La crisis de la industria farmacéutica pone en riesgo la investigación sobre enfermedades raras

“El modelo de negocio de la farmacia está roto: es una industria en el límite de un descenso terminal”, advierte un experto. La investigación se centra en fármacos con buena salida al mercado y se deja de lado la dirigida a patologías minoritarias o complejas

La investigación se centra en aquellos medicamentos que tienen mejores perspectivas de salir al mercado, mientras se da la espalda a los farmacos menos rentables, los destinados a enfermedades raras La investigación se centra en aquellos medicamentos que tienen mejores perspectivas de salir al mercado, mientras se da la espalda a los farmacos menos rentables, los destinados a enfermedades raras

Cada semana se describen cinco nuevas enfermedades raras en el mundo y, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), existen alrededor de 7.000 patologías de este tipo, que afectarían a unos tres millones de personas en España.

Además, el 43% de los afectados por las también denominadas enfermedades “huérfanas” no dispone de un tratamiento adecuado. “Actualmente no existen tratamientos eficaces para muchas de estas enfermedades, […] por lo que está claro que la investigación en enfermedades raras es algo que hay que mejorar”, advertía el pasado mes de febrero el doctor Jordi Gascón, especialista de la SEN.

Sin embargo, la investigación en enfermedades raras no parece que vaya a mejorar en un futuro próximo si nos ceñimos a los datos facilitados por la consultora Deloitte sobre la rentabilidad de la investigación y desarrollo (I+D) en la industria farmacéutica, actualmente en crisis.

El modelo de negocio de la farmacia está roto: es una industria en el límite de un descenso terminal”, sentencia Kelvin Stott, director de la consultora Portfolio Management, quien añade que la investigación actualmente se centra en aquellos fármacos que tienen mejores perspectivas de salir al mercado, mientras se dejan de lado los medicamentos que son menos rentables, es decir los dirigidos a patologías minoritarias o complejas.

La industria farmacéutica, enferma

La cuestión de fondo de la crisis de la industria farmacéutica es que cada día que pasa ha de

Las previsiones de ventas están por debajo del coste de desarrollar un medicamento

Las previsiones de ventas están por debajo del coste de desarrollar un medicamento

invertir más para sacar al mercado sus nuevos fármacos mientras que sus ventas están yendo a la baja, como se puede observar en este gráfico, reproducido a partir de una información publicada por el diario La Vanguardia el pasado 17 de diciembre, que muestra la evolución de los costes en I+D y de la previsión de ventas entre 2010 y 2016 con datos de Deloitte.

En el gráfico se puede ver cómo en 2010 la relación entre el coste en I+D y la previsión de ventas, en miles de millones de dólares, era 1.188-816, respectivamente. Sin embargo, en 2015 los costes en I+D habían crecido hasta 1.576 mientras las ventas descendían hasta 416. Y, en 2016, las ventas seguían cayendo (394) en tanto que el gasto en investigación y desarrollo era 1.539.

Roger Villarino, socio del área de Salud de Deloitte, explica que los ajustes de precios han coincidido con un encarecimiento enorme de la I+D: “los principios químicos parecen bastante agotados y la investigación se centra en nuevas tecnologías como biotecnología o genómica, y es más compleja y más costosa”.

Por su parte, Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria, pone en consideración la personalización de la medicina y añade que “se descubren nuevas dianas terapéuticas y se desarrollan fármacos dirigidos a un menor número de pacientes”.

La industria, para recuperar el coste de la investigación, ha de poner precios muy altos a esos medicamentos porque los van a pagar menos pacientes”, destaca. Aun así, el rendimiento es decreciente.

Un retorno en caída libre

En cualquier caso, con datos de la consultora Deloitte, la industria farmacéutica invierte cada año unos 127.000 millones de euros en investigación, que el año pasado le proporcionaron una tasa interna de retorno (TIR) del 3,2%, por debajo del coste medio del capital, como se ve en este otro gráfico.

La tasa de retorno en la investigación de la industria farmacéutica ya está por debajo del coste medio del capital

La tasa de retorno en la investigación de la industria farmacéutica ya está por debajo del coste medio del capital

En este sentido, lo más preocupante para la industria farmacéutica es que, de mantenerse la tendencia decreciente de este rendimiento, ininterrumpida desde los años noventa, conducirá a que el rendimiento de la investigación sea nulo en el 2020.

Según Deloitte, en 2010 la industria obtenía aún un rendimiento a su inversión del 10%, y el descenso se debe sobre todo a una caída de las ventas medias por medicamento (que ha reducido la rentabilidad en 4,1 puntos), a que menos fármacos logran llegar al mercado (con una baja de 0,7 puntos) y a otros factores (2 puntos).

Al mismo tiempo, esa caída de los beneficios supone invertir menos dinero en investigación y desarrollo y menos ventas en el futuro, advierte Villarino.

Las causas

En cuanto a las causas de todo este desajuste, el factor que ha sacudido la industria farmacéutica ha sido la exigencia de los gobiernos, principales clientes de la industria, de contener su gasto sanitario.

Silvia Ondategui, directora del área de Salud de la consultora EY, considera que uno de los mayores retos de la industria “es ahora garantizar el acceso a sus fármacos: los sistemas nacionales de salud están en números rojos y limitan el precio de reembolso de los nuevos medicamentos o directamente no los reembolsan. Y en otros casos presionan a los médicos para que no los prescriban”.

Al mismo tiempo, los gobiernos impulsan la sustitución de los medicamentos de marca por genéricos cuando caduca la patente, de forma que las ventas globales de la industria farmacéutica llevan prácticamente estancadas desde 2010, mientras que las de genéricos son un tercio más altas.

Así, según Deloitte, los ingresos medios por ventas de un blockbuster o medicamento superventas, en su pico de prescripción, caen a un ritmo del 11,4% anual, y son ya de solo 400 millones de euros, mientras que el coste de lanzarlo al mercado se ha disparado y es de media de unos 1.700 millones de euros.

La actual crisis de la industria farmacéutica va a tener una repercusión negativa sobre la investigación de enfermedades raras

La actual crisis de la industria farmacéutica va a tener una repercusión negativa sobre la investigación de enfermedades raras

El Gobierno ha de cambiar su visión del medicamento, y evaluar de forma global su coste, valorando también los ahorros que genera por ejemplo en atención primaria y hospitalaria, o en aumento de la calidad de vida y reducción por tanto de prestaciones u otros costes sociales”, recomienda Urzay.

Uno de los ejemplos que justifican esa recomendación es, para el subdirector general de Farmaindustria, la revolución que supuso el omeprazol para el tratamiento de la úlcera péptica o del nuevo fármaco contra la hepatitis C, y los ahorros que genera en trasplantes hepáticos, además de la calidad de vida que aporta a los pacientes.

Al respecto, Urzay se lamenta de que el gasto en medicamentos supone cerca del 17% del gasto sanitario público, “pero a menudo es el único en el que se centran los recortes presupuestarios de los gobiernos”.

Por otra parte, la industria farmacéutica busca alternativas para reducir las ineficiencias de la I+D. Así, Silvia Ondategui considera que un factor clave es acortar el plazo de investigación y maximizar los años de vigencia comercial de la patente.

Actualmente, el desarrollo de un nuevo fármaco requiere de media 13 o 14 años, y la patente para la industria tiene su exclusividad comercial durante solo 20 años desde el momento en que se patenta, que suele ser mucho antes de salir al mercado.

En cualquier caso, el escenario que abre la actual crisis de la industria farmacéutica va a tener una repercusión negativa sobre la investigación de enfermedades raras o de aquellas que afectan a países en vías de desarrollo, mientras otros aspectos secundarios relacionados con esa industria, como investigaciones para frenar la alopecia o para adelgazar, por poner dos ejemplos, van a seguir siendo investigados. ¿Deben los estados mantenerse al margen de esa tendencia?

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