La guerra de los Toyota en Siria

El Estado Islámico fracasa al replicar el modelo exitoso de la Guerra de los Toyotas. El escándalo producido por el uso masivo de vehículos todoterreno de la marca nipona ha causado un gran revuelo

Toyota

El uso masivo de vehículos de la marca Toyota en la guerra de Siria e Irak ha sido indiscutible. Prácticamente en la totalidad de las filmaciones del grupo terrorista han ido apareciendo con flamantes pickup Toyota con sus característicos símbolos pintados. La guerra que desencadenó el Estado Islámico no ha sido de tipo convencional: coches bomba, escudos humanos, guerra de guerrillas o el uso de vehículos civiles ligeros ha sido un duro problema para los gobiernos de Fuad Masum, presidente de Irak, y su homólogo Bashar al-Assad. La rápida expansión de ISIS puso en jaque a los dos estados con la toma de infraestructuras importantes, tales como presas, pozos petrolíferos o las vías principales de carreteras, y la captura de instalaciones militares (junto a una gran cantidad de material bélico). La columna vertebral del ejército terrorista sin duda alguna ha sido el de vehículos civiles modificados para dotarles capacidad de combate. En multitud de conflictos bélicos, especialmente en África, las guerrillas han confiado en las pick up Toyota. La guerra que sirvió como modelo fue precisamente la Guerra de los Toyota (1986-1987), última fase de la guerra entre el Chad y Libia. Las fuerzas del difunto dictador Muamar el Gadafi (1942-2011) eran claramente superiores: 91.000 hombres (además de divisiones acorazadas y de bombarderos). Por otro lado, el Chad constaba de 30.000 soldados con apenas equipamiento militar. El uso de vehículos civiles ligeros y el hecho de evitar a toda costa el combate directo contra las principales fuerzas libias supuso la victoria total del Chad. Mientras que el Chad sufrió 1.000 bajas, Gadafi vio horrorizado como lo que suponía una victoria fácil significó la pérdida de 7.500 soldados, 800 tanques y blindados, 1.000 hombres detenidos y 28 aviones de combate. Seis años, cinco meses y 27 días después del inicio de la cruenta guerra el Estado Islámico está condenado a ser borrado del todo en Irak y Siria.

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Varias pickup Toyota del ejército del Chad. Se puede apreciar como fácilmente estos vehículos se les añade la capacidad de combate. Los dos coches más cercanos tienen contenedores de cohete UB-32 (УБ-32), creados originalmente para usarlos desde aviones y helicópteros.

Las cuestiones que han surgido en las últimas fases de la guerra han sido el procedimiento del ejército terrorista para obtener todoterrenos Toyota nuevos y el fracaso de este modelo bélico.

Antecedentes: la Guerra de los Toyota

El origen del conflicto entre el Chad y Libia se encuentra en la invasión de tropas de Gadafi en la franja de Aouzou, territorio soberano del Chad, en el año 1973. Esta región desértica era de vital importancia para el dictador por la potencial presencia de depósitos de uranio que se hallan en él. El ansia de poder del dictador llevó a Libia a poseer la principal fuerza aérea africana y una de las principales del Mediterráneo. La amistad con Moscú se consumó en la compra de 14 bombarderos supersónicos Tupolev Tu-22B (ТУ-22Б, versión específica para misiones de bombardeo) y 24 cazas con ala de geometría variable Mikoyan-Gurevich MiG-23 (МиГ-23). Además del poder aéreo Libia destacaba por sus divisiones blindadas formadas por tanques soviéticos T-54 y T-55. A pesar de la total superioridad de Gadafi el ejército se encontraba desmoralizado y desorganizado.

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Un Tupolev Tu-22B (ТУ-22Б) libio interceptado por un McDonnell Douglas F-4 de los Estados Unidos.

El diario francés Le Monde escribió sobre el Ejército libio de esta manera: “El cuerpo expedicionario enviado a Chad – unos 15.000 hombres – fue un grupo mixto, de la capacidad operativa limitada, integrada por los miembros que estaban poco motivados: algunos eran soldados profesionales, sin duda, pero también un gran número de reservistas con poca formación, y extranjeros. árabes o africanos, mercenarios, otros hombres que llegaron a Libia con la esperanza de un trabajo civil, pero se vieron apuntados más o menos por la fuerza para ir a luchar a un desierto desconocido”.

El Chad ganó numerosas batallas infringiendo grandes pérdidas por parte de Libia. Ataques rápidos con vehículos todoterreno penetrando en el territorio enemigo y atacando por la retaguardia creó el desconcierto en el cuartel general de Gadafi. El ejército libio era convencional: divisiones blindadas, defensa antiaérea, bombarderos… pero no pudieron reaccionar contra una guerra asimétrica. El hecho de evitar cualquier ataque directo contra el ejército libio y el apoyo de las fuerzas aéreas francesas decantó la balanza a favor del Chad. La guerra tomó el nombre de Toyota por el uso predominante de vehículos de esta marca, fruto de su sencillez mecánica y de su robustez.

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Ilustración en la que se recrea una pickup modificada con una contenedor de misiles y una ametralladora antiaérea acopladas al chasis. 

ISIS ha seguido el mismo modelo: armamento de bajo coste pero fiable (principalmente soviético), uso masivo de pick up Toyota y la guerra de guerrillas. Pero esta modalidad asimétrica respecto al gobierno sirio e iraquí no les ha concedido la victoria. ¿Cuáles han sido las razones de este fracaso?

Si no puedes contra tu enemigo, únete a él

La alta fragmentación del territorio sirio por parte de grupos terroristas se convirtió en un grave problema para la permanencia de Bashar al-Assad. Su ejército, totalmente convencional, se vio reducido por las deserciones y por la pérdida de importantes instalaciones militares. En el caso de Irak la situación era muy parecida. Rápidamente ISIS capturó grandes cantidades de material bélico (a destacar misiles antitanque y vehículos fabricados en Estados Unidos) y se expandió por las grandes zonas desérticas de los dos estados, así como de gran parte de los importantes núcleos urbanos.

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Humvee estadounidense capturado por las fuerzas de Isis. Aún se puede apreciar las divisas del Ejército de Irak (bandera en la puerta del conductor) en él cuando era usado para combatir contra los terroristas.

Los tanques sirios sufrieron grandes pérdidas por parte de los rebeldes y el bombardeo de las ciudades supuso un paradójico punto a favor de los enemigos de Assad. Este fenómeno ya ocurrió en la batalla de Stalingrado (1942-1943), donde la total destrucción de la ciudad impidió el avance rápido de la Wehrmacht alemana y el ejército soviético usó de manera inteligente lo que parecía una desventaja.

A lo largo de la contienda el ejército de la República Árabe Siria se ha transformado en un aparente conjunto de milicias. Parte de las fuerzas de combate siguen siendo parecidas a las del inicio de la guerra, pero el ejército se ha adaptado a las circunstancias. Al igual que sus enemigos, Siria ha empleado a fondo el uso masivo de vehículos ligeros eliminando de esta forma la ventaja que inicialmente tenían los grupos rebeldes. Al otro lado del Éufrates la reacción del ejército iraquí ha sido la misma. Otra ventaja del bando de al-Assad es el apoyo táctico y estratégico de la Federación Rusa. El envío de milicias libanesas, entre las cuales hay numerosos grupos cristianos, y iraníes ha sido muy importante para decantar balanza a favor del gobierno, pero la intervención rusa ha sido vital.

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T-72 Mahmia (acorazado en árabe) del Ejército Árabe Sirio. Al igual que en la Guerra Civil Española o la Segunda Guerra Mundial, las tripulaciones de los tanques sirios han acoplado improvisados elementos de seguridad. Las bolas metálicas junto con las cadenas de la parte posterior del blindado minimizan los efectos de una posible deflagración. La estructura metálica que se encuentra a los lados y que envuelve a la torreta, al igual que las bolas, intentan hacer explotar las cabezas explosivas de los misiles y cohetes. Estos al estallar liberan mucha energía y se transforman en un plasma líquido capaz de atravesar el blindaje y estallar en el interior.

La combinación de la guerra convencional (Rusia) junto a la no convencional (Siria, Irak, Kurdistán, Líbano e Irán) ha supuesto la inminente derrota de los existentes núcleos terroristas. La ciudad de Deir ez-Zor, asediada durante cuatro años por las fuerzas de ISIS, es un ejempo de ello. Ha resistido tenazmente mediante la guerra de guerrillas entre las ruinas de la ciudad, su cementerio y el aeropuerto, además del apoyo aéreo ruso (ataque a las tropas terroristas y el envío de suministros).

Cuando ISIS compraba Toyotas

El escándalo producido por el uso de pickups de la marca Toyota creó un gran revuelo en los Estados Unidos. El gobierno norteamericano investigó la adquisición de estos coches nuevos por parte de ISIS. Rápidamente se descubrió un gran mercado negro detrás de la guerra donde empresas extranjeras les suministraban los Toyota, además de material bélico. De esta manera se ha demostrado el fabricante no ha vendido directamente ninguna pickup a los grupos rebeldes.

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Colección de fotos donde aparecen vehículos exclusivamente de la marca Toyota a manos de ISIS. La apuesta tan fuerte por esta marca creó sospechas por parte de los Estados Unidos sobre la política de ventas de la marca nipona.

A pesar de ser un aparente golpe a la imagen del gigante del automóvil, estos Toyota han demostrado una vez más una gran fiabilidad y una robustez capaz de soportar graves condiciones climáticas, un mal mantenimiento y el uso de combustible de mala calidad. Como anécdota vale destacar que en el año 2004 se lanzó al mercado un modelo llamado Toyota Isis. En su momento no era un problema el nombre, pero con el paso de los años se ha convertido en una coincidencia poca graciosa para la marca.

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