Jordi Pujol ante la Federació de Cristians de Catalunya: “no hay marcha atrás”

El ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, manifestó que la marcha que ha emprendido Catalunya hacia su soberanía “no tiene …

El ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, manifestó que la marcha que ha emprendido Catalunya hacia su soberanía “no tiene marcha atrás”. Rechazó la tercera vía, como algunos políticos catalanes propugnan, entre ellos Josep Antoni Duran Lleida y el líder socialista, Pere Navarro.

Pujol intervino ante la Federació de Cristians de Catalunya en su reunión celebrada en Barcelona bajo el tema “Cohesió social i sentit de pertinença”. En esa reunión manifestó que personalmente no ve posibles las terceras vías. Desde 1975 se ha apostado por las terceras vías, añadió, pero no han triunfado. Y si hay una solución ahí es “gracias al independentismo” que se ha extendido por toda Catalunya.

Reconoció el político catalán, que cumplirá 84 años en junio, que él ha decidido cambiar su actitud anterior con relación a España, basada en el pactismo y en el respeto a las instituciones españolas. “Queríamos una Catalunya nueva en una España nueva, con mayor desarrollo económico y social”, un Estado que reconociera la personalidad histórica de Catalunya, en el que Catalunya tendría un encaje, y por eso se comprometió a la gobernabilidad y estabilidad de una España dentro de Europa y en ella Catalunya, porque los gobiernos deben ser estables para acometer todo un conjunto de reformas.

Ahora las cosas no van por ahí, dijo Pujol, quien señaló que las instituciones españolas están todas desprestigiadas y la opinión pública española solo aprueba a dos instituciones: el Ejército y la Guardia Civil. La democracia española “no funciona”. Hizo referencia a su libro “Caminant devant del congost” (Caminando desfiladero arriba) y dijo que Catalunya ha empezado a caminar por el desfiladero, y hay que salir de él caminando hacia adelante, buscando la salida, una salida que “no tiene marcha atrás”. Buscar terceras vías es como caminar por el desfiladero y encontrar salidas arriba trepando por los acantilados y esto no tiene sentido.

La línea que él ha seguido es la del pacto y la de las terceras vías desde que comenzó la democracia en España, y con tanto pactismo hemos salido “escarmentados”. Por lo tanto, añadió el ex presidente, “hemos de salir de las terceras vías, hemos de salir del desfiladero hacia adelante, pues de no salir se puede morir”. Hoy en Catalunya hay un grado alto de bienestar, en la educación, la sanidad, la lengua, el medio ambiente, el turismo, etc., gracias a la labor de los distintos gobiernos. Catalunya no ha sido nunca un país de base étnica, sino un país de paso, donde se han mezclado pueblos distintos, manteniendo su propia identidad histórica.

Los jóvenes cristianos catalanes mártires en la Guerra Civil

En dicha jornada participaron también el teólogo Mn. Joan Costa, que habló del sentido de identidad en la doctrina social de la Iglesia, tanto en el Concilio como en los pontificados de Juan Pablo II, en especial en su discursos a la UNESCO, y Benedicto XVI, especialmente en su encíclica “Caritas in veritate”. El teólogo destacó que la civilización cristiana hoy es la civilización del amor, un amor entre los hombres y entre los pueblos en el marco de la libertad, tanto personal como colectiva. El hombre cristiano debe servir a la libertad y al amor, para no caer en la esclavitud. El nacionalismo o patriotismo debe ser visto como un amor y un servicio al país, sin idolatrías: no se puede ver la Nación como un Dios (totalitarismo ya experimentado en el pasado) ni caer en la nacionalatría o culto a la Nación.

El presidente de la Federació de Cristians, el ex conseller de Jordi Pujol, Antoni Comas, destacó que el origen de esta federación es la organización “Joves Cristians” que surgió en la República frente a la iconoclastia y persecución de la religión de los gobernantes radicales y de izquierdas. Joves Cristians alcanzó los 30.000 afiliados, de los cuales unos 300 murieron “mártires en la Guerra Civil, algunos de ellos quemados vivos”. Destacó la fe de estos jóvenes, entre los 18 y 25 años, a los que se les conmutaba el martirio si apostataban de su fe, pero “ninguno de los jóvenes renunció a su fe”, comentó Antoni Comas. Puede verse esta fe en las cartas que escribieron a sus madres y a sus novias. Luego vino el franquismo y sufrieron incomprensiones muchos jóvenes por su ideal catalanista.

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