Los invisibles

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La campaña electoral ha llegado a su fin. Después de unos días de frenética actividad, intensos debates y alguna sobrecarga informativa, el silencio informativo dominará toda esta jornada. Aprovechando que estaba fuera de Barcelona asistí al acto final de campaña en un pueblo del Baix Empordà relativamente grande con un alto índice de inmigración (un 23,5%), proveniente de los inicios de los grandes flujos migratorios de las últimas épocas y fácilmente identificable porque buena parte de estas personas son de origen magrebí. Estas personas son bien visibles en el pueblo, tanto por su vestimenta como por el habla, pero también buena parte de las segundas generaciones, son dependientes en algunos comercios locales donde atienden a los clientes con catalán ampurdanés. Me sorprendió, y mucho, que en la plaza del pueblo, muy llena y animada, no hubiera personas que pudieran relacionarse con esta inmigración. Pero tampoco los diversos oradores, algunos bastante emotivos, y a pesar de que uno de ellos era de origen de otra comunidad de España, nadie mencionó la realidad de la diversidad de la sociedad catalana y la necesidad de que los nuevos catalanes formen parte de la nueva Cataluña. A lo largo de la campaña he tenido la sensación de que los mensajes electorales no han sido suficientemente sensibles a atraer los votos de los nuevos catalanes. Por más que algún candidato, en algún momento y de manera indirecta, ha hablado de estos nuevos catalanes, la mayoría de propuestas comunicativas no los ha tenido presentes. La ausencia de los nuevos catalanes en los mensajes de campaña es un déficit importante y un problema para garantizar su sentimiento de pertenencia a la nueva Cataluña que se quiere construir. Tengo la sensación de que son catalanes todavía demasiado invisibles.

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