La globalización: la gran oportunidad, el gran reto

Hoy, hablar en clave de mercados locales o nacionales es hablar del pasado. El mercado es el mundo: vivimos en un mundo globalizado. Este hecho que a&…

Hoy, hablar en clave de mercados locales o nacionales es hablar del pasado. El mercado es el mundo: vivimos en un mundo globalizado. Este hecho que aún continúa en progreso, parece ser un objetivo que la humanidad siempre ha anhelado, pero sobretodo ha sido en los últimos decenios que ha existido una evolución exponencial. Primero los transportes y hoy internet son posiblemente los principales causantes del descenso de los costes de transacción que permiten una intensidad del flujo de mercaderías y capital nunca visto hasta la fecha.

La globalización es vista por la mayoría como un hecho positivo y así pienso debe verse. Hoy, una persona puede consumir un producto de cualquier lugar del mundo, las posibilidades de inversión son infinitas e incluso la tierra nos parece pequeña!
Pero como todo logro, presenta problemáticas importantes.La primera, el trabajo. El solo hecho que hoy lo denominemos mercado laboral es ya un sesgo muy importante sobre lo que es. El trabajo no se puede tratar como un producto más a mercantilizar, pues es un derecho inherente a la dignidad del hombre y por desgracia hoy no se está cumpliendo. Las empresas pueden deslocalizarse o externalizarse con una gran facilidad. Esto significa que el trabajador de una fábrica ya no compite contra los de la propia ciudad o país sino con personas de todo el mundo. Este hecho beneficia al poder de negociación de las empresas pues la marcha de un sitio a otro no es para ellas dramática. Ahora bien, debe puntualizarse que los trabajos más afectados son los de una menor especialización o preparación, es decir, aquellos que son más fáciles de sustituir. Esto ya está provocando una grave brecha salarial pues mientras que los que ya ganaban menos se ven obligados a reducir sus salarios, los que ya poseían una mayor especialización ganan más gracias al aumento del mercado.
Otro reto que plantea la globalización es el del fraude fiscal y la evasión de capitales por parte de las multinacionales. La mayoría de grandes fortunas y corporaciones no tributan como la mayoría. Ante las ventajas que suponen los paraísos fiscales y la ingeniería fiscal, provocan que hoy los estados no puedan recaudar lo que les tocaría, hecho que incide directamente en la calidad de los servicios públicos o el aumento de la presión fiscal a clases medias y bajas.
¿Y cómo conseguir que la globalización sea un factor positivo para todas las personas? Sin duda la respuesta es compleja pero esta debe pasar por una mayor coordinación entre países, es decir, un fortalecimiento de las organizaciones mundiales como la ONU, OMC o el Banco Mundial haciéndolas más autónomas, eficaces y pragmáticas al establecer la reglas de juego; ya que si nos dirigimos hacía un “país” llamado mundo, deben de existir una reglas comunes que lo regulen a lo largo y ancho.
En conclusión, la globalización debe de dejar de ser un elemento que genere desigualdad para convertirse en un potencializador del crecimiento de los países para así conseguir un mundo más justo y sea sinónimo de humanidad.
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