Los dos recipientes

En estos días de vacaciones, días en los que se amplían las relaciones con los demás, Esopo nos muestra con Los dos recipi…

En estos días de vacaciones, días en los que se amplían las relaciones con los demás, Esopo nos muestra con Los dos recipientes que no siempre es fácil escoger la mejor opción en esas relaciones, aunque una buena disposición al entendimiento nos facilitará la tarea y nos evitará muchos problemas.

Los dos recipientes

“Arrastraba un río en sus aguas a dos recipientes,

uno de barro cocido y otro de bronce.

El de barro le dijo al de bronce:

-Por favor mantente a distancia de mí,

pues si me tocas aunque sea suavemente, me haré pedazos.

Y además, de ninguna manera deseo estar cerca de ti”.

Mi apreciado amigo Esopo: nos muestras hoy en tu fábula una interesante característica de la amistad, muy dispar a las leyes electromagnéticas: los iguales se atraen y los distintos se repelen. Según las experiencias de cada quien, corroborarán tu hipótesis o tela echarán por tierra; hay casos para todos los gustos.

Hay una explicación, sin embargo, en la que te he de dar la razón: el ser humano está hecho para desarrollar y encauzar su amistad hacia los iguales, otros seres humanos, que interactúan humanamente, valga tanta humanidad. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, y por eso el entendimiento entre personas siempre tiene una base importante, sobre la que construir.

A veces lo olvidamos, pues parece que nos rodean los conflictos a todos los niveles. ¿Pero no sería más fácil el entendimiento resaltando lo que nos une, y buscando la mejor solución para ambas partes? Difícil reto, personal y social, pero anhelado por todos.

La amistad no se consolida fácilmente entre disímiles

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