Martin Lutero y San Manuel González (II/III)

El milagro de fe de la Eucaristía y la adhesión a Él en este Sacramento Trinitario

Milagro de la Eucaristía Milagro de la Eucaristía

Fray Martin Lutero O.S.A., reconociendo la presencia real de Jesucristo  en el pan y el vino de la Eucaristía como memorial finito de su Cuerpo y de su Sangre- no con su Alma y con su Divinidad– negó la identificación del Sacramento con la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y su Resurrección. Negó, como nadie ha hecho con tal maestría, lo que siempre han confesado los cristianos. Negó por tanto el Orden Sacerdotal. Sustituyó este Sacramento por la fe del líder (y en él) de la asamblea reunida (amparada en la fe de la asamblea). Redujo la Eucaristía a un simple memorial colectivo temporal de orden finito. Fue el primer progre ilustre. Es decir el primer protestante docto de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo.

Preconizó la rebelión interna del alma cristiana como bandera revolucionaria pacífica. Su coraza fue su interpretación bíblica a su aire ilustrado. El debate teológico estuvo servido en toda Europa durante años y posteriores siglos. Al precio inicial de revueltas con sangre, procedimientos inquisitoriales más notorios en el ámbito “protestante”, intromisiones de políticos, escisiones cismáticas (hermanos separados de iglesias cristianas nuevas), condenaciones heréticas (inicialmente en él condenas políticas eclesiásticas de su tiempo más que pontificias), difusión de ideas nuevas mediante la recién nacida imprenta… y con nacimiento de un ismo sin fundador de la corriente. El luteranismo no lo fundó nadie. Ni siquiera Lutero. Fue excomulgado en 1521 por el Papa León X.

Hay quién dice que a Lutero se le escapó en su tiempo el conocimiento de Sor Teresa de Jesús de Cepeda y Ahumada. Santa canonizada medio siglo después de su muerte y desde no hace mucho Primera Doctora de la Iglesia. Se le escapó con su Reforma Carmelitana. ¡Y también el peregrino Íñigo de Loyola y su Compañía de Jesús! Los jesuitas tenían un cuarto Voto: el de la Obediencia al Papa. ¿Lutero no supo estas cosas como para rectificar después una vez excomulgado?  Acontecieron poco después de su excomunión. ¿No se enteró siendo el monarca Carlos I de España el Emperador Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico? ¿Siendo este monarca la máxima autoridad política del siglo XVI en el tiempo que vivió él? ¿Lutero no conoció nunca el Magisterio exegético bíblico de los Santos Padres de la Iglesia cuando era fraile agustino subordinado? ¿Y el de los verdaderos monjes especialmente los discípulos de San Benito?

El siglo XVI empezó con una impresionante novedad en esa orden monástica. La abadía benedictina de Montserrat fue la más sobresaliente en toda la Cristiandad. ¿Lutero no se enteró siendo todavía fraile agustino subordinado? ¿Por qué se casó a hurtadillas con una monja del Císter una vez insubordinado? El hecho notorio de las corrupciones y despilfarros en el Vaticano de entonces no justifica nunca emprenderla contra el Papa. El camino evangélico es otro. Nunca con la bandera de enganche herética de un nuevo cisma. Y menos con formas aparentes de bondad.

Martin Lutero negó, como nadie ha hecho hasta ahora, la  TRANSUBSTANCIACION del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo en su Calvario y en su Resurrección. ¡Dogma de fe a partir del Concilio de Trento, junto con el anatema a quién no crea esto en cristiano! Ante los despropósitos eclesiales existentes en su tiempo, Lutero tomó partido por su intelección sin subordinarla a ninguna autoridad eclesiástica competente. ¡Qué diferencia tan acusada entre su proceder y el de San Manuel González! Si Martin Lutero hubiese buscado al Señor en la soledad de los sagrarios abandonados de su tiempo, el cisma de la iglesia luterana tal vez no se hubiese producido. ¡Quién sabe si él sería santo canonizado de verdadera estampa!

Artículo catequético de primer orden que expone luz meridiana acerca de la Eucaristía. Es doctrina de fe cristiana de siempre no sujeta a ningún cambio. Gracias a Lutero y demás “protestantes” que dieron la espalda a la mal denominada Contrarreforma, por oposición a una Reforma que no fue tal,  la Eucaristía es lo que trata de salvar siempre todo ministro consagrado en caso de persecución. Si es preciso al precio de su vida inmolada. Con mayor convicción a partir del Concilio de Trento. ¿Cómo? Sumiendo, que no consumiendo, las sagradas formas u hostias consagradas guardadas en el Tabernáculo del Sagrario. Por amor a la Eucaristía y en su defensa se cuentan por miles los mártires y santos, canonizados o no, en el transcurso de estos 2000 años. La Eucaristía (las hostias consagradas) es el objetivo preferente de profanaciones revolucionarias, aquelarres de brujas,  misas satánicas y demás actos similares de los esclavos de Satanás.

http://es.catholic.net/op/articulos/9787/cat/123/que-es-la-transubstanciacion.html

Compendio del Catecismo (n.271) P. ¿Qué es la Eucaristía? R. La Eucaristía es el sacrificio mismo del Cuerpo y de la Sangre del Señor Jesús, que Él instituyó para perpetuar en los siglos, hasta su segunda venida, el sacrificio de la Cruz, confiando así a la Iglesia el memorial de su Muerte y Resurrección. Es signo de unidad, vínculo de caridad y banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la vida eterna.

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