Mediterráneo, famosos y migrantes

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¿Qué pasa en el Mediterráneo? Nuestra prensa nos mantiene bastante bien informados de lo que ocurre en el Mediterráneo en este caluroso verano, sobre todo lo que pasa en Ibiza o en la Costa Esmeralda o en la Costa del Sol: quien va con quien, quien se separa o encuentra nueva pareja, que hacen “los famosos” (pero… ¿hablan de ellos porque son famosos?, o ¿son famosos porque hablan de ellos?…). En esto, quien quiera está perfectamente informado.

De vez en cuando también sale alguna noticia sobre los migrantes que mueren en los naufragios; no mucha cosa, en realidad. Sobre todo, muy poco de lo que hay detrás.

Ahora ha saltado la noticia que Italia ha amenazado con cerrar sus puertos, frente a la avalancha de personas, siendo como está prácticamente sola en la tarea de acogerlos; Europa la ha dejado sola. Muchos europeos se conmocionaron al ver la imagen de un niño muerto en una playa (y era un refugiado sirio), pero duró unas pocas semanas, después pueden más la preocupación de “lo nuestro” y para los políticos los cálculos electorales…

Ahora se ha sabido que Italia amenaza con cerrar los puertos para la acogida de migrantes del Mediterráneo: ¿por qué?

Porqué España y Francia rehúsan aceptarlos en sus puertos. Y Austria ha amenazado de usar el ejército para impedir la entrada de migrantes desde Italia. Y Italia con la avalancha de personas y sola no puede. Para Europa, el problema migrantes no existe: que se las apañe cada país como pueda. A menos que la cosa moleste a Alemania, como ocurría con la vía balcánica. Europa resolvió el problema pagando a Turquía para cerrar la vía de los Balcanes: 6.000 millones de euros prometidos, de los cuales 3.000 millones ya han sido pagados. Dinero de todos los europeos para ayudar a resolver un problema que afectaba sobre todo a Alemania (un poco como pasa aquí con las autopistas de Madrid, “rescatadas” con el dinero de todos los españoles. Todo perfectamente legal, según las leyes de nuestro parlamento soberano).

Ahora a Italia que se queja de haberse quedado sola en el salvamento de migrantes en el mar, Europa ha concedido una “ayuda” de 35 millones… Poco más de una centésima parte de que hemos pagado a Turquía.

Migrantes que no son refugiados, ya no vienen de Siria o Irak (estos tendrían derecho según su status de refugiados): estos son migrantes económicos, a menudo vienen de los países más avanzados del continente, o incluso en vuelos chárter desde Bangladesh. El negocio de los traficantes no tiene reglas ni limites, cuanto más haces para ayudar a los que llegan, más gente traen. No es un problema que pueda resolver Italia sola, de por sí ni siquiera Europa sola. Resulta que ahora las barcazas son las peores de nunca, porque no se trata de cruzar hasta Sicilia (Malta tampoco los acepta), si no sólo de alcanzar los barcos de las ONG que les esperan a pocas millas de la costa (¿les avisan? Parece claro que hay comunicación y hasta connivencia entre traficantes y ONG’s), para que sean estos “salvadores” a llevarlos a los puertos italianos.

Según el derecho internacional desde 1865 cualquier persona rescatada en alta mar que subiera a un barco con bandera de un país  está bajo la responsabilidad del país del barco. Pero cuando acabó la operación “Mare Nostrum”, toda italiana (hecha para responder al dramático llamado del Papa en Lampedusa el 31 Octubre 2014, el primer viaje de su pontificado), se puso en marcha la operación europea Triton, con mucho menos presupuesto y que preveía que Italia aceptara los que llegaban. Pero ahora son demasiados (y el Partido Demócrata ha perdido las elecciones locales…). Italia ya tiene 7,2 millones de pobres, el PIB crece menos del 1%. Insisto,  son migrantes económicos, no refugiados.

Otra ocasión perdida para Europa, cada uno barre para sí mismo (incluida Italia, pues ha instrumentalizado el caso de los migrantes para obtener de Europa un “descuento” sobre su exceso de déficit). Y otra ocasión perdida para Africa, porque se trataría de hacer una política económica mundial que favorezca el desarrollo de los países africanos y evitar que sea necesario que sus gentes busquen aquí lo que deberían tener en su casa. Mientras China a poco a poco se va apoderando de los recursos, los mercados y las materias primas de Africa (además sustancialmente deciden los programas de “desarrollo” financiados por la ONU).

Yo estoy con el Papa que pide ayudar a esta gente: pero esto no significa renunciar al realismo, ni renunciar a denunciar y luchar contra las manipulaciones e instrumentalizaciones, y ante todo contra las organizaciones criminales que controlan, expolian y fomentan el flujo de migrantes. Y también estoy con los obispos de Oriente Medio que piden ante todo de ayudar los cristianos a quedarse en sus países, para que no desaparezca la presencia cristiana que está allí desde hace 2.000 años (y que el islamismo radical  quiere eliminar).

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