La persona florece en el trabajo

El discurso del Papa al sindicato italiano cristiano CISL denuncia graves contradicciones de la falta de trabajo, sobre todo para jóvenes, del modelo actual global consumista y capitalista

He leído el discurso del Papa al sindicato italiano cristiano CISL del 28 de Junio, reunido en el congreso con título: “Para la persona,  para el trabajo” publicado en Zenit.

“Persona y trabajo son dos palabras que pueden y deben juntarse”. El Papa se atreve a proponer cambios de la organización del trabajo, “un nuevo contrato social humano… para el trabajo “, para intentar resolver las graves contradicciones de la falta de trabajo, sobre todo para jóvenes, del modelo actual global consumista y capitalista. A partir de lo que el trabajo es para el cristiano. “La persona se realiza plenamente cuando se convierte en trabajador”. “El trabajo es la forma más común de cooperación que la humanidad haya  producido en su historia”. “El trabajo es una forma de amor cívico, no es un amor romántico ni siempre intencional, pero es un amor verdadero, auténtico, que nos hace vivir y saca adelante el mundo”. Pero también “la persona no es sólo trabajo… Tenemos que pensar en la saludable cultura del ocio, de saber descansar”. El trabajo es para la persona.

Un discurso donde no sale de su rol (el magisterio), pero “se moja”, dice verdades, denuncia y analiza problemas (y no sólo las “pensiones de oro”…), y también propone vías de solución, ya que el mundo parece no querer ver sus propias contradicciones mortales (“una sociedad necia y miope”). Jóvenes que no trabajan, que no se casan porque con lo que cobran no pueden pagar los alquileres de un mercado dominado por la especulación, enteras generaciones ni-ni  que se pierden y a quienes sólo se les ofrece videojuegos, sexo, drogas y otras escapatorias para olvidarse de su drama vital (el drama del paro es ante todo ontológico, no sólo económico. No sirve un modelo de sociedad preocupado de la eficiencia, que sólo da las migas a los excluidos en forma de subsidio. El asistencialismo es el peor enemigo de los asistidos).

Pienso lo mismo, hay contradicciones que dificultan el reparto del trabajo más justo. ¿Por qué debemos cobrar cada vez más en nuestra vida laboral si el valor y la calidad de nuestro trabajo con los años, inevitablemente, disminuyen? Me pregunto: ¿se ha “protegido” al trabajador así? sin tener en cuenta que el valor del trabajo, por puro realismo, debe ser razonablemente superior a su coste (de otro modo penalizas la empresa). ¿No sería más lógico que la remuneración en lugar de una curva siempre ascendente sea una parábola que al final flexiona y baja un poco? ¿Por qué no concebir que los mayores trabajen menos, pero sigan cobrando, aunque menos? Se evita el trauma del pasar de las ocho horas a “cero horas”, difícil de digerir… Y normalmente los mayores ya no necesitan tanto el dinero; y además se ayudarían las cajas de las pensiones, ya vacías… ¿Por qué no abrir espacios de promoción reales para los más jóvenes? En una lógica mercantilista (intereses del capital “contra” intereses de los trabajadores), es imposible que se pueda no sólo llegar a un acuerdo, sino simplemente pensar en abrir una mesa de debate… los unos y los otros intentarán sólo sacar tajada. Un ejemplo más de la estupidez de nuestra cultura política (y, cómo no, de nuestros partidos).

He buscado el día siguiente en El País y en La Vanguardia (edición global) referencias a lo que dijo el Papa: inútil, no se mencionan; no existe. El País tiene espacio para publicar una extensa entrevista al leader sindicalista Toxo, que está bien;  y un artículo sobre “El periodismo como fuerza transformadora”: (sin comentarios…deberían decir en qué quieren transformarnos el Grupo Prisa…). La realidad es que el Poder económico ha puesto hace años la mordaza a los sindicatos (con una ley socialista, curioso…), las tarjetas black y las subvenciones públicas son ejemplos de una trampa mortal para el sindicalismo español, enfermo de ideología. (¿Será sólo casualidad que el Papa en su intervención hablara de que “el sindicato corre el peligro  de perder esta naturaleza profética  y de volverse demasiado parecido a las instituciones y a los  poderes que, en cambio,  debería criticar “?). Sindicatos como partidos políticos.

El Papa habla de profecía y de innovación para el sindicato: “Los profetas son  centinelas… también el sindicato tiene que  vigilar desde las murallas  de la ciudad del trabajo, como  un centinela que mira y protege a los que están dentro  de la ciudad del trabajo, pero que mira  y protege también a los que están fuera de las murallas. El sindicato no realiza su función esencial de  innovación social si vigila solo a los  que están dentro, si sólo protege los derechos de las personas que trabajan o que ya están retiradas. Esto se debe hacer, pero es la mitad  de vuestro  trabajo. Vuestra vocación es también proteger los  derechos de quien todavía no los tiene,  los excluidos del trabajo  que también están excluidos de los derechos y de la democracia”. ¡Cuánta gente fuera de las murallas! ¡Cómo se ve claro que en un momento dado los poderes han cerrado las puertas de la ciudad! Han seguido protegiendo los derechos de los que tenían trabajo (subsidio de paro, indemnizaciones altas por despidos, sueldos,…) dejando en la estacada a los que han quedado fuera (falta de trabajo, precariedad, volatilidad, sueldos bajos, perdida de derechos,..). Se han repartido el  encargo de cambiarlo populares y socialistas, pero el resultado real  ha sido abaratar el trabajo, para salvar la competitividad de las empresas a costa de la vida de las personas (“para la economía”, igualito a como hace amnistías fiscales el ministro Montoro, que pretende justificar el regalo a los ricos con la salvación de España: ¿alguien puede creer realmente que 1.000 millones han salvado España? España no se salva así, habría que decírselo claro a Rajoy y compañía también por el problema catalán…). Antes había un exceso de derechos del trabajador (que no nos podemos permitir en un mundo global…y al final era incluso injustos, no sólo por su corrupción – privilegiaban los derechos de los sindicalistas, había gente que se metía en el comité de empresa para “salvar el culo” de su incompetencia y holgazanería. Eran intrínsecamente injustos, porque no ayudaban a educar la persona al trabajo); ahora simplemente la mayoría de los derechos han desaparecido.

“El capitalismo de nuestro tiempo no comprende el valor del sindicato, porque se ha olvidado de la naturaleza social de la economía, de la empresa. Este es uno de los pecados más graves. Economía de mercado: no. Digamos economía social de mercado, como enseñaba san Juan Pablo II”. “La economía se ha olvidado de la naturaleza social de su vocación, de la naturaleza social de la empresa… de las periferias existenciales, de los descartados del trabajo”. Habla de Italia, pero el problema es europeo si no mundial (y en España la situación es todavía peor).

Y aunque hay críticas por la corrupción que ha entrado también en el sindicato, el Papa les tiene en alta estima: “No hay una buena sociedad sin un buen sindicato, y no hay un buen sindicato que no renazca todos los días en las periferias, que no transforme  las piedras  descartadas por la economía en piedras angulares. Sindicato es una hermosa palabra que viene del griego “dike”, es decir justicia y “syn” juntos. Es decir, “justicia juntos”. No hay justicia  juntos si no es junto con los excluidos de hoy. ”

¡Qué diferencia con el enfoque marxista, de lucha de clases, de predominio de la ideología, de reducción de lo humano a lo económico y productivo! Y con el capitalismo desenfrenado, que comercia con armas y órganos, travestido de liberalismo para aparecer más humano, último ejemplo los vientres de alquiler y la propuesta de C’s, tan liberales ellos…

¿Alguien se acuerda de la Doctrina Social de la Iglesia? ¿Algún político, algún estudioso de economía se atrevería a profundizar las posibilidades de organización social de una lógica de bien común? Hace 25 años hicimos cursos de Doctrina Social de la Iglesia (con la Asociación Cultural Charles Péguy), pero hoy parece que no nos interesa ni siquiera a los católicos…

Un último apunte sobre la censura de este tipo de noticias en España. Lo he leído publicado en Zenit,  la agencia de noticias que informa desde Roma sobre la Iglesia y el mundo. Es muy recomendable inscribirse para recibir su boletín diario para los que quieran seguir pensando con su cabeza y no con las de Grupo Prisa u otros grupos de poder; y es gratuito, aunque sea bueno ayudarles si se puede, pues las cosas tienen un coste. La alternativa son las versiones digitales de los periódicos cada vez más llenas de propaganda y publicidad (engañosa), donde cada vez es más difícil distinguir las noticias de los anuncios. Y no es verdad que son gratuitos, pagamos un caro precio…. Cómo Google, no son gratuitos, el mercado no es capaz de gratuidad.

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