La ministra Elena Salgado: coca y sellos

El fiasco de Fórum Filatélico y Afinsa -350.000 afectados, 3.500 millones de quegranto patrimonial- no corresponden al campo de responsabilidad del mi…

Forum Libertas

El fiasco de Fórum Filatélico y Afinsa -350.000 afectados, 3.500 millones de quegranto patrimonial- no corresponden al campo de responsabilidad del ministerio de Economía y Hacienda. La supervisión de la compraventa de sellos, que es de lo que se trata, corresponde al Ministerio de Sanidad y Consumo. Como los condones y las píldoras del día después. Como la droga o el alcohol.
 
Todavía no se ha visto a la señora ministra, Elena Salgado, hacer una evaluación o plan de choque de la catástrofe filatélica. Si los 350.000 afectados fuesen víctimas de, digamos, ventas de medicamentos falsos, el clamor por su aparición y responsabilidad sería fuerte.
 
Cada año, estamos acostumbrados a ver a la ministra Salgado presentar informes, sobre el aumento del consumo de drogas, el aumento de embarazos juveniles, el aumento de abortos, el aumento del alcohol, el aumento de las enfermedades sexuales… Año tras año, todas estas cosas aumentan. La ministra presenta muchas veces informes con cifras deprimentes, pero pocas veces soluciones.
 
Lo último, la cocaína
 
Hoy mismo recoge la prensa la última comparecencia de Elena Salgado para hablar del informe Adicción a la cocaína, editado por el Plan Nacional de Drogas. En 1994, sólo un 1,8% de jóvenes de 14 a 18 años habían consumido cocaína. En el 2004 eran un 7,2%. Es decir, en diez años, los consumidores jovencísimos se multiplicaron por cuatro.
 
El perfil del adicto es alguien que consume entre una y cuatro veces a la semana. Pide tratamiento cuando tiene 29 años, lleva 7 años consumiendo y se droga por vía nasal. El 65% la consume con alcohol, el 19% con cannabis, el 12% con heroína. Multiplica por 24 el riesgo de infarto; el 65-70% de los consumidores padecerán paranoia transitoria.
 
Nuestra juventud asume que el botellón y el emborrachamiento es la forma normal y básica de diversión, hasta el punto de que Ayuntamientos como el de Granada habilitan botellonódromos municipales. 
 
Fumar porros es más normal de fumar cigarrillos, ya que ésto último es una actividad que se hace casi clandestinamente en el exterior de los edificios y el porro, en cambio, se asocia a ambientes relajados con amigos.
 
El sexo es sólo una diversión más, y en teoría gratuita. Todo impulsa a consumir más y más sexo, y con la saturación, a buscar más y más "variantes" distintas. Y la cocaína crece "por la baja percepción del riesgo", dice la ministra.
 
Una vez detectadas las tendencias, ¿quién va a trabajar por cambiar una mentalidad y unos hábitos que hace diez años eran comunes sólo en grupos marginales y hoy se ven como "normales"?
 
Si la vigilancia del Ministerio de Consumo sobre estas actividades se parece a la que se ha aplicado sobre la estafa del Forum Filatélico, a medio plazo los afectados pueden ser muchos más de 350.000.

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