 millones de euros. Esto es una mera aproximación, pero sirve para subrayar lo erróneo del enfoque del candidato a la alcaldía de Madrid.

La natalidad, ignorada

La segunda consideración hace referencia a que la inmigración, al igual que la natalidad, es un factor que estimula el crecimiento económico, pero con una diferencia a favor de los propios hijos.

Las aportaciones de la inmigración al crecimiento se hacen a expensas de la productividad, porque permiten a los sectores que registran en mayor medida su presencia mantener los salarios bajos y no implementar medidas que aumenten la eficacia productiva. Y este es exactamente el problema central del modelo español a medio plazo.

Por tanto, la ‘receta’ Sebastián juega en contra de la productividad. En este sentido, extraña como el entusiasmo por la inmigración no corre parejo con el que debería existir para aumentar la natalidad, que interviene de una manera decisiva y favorable en la mejora de la productividad total, además de favorecer el crecimiento.

Impacto social y cultural

La tercera cuestión, que ni se plantea Sebastián, es el impacto social y cultural que tendría una población incrementada en 200 mil inmigrantes más cada año de manera ininterrumpida, hasta alcanzar los 66 millones de habitantes.

Así pues, la ‘receta’ del candidato a la alcaldía puede resultar simplemente demoledora para la sociedad española.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>