Lo(s) santos de la COPE

En miles de parroquias de España se han puesto unos carteles de Caritas, donde se pide ayuda económica para paliar la hambruna que se ha producido en …

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En miles de parroquias de España se han puesto unos carteles de Caritas, donde se pide ayuda económica para paliar la hambruna que se ha producido en Níger-Sahel (para mas información ver http://www.caritascadizceuta.com/niger.htm ).
 
Debido a una larga sequía y la plaga de la langosta, desde Octubre de 2004 la población de Níger, Mali y Burkina Faso se está muriendo de hambre por millones.
 
“Casualmente”, durante estos últimos meses, se ha multiplicado brutalmente la presión migratoria, produciendo avalanchas sobre la valla de Ceuta y Melilla. Los subsaharianos que están saltando la valla son de estos países. Se mueren de hambre, y suben andando, como sea, para entrar en Europa. Hace poco en la ciudad en la que vivo, una señora encontró a un niño de …¡8 años! en los bajos de un camión. La gente cruza el estrecho con neumáticos. Mujeres negras se quedan embarazadas en Tánger, para después a última hora cruzar. La situación es desesperada.
 
En las parroquias existe una gran red de solidaridad, que hace una labor callada y muy eficaz mediante Caritas y otras asociaciones. Mucha gente sencilla, abuelitas que podrían quedarse en casa viendo vomitivos programas de cotilleo, donde se calumnia y se destruye la reputación de personas para regocijo general de la cuenta de resultados de las cadenas de TV, se dedican a ayudar a todo tipo de personas, entre ellas los inmigrantes.
 
Mientras tanto, la cadena COPE, ha escorado su línea editorial, hecha a imagen y semejanza de Federico Jiménez Losantos (JL) y César Vidal. En el tema de la inmigración, la línea editorial podría resumirse en lo siguiente:
 
-a) Marruecos lanza subsaharianos contra la valla de Ceuta y Melilla, para desestabilizar España. Además la inmigración ilegal es un tremendo negocio para Mohammed VI, un rey de lo más corrupto
 
-b) Los policías y el ejército han recibido órdenes por parte de ZP de no defender la frontera con las armas, una cosa escandalosa porque la soberanía nacional ha sido amenazada (subliminalmente se transmite la idea de “ZP traidor”)
 
-c) Los subsaharianos que asaltan nuestras fronteras no tienen pinta de estar muy desnutridos. Son gente “bien” de sus países, que pueden pagar a las mafias marroquíes para cruzar el estrecho o saltar la valla de Melilla. 
 
Todo esto está muy bien ¿pero porqué no hablan unos y otros del tema de fondo, del hambre?
 
Esa es la causa del problema. Lo demás es atrincherarse en un mito nacional que ya no existe, que ya no puede existir porque no podemos encerrarnos detrás de un muro de hormigón, con metralletas, porque nuestra vaca sagrada del bienestar sólo subsiste a base de cooperar y abrir las fronteras con nuestro entorno.
 
Las fronteras, mitología de Westfalia
 
“La frontera protege del enemigo en la misma medida que lo crea; define la seguridad al mismo tiempo que genera una paradójica inseguridad” [1]. Pero, este tipo de frontera se ha disuelto hoy, porque a más medios de transporte, más comunicación, más información, más globalización. El  negrito ve en la TV por satélite que aquí tenemos 20 tipos de helados distintos, mientras él se muere de hambre.
 
La frontera es un concepto desarrollado en la Paz de Westfalia, donde se diseñan los contornos fijos de la soberanía, al contrario que el limes de los Imperios, que era un concepto más móvil. Para este mito westfaliano de la “gran España”, es necesario buscar enemigos, es necesario agredir. Se acusa a Marruecos de lanzar a los subsaharianos contra la valla de Ceuta y Melilla, y así de paso, se incrementa la tensión con Marruecos reforzando la identidad nacional del mito, a base de aumentar el odio y el miedo hacia un país subdesarrollado y bastante corrupto como Marruecos. 
 
¿Qué tiene que ver Mohamed VI con la sequía y la hambruna de Níger y Mali, señor Losantos? ¿Qué van a hacer esos subsaharianos cuando sean deportados a Mali? Volver hasta que mueran o los maten como chinches.
 
La terrible paradoja estriba en que la radio desde la que JL arremete a esos seres humanos tan débiles, la radio desde la que incrementa la tensión, es de la Iglesia, y que en las parroquias de esa Iglesia, mucha gente a través de Cáritas u otras ONG, en vez de alimentarse de cotilleos, se dedican a ayudar a gente muy necesitada. Entre esa gente, se encuentran los inmigrantes recién llegados.
 
La radio de JL
 
JL cada vez que puede, nos viene a recordar que el 70% de la facturación viene de La Mañana. Es decir, que la COPE es él.
 
Matías Antolín, un periodista de raza, que era el filtro entre la audiencia y su liberalismo cerril, dejó la COPE. El señor Apezarena, otro periodista riguroso, ha sido apartado, y han puesto a Ignacio Villa, un hooligan que ha olvidado las normas mínimas de la profesión periodística, como cuando informó de la cumbre de la ONU con la música de los payasos al fondo. La verdad, creo que se ha llegado a un amarillismo deleznable.
 
JL se jacta de no ser periodista, y se nota: no contrasta fuentes, sino que lanza la información contra su muro ideológico, y si lo salta, adelante. ¡¡Me recuerda usted a la SER, señor JL!! El tipo de gestión que hace de las noticias de la COPE, es cuando menos, autoritario. Su programa no admite llamadas en directo, es decir, que no le gusta que le contradigan o que le muestren las contradicciones de sus soflamas, no le gustan las voces críticas.
 
Por otra parte si nos detenemos en el liberalismo de JL, afloran sin esforzarnos mucho, incongruencias burdas. JL es un  liberal tipo “libertarian” como Newt Gringich, o también neo-con como Richard Perle. Simplificando podríamos decir que la economía es la base de todo (¡igual que en la socialdemocracia, que casualidad!). La libertad de empresa es la que origina la libertad del hombre. El estado liberal, tiene que ser mínimo. El hombre por naturaleza es malo (malísimo como dice JL).
 
Esta teoría de la “maldad intrínseca del hombre” arranca de Hobbes. El estado es un mal necesario y  debe ser represor en esencia. No debe existir el estado social, porque los que reciben esas ayudas son maleantes y estafadores en el fondo. El estado está para mantener el orden con leyes duras, y meter a los maleantes en la cárcel. ¿Por qué? Porque el estado natural del hombre no es la sociedad, sino el individuo, donde el hombre desvinculado campa por sus anchas e intenta ser feliz, que consiste en acaparar ilimitadamente bienes hasta que muere (sic).
 
El intercambio de bienes entre estados debe ser libre. Cuanto mas intercambio haya mejor. Por ejemplo, no hay que poner barreras al textil chino, aunque allí paguen a un euro el día y trabajen 13 horas al día en condiciones insalubres en un régimen dictatorial, porque el sistema de mercados alcanzará el equilibrio antes o después. Los trabajadores que ganan “demasiado” en Europa, perderán el trabajo y antes o después estarán de acuerdo en aceptar un sueldo mas bajo.
 
No se tiene aquí en cuenta que el hombre es un ser vinculado a otros, e incapaz de vivir solo si está enfermo, es niño, mujer embarazada, o anciano. Eso para el liberalismo no existe, porque para eso está la ley de la supervivencia de los más fuertes (Darwinismo social).
 
Realpolitik egoísta
 
Los estados, como los individuos, buscan el bien propio y egoísta. La política exterior en palabras de JL y de Aznar es “puro y duro interés”. No existe otra razón que la realpolitik. No existe la colaboración. No se puede ser “bueno”, y por ejemplo, renunciar a fondos estructurales para los países del Este porque les hacen ahora mas falta que a nosotros, y eso permitirá que mejore su tejido social y su renta, y a medio plazo nuestras empresas podrán vender más en esos mercados.
 
El liberalismo siempre es nacionalista, en este sentido, y entra en contradicción flagrante con su supuesto libremercado. Si la UE la hubieran creado liberales, no existiría. Existiría un simple libremercado, y poca cosa mas. No habría habido armonización técnica en miles de productos (gracias a las directivas de la UE), que han hecho nuestra vida mas sencilla y barata. No existiría una política de cohesión que ha compactado nuestro sentido de que Europa es una forma de ver el mundo y una estructura que “sirve” para evitar la guerra.
 
Respecto a la familia, las contradicciones llegan a niveles sorprendentes. JL, como su contertulio Alberto Recarte (otro liberal a la derecha de Bush), creen que la sociedad desarrollada, liberal, independiente y rica, tiene como corolario la destrucción de la familia tradicional, es decir, madre-padre-hijos-abuelos que permanecen juntos durante dos generaciones, y transmiten el conocimiento de “para que sirve la vida” por su contacto y cercanía íntima en el hogar, en un lugar donde se construye a la persona en todas sus fases, porque todas sus fases son valiosas y necesarias, y no sólo la fase 25-55 años, porque es la fase donde uno está joven y puede dar beneficio y consumir muchos tipos de bienes superfluos.
 
El divorcio, la separación, la sociología de la desvinculación, es algo natural, lógico y casi necesario, para lograr una sociedad donde impere la ley del más fuerte en un mercado brutal.
 
Los enfermos no son rentables
 
Para JL el mercado libre es la solución de todo. Pero, hay mercados que no son rentables. Los enfermos no son rentables. Los ancianos no son rentables. Un sistema de salud privado, no se encarga de los débiles. Con una sociedad liberal mercantilizada, se acaban creando islas de ricos, protegidas con guardias jurados armados hasta los dientes, mientras en los extramuros los descendientes de los esclavos como en Nueva Orleans no pueden sacar ni siquiera dinero de un cajero de banco, porque … ¡no tienen suficiente dinero para que les sea rentable pagar las comisiones de mantenimiento de su cuenta corriente!
 
Además, hay otros sectores esenciales, que tienen que estar regulados por el estado como son los “monopolios naturales” (ver eléctricas, mancomunidades de agua, gas, teléfono, empresas certificadoras de calidad, etc…) Hay sectores donde las inversiones son tan grandes, que sólo existen uno o dos proveedores de forma natural. El estado, en estos casos debe intervenir, y debe ejercer un cierto control sobre los precios para evitar abusos de estas empresas.
 
Democracia y regiones
 
Sobre democracia en general, JL está muy enfurecido por el rumbo que toman las negociaciones sobre el Estatut catalán, y demoniza a todo el mundo.
 
En mi opinión, el problema arranca de la transición. No se optó por el modelo alemán, donde se hizo una lista larga de competencias exclusivas del estado, y otra lista larga de competencias exclusivas de los estados federales, y de ahí viene el lío. No se consensuó nada en concreto, porque las posturas ideológicas eran tan dispares, que para evitar otra ola de violencia, se optó por ser lo más laxo posible en la definición de términos sobre la Constitución.
 
Además, se obvió un tema fundamental, la educación. Si la educación se hubiera regulado de otra manera, no transfiriendo todo a las Comunidades Autónomas, sino manteniendo la unidad, dando por supuesto cancha a las lenguas catalana, vasca, gallega, valenciana, etc.. pero, manteniendo la unidad del sistema y obligando al bilingüismo, se habría evitado que las nuevas generaciones crecieran en el victimismo mutuo (castellano versus catalanista o vasco, o gallego…etc).
 
Las generaciones nuevas no habrían votado ERC sino que habrían votado por partidos que hicieran el ambiente bilingüe e integrador. Luego, con más calma, se habría dejado paso a una reforma de la Constitución, dando lugar a lo que Daniel Innerarity llama “pluralismo constitucional”, es decir, donde la realidad cultural del etnos, que es prepolítica y origina el término nación, hubiera cabido sin tanta estridencia en un estado más flexible e integrador que el actual.
Finalmente, es una desgracia que este país esté lleno de gente dormida, y que los medios de comunicación sean fruto tan peculiar de esta dejadez. Hemos vivido durante cuarenta años un nacionalcatolicismo, donde los instrumentos del Estado han sido (erróneamente) puestos al servicio de la Iglesia…. Pero, al final, siempre es el estado y la ideología excluyente de turno, la que se apropia de lo que le interesa de la Iglesia, y eso acaba escandalizando a las mentes mas privilegiadas e inteligentes, que son precisamente las que en la siguiente generación construyen las instituciones y la forma de ver el mundo de una sociedad.
 
Además, todos esos medios pasaron luego a manos cercanas al socialismo a principios de los 80. Incluso la SER, que fue prácticamente construida por ¡el padre de Aznar!, pasó a manos cercanas al socialismo. Lo mismo ocurrió con la Prensa del Movimiento, y numerosos mass media, que ahora tocan el violón a una sola voz.
 
En el otro lado, quedó la COPE, que estuvo casi quebrada, y que ahora, ha sido salvada por JL; un orador brillante, agnóstico, con gran cultura, pero que a veces aúlla como un descosido en una colina que es propiedad de la Iglesia… La voz agresiva de JL, sólo puede hacer daño a la Iglesia  a medio plazo. Es urgente un cambio de tono, un giro hacia una línea más moderada y rigurosa de opinión, que sirva para construir un futuro mejor

[1] Daniel Innerarity, Politicas de Identidad en www.teleskop.es/politica/art01.htm+innerarity+frontera+teleskop&hl=es
 

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