La renuncia del director general y el subdirector del IOR, en vistas a “los mejores intereses del Instituto y de la Santa Sede”

La renuncia del director general del Instituto para las Obras de Religión (IOR), Paolo Cipriani, y del subdirector del mismo, Massimo Tulli, es…

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La renuncia del director general del Instituto para las Obras de Religión (IOR), Paolo Cipriani, y del subdirector del mismo, Massimo Tulli, es una decisión tomada en vistas a "los mejores intereses del Instituto mismo y de la Santa Sede", según informaba este lunes, 1 de julio, la Oficina de Prensa.

El comunicado de la Santa Sede señalaba que la renuncia ha sido aceptada por la Comisión de cardenales y el directorio de superintendencia. Mientras tanto y de inmediato, las funciones de director general las asume interinamente el presidente del IOR, el alemán Ernst von Freyberg.

"Luego de muchos años de servicio ambos han decidido que esto sería para el mejor de los intereses del Instituto mismo y de la Santa Sede", insistía el comunicado. La decisión también ha sido hecha llegar a la Autoridad de Información Financiera (AIF) creada por Benedicto XVI, así como a la reciente Comisión Especial del IOR que creó el 26 de junio el Papa Francisco.

Según informa Aciprensa, Ernst von Freyberg será ayudado por Rolando Marranci en calidad de vicedirector y por Antonio Montaresi en la nueva posición de Chief Risk Officer con la responsabilidad de conformidad y proyectos especiales.

Marranci ha trabajado como Chief Operating Officer en un banco italiano con sucursal en Londres mientras que Montaresi ha sido Chief Risk Officer y Chief Compliance Officer en varios bancos de Estados Unidos.

"Excelentes profesionales"

Ernst Voy Freyberg dijo sobre la renuncia de los dirigentes que "en nombre del Consejo de Superintendencia agradezco al señor Cipriani y al Señor Tulli por la dedicación personal manifestada durante años. Me alegra el nombramiento de Rolando Marranci y Antonio Montaresi considerando que son excelentes profesionales".

"Desde el 2010 el IOR y su dirección han trabajado muy seriamente para hacer que las estructuras y sus procedimientos estén en línea con los estándares internacionales de lucha contra el lavado de dinero. Si bien nos complacen los resultados obtenidos, hoy es claro que necesitamos una nueva dirección para acelerar el ritmo de este proceso de transformación. Los progresos logrados se deben en gran parte al apoyo sostenido de los organismos de gobierno del Instituto y de su personal", agregó.

El Consejo de Superintendencia ya ha iniciado el procedimiento de selección para nombrar a un nuevo Director General y un vice Director.

El pasado mes de mayo, el Promontory Financial Group, dirigido por Elizabeth McCaul [Partner-in-charge (Socio director) del New York Office y Chief Executive Officer (Director ejecutivo) de Promontory Europe], y Raffaele Cosimo [Chief Operating Officer (Director de Operaciones) de Promontory Europe], ha recibido el encargo del presidente del Consejo de Superintendencia de potenciar el programa anti-reciclaje del Instituto con siete líneas de trabajo, efectuando una “forensic review” (supervisión) y un control de las relaciones con los clientes.

Asimismo Ernst von Freyberg ha solicitado a Elizabeth McCaul y a Raffaele Cosimo que actúen como Senior Advisors (Asesores Jefes) en la gestión del Instituto, dada su gran competencia y experiencia.

El Instituto para las Obras de Religión (IOR) fue fundado en 1942 con un decreto papal. Su objetivo es servir a la Santa Sede y a la Iglesia Católica en el mundo entero, como establece su estatuto. El IOR protege el patrimonio de un grupo claramente definido de personas físicas y jurídicas con afiliación a la Iglesia Católica tal y como lo define el derecho canónico o el derecho del Estado de la Ciudad del Vaticano.

La estructura de gobierno del IOR está formada por una Comisión cardenalicia, un prelado, un Consejo de superintendencia y una dirección. El IOR cuenta con 114 empleados y tiene su sede exclusivamente en el territorio soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano.

La colaboración de la Iglesia

Cabe resaltar que en todo este proceso tiene mucho que ver la firmeza que ha mostrado Francisco en acelerar un proceso de investigación y de reforma del IOR a los cien días de haber sido elegido Papa.

Tanto es así que a finales de junio anunció que creaba una comisión para investigar al llamado ‘Banco Vaticano’, desde hace años en el centro de diversos escándalos.

También ha mostrado el Papa su disponibilidad a que la Santa Sede colabore en todo momento con la justicia italiana en todo lo necesario. Precisamente, esa muestra de colaboración por parte de la Iglesia es la que ha permitido el arresto de monseñor Nunzio Scarano, alto prelado al frente de una organización que a través de movimientos de cuenta ilegales en el IOR reciclaba supuestamente dinero negro.

En ese sentido, la prensa difundió las interceptaciones telefónicas y ambientales que demuestran cómo monseñor Scarano dirigía las maniobras que lo convirtieron en un rico propietario inmobiliario y de valiosas obras de arte, con cuentas bancarias millonarias.

Monseñor Scarano, arrestado el pasado viernes junto con un espía de los servicios secretos y un intermediario financiero, había organizado una alianza con al menos 56 empresarios de Salerno, su ciudad, y en particular con la familia de armadores de naves de Paolo y Cesare D’Amico.

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