‘La Mano de Dios’, el ejemplo provida del doctor Bernard Nathanson

El arzobispo de La Plata y presidente de la Comisión Episcopal de Educación, monseñor Héctor Aguer, dedicó su refle…

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El arzobispo de La Plata y presidente de la Comisión Episcopal de Educación, monseñor Héctor Aguer, dedicó su reflexión televisiva semanal en el programa “Claves para un Mundo Mejor”, emitido por América TV, para comentar el testimonio del doctor Bernard Nathanson y su impresionante cambio: fue un denodado promotor del aborto y a partir de su experiencia científica se convirtió en un gran defensor de la vida. Él mismo narra esta experiencia en el libro La Mano de Dios.

“Hoy quiero presentarles -comenzó diciendo monseñor Aguer- un libro que ya tiene unos años de edición. Tengo en mis manos la sexta edición española aunque el libro apareció en su original inglés en 1997. Se llama La Mano de Dios. En seguida aclaró que no es la biografía de un futbolista famoso sino que se refiere al caso del célebre doctor Bernard Nathanson. En realidad es su autobiografía”.

Nathanson fue uno de los más grandes impulsores en los Estados Unidos y en el mundo de la legalización del aborto, y fue director de una clínica abortista en la que se practicaron decenas de miles de abortos en los cuáles él fue responsable directo y muchos realizados por sus propias manos.

Monseñor Aguer destaca que el doctor Nathanson cuenta en este libro cómo se procedió para obtener la legalización del aborto en los Estados Unidos exagerando las cifras, mintiendo descaradamente sobre esto, desprestigiando a la Iglesia Católica que era y es la mayor defensora del derecho a la vida, hasta que el mismo Nathanson se dio cuenta, cuando pudo realizar una ecografía tridimensional, que el fruto de la concepción es un ser humano y un ser humano que tiene reacciones propias de un ser humano.

Recordó que en 1985 filmó un video, que se difundió por el mundo, llamado “El Grito Silencioso” que causó una extraordinaria impresión porque registra la reacción de un niño por nacer ante la agresión que sufre en el acto del aborto, y que si bien fue criticado por su crudeza, permite observar imágenes que son incontrovertibles y que muestran la auténtica realidad del acto criminal.

El arzobispo señaló que leyendo el libro se nota que Nathanson era un hombre recto, pues a partir de aquella experiencia fue virando poco a poco en su manera de pensar sobre la cuestión del aborto y se convirtió en un decidido defensor de la vida y del derecho a la vida desde el instante de la concepción. Más aún, en los últimos años de su vida –murió hace poco- dio el paso definitivo con su conversión espiritual e ingresó, mediante el Bautismo, en la Iglesia Católica.

El doctor Nathanson cuenta en este libro toda su aventura. Es una aventura humana y espiritual detrás de la cual se ve la gran crisis de la civilización actual. Y se ve el drama fenomenal, en un país concreto como los Estados Unidos pero también en el mundo entero, donde se impuso el aborto y cómo este es un campo de lucha acerca de la idea fundamental de lo que el hombre es. Si el hombre puede ser concebido como un objeto de manipulación simplemente o si desde el inicio de la concepción debe ser reconocido como un ser humano, como una persona humana y como alguien que tiene dignidad y derechos que deben ser tutelados por las leyes.

Monseñor Aguer dijo que ante esta afirmación, ante esta certeza que es biológica pero al mismo tiempo es jurídica no caben dudas. Cualquiera sea la circunstancia en que el niño fue concebido, las dificultades que rodean el embarazo y el posible nacimiento, aquí hay un principio absoluto que, como dice Benedicto XVI, no es negociable.

El caso del doctor Nathanson, dijo finalmente el prelado platense, es particularmente elocuente porque él procede del campo contrario. Él fue uno de los representantes eximios de la cultura de la muerte y, movido por la verdad de las cosas, decidió pasar al campo de la defensa de la vida.

El arzobispo de La Plata concluyó su reflexión recomendando la lectura del libro “La Mano de Dios”, y también recomendó ver el video “El Grito Silencioso”, ya que tanto lo escrito en el libro como las imágenes del video “eximen de cualquier argumentación”.

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