La Generalitat de Cataluña y los jóvenes: siguiendo el pésimo ejemplo de la Junta de Extremadura

Semanas atrás un programa educativo de la Junta de Extremadura significó un escándalo. Planteaba la relación sexual de los…

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Semanas atrás un programa educativo de la Junta de Extremadura significó un escándalo. Planteaba la relación sexual de los adolescentes y jóvenes como un simple juego de placer donde la masturbación aparecía como algo sobre lo que merece la pena impartir docencia.

En aquel caso era el gobierno de la Junta de Extremadura, el PSOE, por tanto, el responsable. Ahora, la Generalitat de Cataluña ha distribuido un folleto, ‘JOVE.CAT’, que no le va a la zaga. Su objetivo no es otro que fomentar la relación sexual entre jóvenes y adolescentes sin otro límite que el preservativo. Una vez más el término promiscuidad sexual es eliminado del ámbito de los criterios para reducirlo todo al goce del sexo sin otra limitación que una goma. La idea de fondo la expresa uno de los títulos del texto: “Un condón para disfrutar tranquilo”

La aberración educativa es doble. Por una parte, se prescinde una vez más del valor afectivo del hecho sexual y de sus consecuencias, así como de la responsabilidad sobre las mismas. El sexo es enseñado a los jóvenes al mismo nivel que cualquier otra actividad de ocio, y esto no es cierto. Bajo cualquier concepción humanista, trascendente o materialista, no es cierto. Es una estupidez,o no tan estupidez porque también actúa este tipo de política como un factor de alienación tan potente que ha dejado a la mayoría de los jóvenes dormidos ante un futuro francamente malo.

Hasta ahora cada generación podía entrever o esperar que su vida como adulto fuera mejor que la de sus padres. Este principio solo se rompió y durante unos pocos años cuando estalló la guerra. Pero desde el fin de ésta, y ya hace por consiguiente más de medio siglo, siempre ha sido así. Todo esto ha cambiado: nuestros jóvenes se enfrentan a un futuro más negro, más difícil. Unos porque quedarán fuera de juego. Son el resultado del gran fracaso escolar que aumenta en lugar de disminuir y donde influyen no solo causas que se mueven estrictamente en el ámbito de la enseñanza, sino sobre todo derivadas de las rupturas familiares, el crecimiento del consumo de droga y otros hábitos incompatibles con un buen rendimiento en la escuela. Pero, incluso aquellos que se esfuerzan, a no ser que sus padres pertenezcan a una élite económica de la sociedad, tendrán serias dificultades en poner en valor sus títulos académicos. No solo eso, tendrán grandes facturas a pagar que nosotros les dejaremos: el brutal adeudamiento de nuestra economía, el mayor del mundo entre los países desarrollados, la quiebra de la Seguridad Social, la factura del coste de la energía que se va acumulando, el destrozo ambiental. Todo esto solo para citar algunas de las más importantes.

A pesar de todo ello, nuestro joven es el menos inconformista que ha existido desde hace ¿un siglo, dos?, en cualquier caso, muchísimo tiempo. La mayoría siguen mansamente o bien los falsos placeres que les propone la cultura de los políticamente correctos o las reivindicaciones que les propone este mismo pensamiento: son “rebeldes” dentro del sistema.

También el folleto es un grave error desde el punto de vista sanitario. Está fuera de toda discusión que el preservativo no es una garantía absoluta y que la confianza ciega hacia él, ligada a la promiscuidad, multiplica el riesgo en lugar de reducirlo. En algunos casos porque no tiene ninguna capacidad de detención como en el VPH, en otros sencillamente porque la combinación de la tasa de fallos del material más las de su deficiente aplicación han creado un margen de error importante.

Pero el folleto está tan obsesionado en estos temas, que publica un artículo de refuerzo de un tal Josep María Portabella, que insiste en la idea: “el sexo es para disfrutarlo tanto como podamos o queramos. Haz y deja hacer todo aquello que te apetezca”. El autor aprovecha la ocasión para hacer propaganda de la relación homosexual de la cual se declara partidario. Propone, eso sí, cosas tan positivas como el que no combines el sexo y las drogas en razón de que “si quieres quedar preñada, como mínimo recuerdes después con quien”. Y como no podía faltar hay una agresión y una ofensa al sentimiento religioso acusándolo de que están contra el amarse porque no aceptan el matrimonio homosexual o la nueva ley del aborto (sic). Y para continuar el brillante razonamiento, nuestro hombre dice: “¿y donde estaban cuando sus amigos del alma nos llevaron a la guerra de Irak?” Es decir, no solo se permite agredir sino que además engaña. Los católicos, a quienes se refiere en la voz del Papa, fueron la más firme oposición internacional a aquella guerra.

No puede ser que con dinero público se permita no solo empujar a la juventud por caminos de riesgo, sino agredir por parte de un indocumentado sectario a toda la población católica de Cataluña.

Dentro de unos meses habrá elecciones, de todas estas cosas y otras más habrá que hacer un detenido recuento y recordárselas al pueblo catalán para que a la hora de votar también las tengan en cuenta.

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