María, siempre virgen. José, siempre virgen

La virginidad de María está inseparablemente unida a la virginidad de José. María y José son verdaderos padres de Jesús.

virgen

María (Myriam) es la joven mujer hebrea de Nazaret, en Galilea, esposa de José (Yosef), nacido en Belén de Judea. Ella es la Madre de Jesucristo, que la comunidad cristiana venera como la Madre del Hijo de Dios hecho hombre. María concibió virgen a Jesús por obra del Espíritu Santo; lo dio a luz virgen; fue siempre virgen después del parto. Esta es la fe cristológica y mariológica que la Iglesia profesa desde los primeros siglos del cristianismo. En el Catecismo de la Iglesia Católica leemos: «La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo “lejos de disminuir consagró la integridad virginal” de su madre (Concilio Vaticano II, Lumen gentium, n. 57)» (n. 499).

La virginidad de María está inseparablemente unida a la virginidad de José. María y José son verdaderos padres de Jesús, y esto tiene mucha importancia. Contraer matrimonio era y es una obligación religiosa de todo hebreo. En la época del nacimiento de Jesús, las mujeres hebreas se prometían a los 12-13 años, y se casaban a los 13-14. Los hombres se casaban entre los 18 y los 24 años. Cuando María y José encuentran a Jesús, a la edad de doce años, hablando con los doctores de la Ley en el templo de Jerusalén, después de buscarlo con angustia durante tres días, la Virgen pregunta al Señor: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, te buscábamos» (Lc 2, 48). María llama a Jesús “Hijo”; y refiriéndose a José, lo llama “padre”. Esto pone de manifiesto que las relaciones de Jesús con María y José eran las propias que se derivan de la paternidad-maternidad y la filiación.

San Agustín, en el sermón 51, afirma que la relación entre María y José fue un verdadero matrimonio según la usanza judía, y además un matrimonio virginal. Del mismo modo que María, en su virginidad, es esposa; José, en su virginidad, es también esposo. De la misma manera que María, en su virginidad, es madre; José, en su virginidad, es también padre. Aunque José no fuese padre de Jesús según la carne, actuó su paternidad hacia Jesús a través del amor espiritual.

El papa León XIII escribió en 1889 que la dignidad de la Virgen María como Madre de Dios es tan grande que nada la puede superar. Pero como José estaba unido a María por el vínculo conyugal, nadie como él estuvo tan cerca de tan gran dignidad. El matrimonio crea la unión más íntima posible, de la cual surge una recíproca comunicación de bienes entre los cónyuges. Por eso, si Dios escogió a José como esposo de la Virgen, no lo hizo solamente compañero de su vida y testigo de su virginidad, sino que, por la misma razón del pacto conyugal, lo hizo partícipe de su misma dignidad. José fue elegido para ser el custodio del Hijo de Dios, y también su padre. De ahí que Jesús estuviera sometido a José, que obedeciera a sus indicaciones y le honrara con las mismas manifestaciones que los hijos tienen con sus padres. Siendo José el cabeza de esta familia divina, desempeñó todos los deberes propios de la autoridad paterna (cfr. Encíclica Quamquam pluries).

Cien años después, en 1989, el papa Juan Pablo II escribió que «durante su vida, que fue una peregrinación en la fe, José, al igual que María, permaneció fiel a la llamada de Dios hasta el final» (Exhortación apostólica Redemptoris Custos, n. 17). Es por esta razón que la Sagrada Familia tiene mucho que enseñar al mundo.

Hazte socio

También te puede gustar

2 Comments

  1. 1

    Pero en los tribunales eclesiásticos se anularia de manera fulminante un matrimonio que se declarase en virginidad de los dos cónyuges por solo unos años de estar casados. Algo no queda claro. Lo he consultado con expertos y no me han aclarado nada. Por ejemplo si no han existido relaciones sexuales en un matrimonio durante los primeros años y cualquiera de los dos pide la anulación, este matrimonio queda declarado nulo de manera fulminante.

    • 2

      Estimado lector:
      El matrimonio de la Virgen María y de san José estuvo regido en todo por las prescripciones de la ley judía de la época en que vivieron, que no preveía la disolución del vínculo matrimonial por falta de consumación. María y José se atuvieron a la ley a la que estaban sujetos, y según esta su matrimonio se puede calificar de válido a todos los efectos. La distinción entre matrimonio celebrado válidamente (rato) y no consumado (ausencia del acto conyugal), y la potestad del Papa de disolver, por una justa causa, un matrimonio válido y no consumado celebrado entre dos bautizados o entre un bautizado y un no bautizado no fue introducida en la Iglesia Católica hasta el siglo XII por el papa Alejandro III. Esta potestad pontificia se fue afianzando con el paso de los siglos hasta llegar a nuestros días.
      El matrimonio válido y no consumado entre dos bautizados o entre una parte bautizada y otra no bautizada puede ser disuelto, por una justa causa, a petición de ambas partes o de una ellas, incluso con la oposición de la otra.
      Como puede observar, en su duda usted apunta ya la respuesta adecuada: sólo a petición de los cónyuges es posible la disolución de un matrimonio válido y no consumado. Por tanto, cabe la posibilidad de que existan -y de hecho existen- matrimonios válidos y no consumados que no hayan sido disueltos, aunque puedan serlo. Lo que no resulta posible es aplicar una disposición de la ley canónica vigente al matrimonio de María y José, celebrado hace más de dos mil años en otras circunstancias históricas y jurídicas. Saludos cordiales.

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>