La viña y la cabra

Esta semana, Esopo nos regala otra de sus fábulas, La viña y la cabra, a la que el paso del tiempo no ha restado en absoluto actualidad….

Esta semana, Esopo nos regala otra de sus fábulas, La viña y la cabra, a la que el paso del tiempo no ha restado en absoluto actualidad. Y es que, tarde o temprano, nuestras acciones suelen recibir su justa correspondencia.

La viña y la cabra

“Una viña se encontraba exuberante

en los días de la cosecha con hojas y uvas.

Una cabra que pasaba por ahí mordisqueó sus zarcillos y tiernas hojas.

La viña le reclamó:

-¿Por qué me maltratas sin causa y comes mis hojas?

¿No ves que hay zacate suficiente?

Pero no tendré que esperar demasiado para mi venganza,

pues si sigues comiendo mis hojas y me maltratas hasta la raíz,

yo proveeré el vino que echarán sobre ti

cuando seas la víctima del sacrificio”.

Mi querido amigo Esopo: me recuerdas, con tu enseñanza, la sabiduría popular: el día de mañana recibirás lo que siembres hoy, en bienes o en males. El que planta maltrato, discordia, cosecha rechazo, silencio, olvido o violencia. Sin embargo, el que planta sonrisas, buenas caras y alegría, cosecha aprecio y cariño.

Lo sabemos, mi buen amigo, pero nos olvidamos de que atrae más una gotita de miel que cientos de litros de vinagre. Sin embargo, nos empezamos en repartir quejas y malestar en lugar de buenas palabras. ¡Cuánto bien recibimos cuando alguien nos sonríe de corazón, nos muestra su inter, nos regala, aunque sólo sea una gotita de miel!

Recibimos lo que sembramos, y por lo general aumentado, en cantidad y calidad de bien… o de mal.

Los maltratos hechos con intención tarde o temprano se vuelven contra quien los hizo, muchas veces bajo otra vestidura

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