La prohibición de vehículos en Barcelona: una medida ineficaz

Mientras que en Alemania se ofrecerá ayudas para renovar la flota de los vehículos, en Barcelona la prohibición se llevará a cabo sin ir acompañada de otras medidas efectivas contra la contaminación

Barcelona

A partir del año 2020 no podrán circular en Barcelona los turismos que no dispongan el distintivo ambiental proporcionado por la DGT. La gran preocupación de los ciudadanos de Barcelona es la inexistencia de alternativas al verse obligados de deshacerse de su vehículo, al igual que la falta de compromiso de acompañar la medida de otras iniciativas para mejorar la calidad del aire (como renovar la flota pública y de taxis). A este problema se le añade el inconveniente de la escasa red de suministro eléctrico para los coches eléctricos. Esta medida, que no favorece a las clases más bajas, no tiene en cuenta el impacto social negativo que puede producir en los ciudadanos catalanes.

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El problema de la contaminación es real, cada vez son más numerosos los estudios que alertan de los problemas que generan las emisiones de partículas y de gases, obligando a  las grandes ciudades están tomando medidas. ¿Pero son todas iguales?

Las medidas alemanas: más eficaces y lógicas

En Alemania, el principal productor de automóviles de Europa, está llevando a cabo un ambicioso plan para mejorar la calidad del aire atenuando los inconvenientes a nivel práctico de los conductores. En ciudades como Berlín los vehículos más contaminantes no pueden circular, pero el espectro es mucho más reducido. En el país germano existen tres categorías en cuanto a las emisiones del vehículo: Verde, amarillo y rojo. Los coches diésel que cumplen con Euro 4 reciben una pegatina verde en el parabrisas, los Euro 3 y Euro 2 exhiben una pegatina amarilla y roja, respectivamente.

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En cuanto a los coches gasolina, cualquier modelo equipado con catalizador, después de 1992, puede optar a la pegatina verde. Además de ofrecer una mayor flexibilidad, el gobierno alemán pretende combatir contra los que emitan más NOx en el centro de las ciudades (que suelen ser los de motor tipo diésel) instaurando una pegatina azul para los coches menos contaminantes en NOx, es decir, los coches eléctricos, los híbridos gasolina y los gasolina de poca cilindrada.

Respecto al ciudadano, el ministerio alemán de Transportes ha negociado con los grandes fabricantes alemanes grandes ayudas para comprar coches menos contaminantes. Al mismo tiempo les a pedido que se revise el software de 5,3 millones de vehículos diésel para reducir las emisiones. Las propias marcas incentivarán a los clientes con descuentos. Audi, por ejemplo, otorgará ayudas que varían entre los 3.000 y los 10.000 euros en función del modelo nuevo.

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La capital del país galo también se ha sumado a la lista de ciudades que quieren expulsar a los vehículos más contaminantes del centro de la ciudad: se prohibirá la circulación por el a coches con motor diésel anteriores a 1997. Sin embargo, al igual que ocurre en el Reino Unido o en Alemania, los vehículos clásicos no se verán afectados por tales medidas, por su uso infinitamente menor y por su importancia histórica.

Barcelona: cuando el transporte público no llega a la altura

Los miles de vehículos que circulan por la ciudad, siendo la mitad de ellos de ciudadanos que viven fuera de ella, lo hacen al no encontrar una alternativa real del transporte. La ineficaz red de transporte público no se verá mejorada cuando se retiren del a circulación a los vehículos más antiguos. La situación del transporte público dentro de la ciudad tampoco es muy positiva. Usando el servicio de Google Maps, de Navas a Palau Reial el transporte más rápido es el bus 33. Este, en hora punta, tarda según la web 50 minutos para recorrer menos de 7 kilómetros. El mismo recorrido a la misma hora en coche, teniendo en cuenta el tráfico, es de 23 minutos. Teniendo en cuenta que muchos usan la motocicleta para llegar antes, el tiempo es aún menor. En el caso de vivir en ciudades como Igualada la diferencia es aún más abismal: 46 minutos en coche (61,4 km) o 1 hora y 55 minutos en tren.

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Los taxis, camiones y autocares, que emiten gases durante largos periodos del día en el núcleo urbano, no se verán afectados por esta medida ambiental. Diésel, prácticamente en su mayoría, emiten grandes cantidades de Óxido de Nitrógeno (NOx) y de partículas sólidas (PM). Según un estudio publicado por The Guardian, el 97% de los automóviles nuevos en condiciones reales sobrepasan excesivamente el límite de emisión de Óxido de Nitrógeno. Estas circunstancias ponen en duda la intención de mejorar la calidad de aire de la ciudad.

Los conductores que prefieran adquirir uno coche eléctrico se encuentran con la falta de ayudas económicas, estos automóviles suelen tener un alto precio de adquisición, y con la prácticamente inexistente red de puntos de recarga dentro de la ciudad.

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Por último, hay que tener en cuenta que una medida que favorecería en gran medida al bienestar de los ciudadanos sería la reforestación de las montañas colindantes de la ciudad, así como también en el centro, para reducir el nivel de contaminación. La BBC publicó recientemente un artículo donde se detalla los beneficios de tener árboles en las ciudades, ya que estos “O bien incorporan gases y contaminantes a través de las estomas en sus hojas o capturan partículas en la superficie de sus hojas (…) durante el día los árboles también evaporan agua reduciendo la temperatura del aire.”

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