La ‘Mona’ de Pascua

Inicialmente, “la mona”, que es el pastel tradicional del día de Pascua, era una coca o un roscón hecho de bizcocho con huevos duros encima, que el reverendo Pere Labèrnia definió como “coca con huevos duros, enteros y cuyts ab ella”. Con el paso de los años los huevos duros se han sustituido por huevos de chocolate. En algunos lugares la mona traía insertados tantos huevos como años tenía el niño, pero nunca superaba la docena puesto que el padrino sólo la regalaba hasta que los niños hacían la primera comunión. El huevo simboliza la resurrección y desde finales del siglo XIX los pasteleros empezaron a hacer “monas” de carácter monumental y fueron perdiendo su sencillez inicial, de forma que se distinguió entre la mona de casa (o casera), y la mona de droguero (o de confitero o de pastelero). La mona casera solía consistir en una coca rodeada de huevos y recubierta con semillas de anís o de matafaluga.

Al comer “la mona” de Pascua en ambiente familiar se ponía fin a las abstinencias cuaresmales. En muchos hogares de nuestra tierra se solía preparar una “mona” casera para comerla en la viña o en el olivar, el lunes de Pascua. Para elaborar esta “mona” popular y casera se tiene que deshacer levadura con un poco de agua tibia y reservarlo. Seguidamente, se tienen que batir los huevos con el azúcar, añadirle el aceite y mezclarlo bien. Después se incorpora la mezcla hecha con la levadura, la leche, la harina (¡con una pizca de sal!) y algunas cáscaras de limón, procurando que la masa coja una textura consistente trabajándola en el molde. Esta además tiene que reposar entre ocho y diez horas a temperatura ambiente dentro del molde para que fermente y aumente de volumen. Después, hay que estirar la masa y poner el relleno y, finalmente, insertar los huevos crudos con el caparazón sobre la masa, que se sujetan con tiras de la misma pasta puestas en forma de cruz. Una vez pintada la masa con huevo batido, se espolvorea el anís, la almendra tostada trinchada, y se pone media hora en un horno caliente, y pasado este tiempo, la mona ¡ya estará lista! Como guinda se puede dar un toque final de carácter estético poniendo algunas plumas de ave coloreadas a modo de decoración.

Sobre las “monas” de Pascua el folklorista tortosino Joan Moreira escribió: “Pascua, es éste el día de las monas; redoles de pasta buena, guarnidas de huevos. Los padrinos acostumbran a darla a los ahijados, que esperan este día en verdadê delê, como lo demuestra el dicho aquel que se aplica al que nervioso espera algo: ‘está como si esperara la mona de Pascua’. Es costumbre que estos días salga todo el mundo al campo a comerse la mona” (Del folclore tortosino, 575). ¡Buena Pascua a todos, con la Paz y el Bien de Cristo Resucitado!

 

 

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One comment

  1. 1

    Muchas gracias. Hay una pastelería casi delante de la Basílica diocesana de La Mercè en Barcelona que elabora estas monas de Pascua. Durante muchos años han estado presentes en mi hogar. Retiras los huevos, comes la mona pascual y para cenar este día o el siguiente tienes a mano unos huevos duros excepcionales.

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