Los homosexuales son sólo el 1 por ciento, según la encuesta presentada por la ministra de Sanidad

La encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) presentada el martes 27 de julio por la ministra de Sanidad, Elena Salgado, confirma el caráct…

La encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) presentada el martes 27 de julio por la ministra de Sanidad, Elena Salgado, confirma el carácter claramente minoritario del colectivo homosexual. Según el estudio, elaborado en el último trimestre del año 2003 sobre una muestra de 10.838 personas por el sistema de respuesta voluntaria, los españoles que dicen mantener exclusivamente relaciones homosexuales son sólo el 1 por ciento. Si a esta cifra se suman los que declaran que han mantenido este tipo de contactos en alguna ocasión (es decir, que pueden ser también heterosexuales), el porcentaje global es igualmente pequeño: el 3 por ciento. La ministra asegura que fundamentará su política de prevención del SIDA en este estudio.

Por sexos, los ciudadanos que tienen relaciones homosexuales de forma ocasional o permanente son el 3,7 por ciento en los hombres y el 2,7 en las mujeres, unas cifras muy similares a las que ofrecen los estudios de varios países, entre ellos Estados Unidos (que oscilan entre el 2 y el 4 por ciento). En cualquier caso, estos datos quedan muy lejos de los niveles del 10 por ciento que algunos colectivos próximos a gays y lesbianas intentan hacernos creer. Y el Gobierno español, a pesar de la evidencia de sus propios estudios, se suma a esta manipulación comprometiéndose, ya desde el discurso de investidura de José Luis Rodríguez Zapatero (dedicó 2 de sus 35 minutos), a legalizar el matrimonio homosexual. Se trata de un ejemplo concreto de toda una desproporción a la hora de atender socialmente al colectivo.

En definitiva, es absurdo que el Gobierno quiera modificar un instrumento legal tan importante como el Código Civil, además en una cuestión que significa modificar la naturaleza del matrimonio, por la supuesta demanda de un sector de la sociedad que no pasa del 3 por ciento. Se pretende imponer una ruptura antropológica a través de un proyecto de ley que, como mucho, será aprobado por poco más del 50 por ciento de los votos en el Congreso de los Diputados y que, además, probablemente no será ratificado por el Senado. Y todo esto, para favorecer al 3 por ciento de la población. El Estado, ciertamente, puede reconocer de alguna manera las uniones entre personas del mismo sexo. El problema es que Rodríguez Zapatero, supuestamente para favorecer a una minoría, quiere acabar definitivamente con el principio natural de que el matrimonio está formado por un hombre y una mujer. ¿Eso es gobernar para todos?

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