‘Los viajes de Gulliver’, de Jonathan Swift

A Jonathan Swift no le hubiera gustado nada el destino histórico que ha seguido su libro, prácticamente reducido a literatura infantil y aún amputado….

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A Jonathan Swift no le hubiera gustado nada el destino histórico que ha seguido su libro, prácticamente reducido a literatura infantil y aún amputado. Porque Los viajes de Gulliver lo escribió como una despiadada crítica a la humanidad en general y singularmente a Inglaterra.

La cruel sátira que hace del hombre ha quedado reducida a pequeña burla y los hijos de la especie a la que denostó se deleitan ahora leyendo unas aventuras que deberían horrorizarles.

La novela relata cuatro viajes del cirujano y luego capitán Samuel Gulliver a destinos fantásticos. El más celebre es el viaje a Liliput, donde se encuentra con una raza a la que supera doce veces en tamaño. Allí se narra el absurdo de una sociedad en la que hay enemistad eterna y guerra por la importante discusión de si los huevos deben cascarse por su parte más estrecha o por la ancha. Swift retrata las discusiones necias por bagatelas en las que tantas veces, de manera inútil se enzarzan los hombres.

Pero además de este, siguen otros. Llega a Brobdingnag, donde ahora es él el enano en comparación con sus habitantes, que puede fijarse sin necesidad de lentes de aumento en los horribles defectos del hombre. Visto de cerca, parece decirnos Swift, el hombre es mucho menos agradable de lo que aparenta.

Alcanza también la isla volante de Lapuda, donde toda la ciencia de la Royal Society de entonces es ridiculizada y llevada al absurdo, llegando a confundirse la genialidad con la estupidez sin más.

Para cerrar su cuadro, en la que el hombre sale peor que mal parado, Gulliver viaja al país de los Houyhnhnms. Estos poseen todas las virtudes y cualidades que serían deseables en el hombre. Lo principal, nos viene a decir, es que a diferencia de los hombres no utilizan su razón para incrementar los defectos y vicios que han recibido por naturaleza. El hombre, en cambio, se gloria de su propia decadencia y se introduce en una pendiente de degeneración de la que no quiere librarse.

Por eso cuando logra regresar a su hogar (los houyhnhnms lo expulsan de su país) siente horror al reencontrarse con su mujer y sus hijos. Su primera decisión lúcida fue comprarse dos caballos con los que podía conversar hasta cuatro horas diarias. Por suerte la humanidad ha sido más sabia que el propio Gulliver y se ha tomado a broma las aventuras narradas por Swift.

Sin duda se trata de una genial obra de literatura que nos produce un agradable placer al leerla. El misántropo Swift nos divertirá, pero no logrará convencernos de la total corrupción de la condición humana.

En un acto de justicia sería bueno sacarla de la categoría de literatura infantil y reintegrarla al catálogo de grandes obras de todos los tiempos. Esta edición puede ayudar a ello.

LOS VIAJES DE GULLIVER
Jonathan Swift
Mondadori
Barcelona 2008
340 páginas

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