La lecherita

De nuevo una fábula de Esopo, La lecherita, nos sirve para reflexionar hoy como hizo reflexionar a sus contemporáneos. ¿De qu&eac…

De nuevo una fábula de Esopo, La lecherita, nos sirve para reflexionar hoy como hizo reflexionar a sus contemporáneos. ¿De qué sirve hacer planes de futuro si no están sólidamente anclados en el esfuerzo y la realidad del presente?

La lecherita

“La hija de un granjero llevaba un recipiente lleno de leche

a vender al pueblo, y empezó a hacer planes futuros:

-Cuando venda esta leche, compraré trescientos huevos.

Los huevos, descartando los que no nazcan,

me darán al menos doscientos pollos.

Los pollos estarán listos para mercadearlos

cuando los precios de ellos estén en lo más alto,

de modo que para fin de año tendré suficiente dinero

para comprarme el mejor vestido para asistir a las fiestas

donde todos los muchachos me pretenderán,

y yo los valoraré uno a uno.-

Pero en ese momento tropezó con una piedra,

cayendo junto con la vasija de leche al suelo, regando su contenido.

Y así todos sus planes acabaron en un instante”.

Mi apreciado amigo Esopo. La protagonista de tu fábula se ha convertido en la lecherita de mayor edad, y a la vez más joven. La historia continúa contándose 25 siglos después de que tú la pusieses por escrito. ¿Qué tendrán ciertas historias que mantienen su plena actualidad a lo largo de tantos siglos?

¿Estás criticando aquí los sueños juveniles de la lecherita, la ilusión del joven emprendedor, que con 25 ó 30 años quiere comerse el mundo? Creo que no. Qué vida más triste, caminar sin sueños, ideales, metas grandes por alcanzar; esa tendencia va inscrita en el corazón, sobre todo en el corazón joven y fresco, esperanzado y optimista. Te apena ver llorar a la lecherita, caída en el suelo, y contemplando la vasija rota y la leche derramada, sólo por tener la mirada en el cielo, en los grandes ideales, y olvidarse de que también hay que mirar a la tierra, a las piedras y baches que jalonan la vida de toda persona. Ten la mirada en el cielo, habría que añadir, y los pies sobre la tierra.

No te ilusiones con lo que aún no tienes

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