‘La montaña de las tres cuevas’, de Per Olor Enquist

Per Olor Enquist nació en Hjoggböle (sí, Suecia) en 1934. De formación cristiana protestante, se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de …

Per Olor Enquist nació en Hjoggböle (sí, Suecia) en 1934. De formación cristiana protestante, se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Uppsala. Ésta es su primera obra no dirigida explícitamente a adultos. La escribió para sus nietos. Sus facultades narrativas son absolutas. Lo que quiere contar es exactamente lo que hay que contar, y lo que es más, lo cuenta como se debe contar.
 
No obstante, hay algunos defectos, presentes no en el plano narrativo sino en el ideológico. Para empezar, la novela pretende transmitir valores. Uno de ellos, presente a lo largo de todo el texto y muy loable, es el del sacrificio para conseguir una meta. Es decir, todo lo contrario de la España ZP del gratis total.
El problema es que tal virtud se alterna con comentarios que no vienen al caso acerca de las supuestas virtudes de la mal llamada “discriminación positiva” (expresión que uso yo), como en el caso de la doctrina feminista que atraviesa el libro.
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Con todo esto, es de suponer que Enquist se enquista (nunca mejor traído) en la progresía escandinava, la que hundió Suecia tras años de socialdemocracia que, afortunadamente, comienzan a quedar atrás.
Otro ejemplo de falta de acierto se encuentra en las páginas en las cuales se bautiza a un perro. Cualquiera que lo leyese diría que eso es normal allí. Una cosa es escribir realismo mágico, y otra una narración infantil artificialmente rota con tales elementos ajenos que no vienen al caso.
Por lo que a la acción se refiere, se desarrolla en Dinamarca. El abuelo, hombre culto que ha logrado desentrañar el misterio de la vida, se lleva a los cuatro niños (Mina, Moa, Marcus e Ia) a una excursión a pie a la Montaña de las Tres Cuevas. El peso de la personalidad del abuelo (visto casi como un dios por los críos) y la inocencia de los niños constituyen los elementos remarcables con los cuales se forja esta novela de aprendizaje, conocimiento propio y superación.
El libro no es infantil aunque lo parezca (en parte por tener dibujos). La editorial avisa sabiamente en la contraportada de que la edad ideal del lector es a partir de los diez años. Los motivos son claros. Uno es que el lenguaje no es para niños muy pequeños. Otro es que lo que se cuenta es crudo y desagradable, con un sentido del humor negro que muchos menores de diez no entenderían (por ejemplo, la anécdota de los grupos de caníbales del Congo que se comen las piernas mutuamente como si no pasase nada).
 
Además, las ilustraciones son muy esquemáticas, con pocas líneas, hecho que se podría considerar virtuoso si no fuese porque algunas transmiten un horror más bien escalofriante.
Acerca de la traducción se puede decir que podría ser mejor. Tiene giros como “algo que estaba tumbado en lo que era la grieta de una roca”, frase absolutamente inadmisible ponga lo que ponga el original.
En resumen y a pesar de todo, una buena lectura, aunque quizá más bien para adultos con discernimiento avanzado.
 
La Montaña de las Tres Cuevas
Per Olor Enquist
Editorial Siruela
131 páginas
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