Lo necesario y lo accesorio

Los gobiernos han perdido el control del poder económico, y cuando pasa esto, la economía se transforma, como dice Gloria Napoleoni, en una “economía canalla”

g8

De una forma sutil, el mercado nos hace pasar como necesarias cosas que no lo son. Cada vez será más preciso distinguir bien entre necesidades humanas auténticas y legítimas de otras necesidades artificiales e ilegítimas. Las primeras hay que considerarlas esenciales, indispensables, vitales… Las segundas, en cambio, deben ser consideradas accesorias, fútiles, innecesarias. En el primer grupo estarían las exigencias de supervivencia, comer, beber, protegerse del frío y unos mínimos de sociabilidad que cubran las necesidades psicoafectivas de las personas. Pero, en el segundo grupo estaría todo aquel conjunto de falsas necesidades que el mercado capitalista provoca con el único objetivo de abrir nuevas líneas de venta. Normalmente, la compra de estos productos no satisface una necesidad real, sino que procura una satisfacción momentánea que se diluirá, dejando paso a otro modelo nuevo, con mejores prestaciones, que tratará de sustituir al anterior. Me ha sorprendido desagradablemente una frase aparecida en una publicación económica de los EEUU que dice así: “Lo que está al alcance de todos no vale para nada. Solo vale aquello que los demás no pueden tener”. Esta frase pone de manifiesto la perversidad de un sistema por su carácter marcadamente antisocial. Por este camino, evidentemente, no vamos bien. El camino a seguir pasa por garantizar las necesidades vitales para todos. Pero, el sistema económico pone todas las dificultades para que esto no sea así. El sistema consiste en penalizar a los débiles y gratificar a los poderosos. Veamos como son los tipos impositivos de las importaciones… son escandalosamente desiguales. Mientras los EEUU pagan el 1’5 %, Perú paga el 4 %, Nicaragua el 7 %, y Camboya el 15 %. Cuesta entender que Francia, con una renta per cápita de 25.000 dólares anuales por persona, pague un 1 %, mientras que Bangla Desh, con 1.600 dólares de renta per cápita, paga un 15 %. ¿Quién regula estas bases impositivas tan injustas?  Lo regula la OMC.  ¿Y quién regula a la OMC? La regula el G8.  ¿Y quién forma el G8?  Los países ricos. Y mientras, los países pobres, sin voz ni voto, ven como las decisiones que les afectan las toman los poderosos.  Pero, la realidad es que los gobiernos han perdido el control del poder económico, y cuando pasa esto, la economía se transforma, como dice Gloria Napoleoni, en una “economía canalla”.  Con la presión de los Foros Sociales y las ONG’s a los Gobiernos y estos a los Foros del G8, se van consiguiendo algunos pasos. La amenaza de los Foros Sociales de promover campañas contra las necesidades superfluas inquieta a los poderes económicos.

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