Mi programa para España; unas primeras notas (y II)

7. La sanidad española no puede continuar sin cambios. El súbito crecimiento demográfico provocado por la inmigración y el…

Forum Libertas

7. La sanidad española no puede continuar sin cambios. El súbito crecimiento demográfico provocado por la inmigración y el creciente envejecimiento de la población la están llevando a una situación límite y, por consiguiente, a una progresiva degradación en sus prestaciones. La sanidad pública traspasada a las autonomías funciona en base a un déficit estructural muy elevado que en gran medida ya existía antes del traspaso, pero que el Estado podía financiar endeudándose y las CCAA no pueden en la misma medida. El resultado es el embolsamiento de una deuda que va en aumento y el mal pago a todas las empresas conectadas a la sanidad pública. Como mínimo tres pasos son necesarios de manera inmediata: (1) Llevar a cabo en seis meses el libro blanco de la situación económica de la sanidad y su perspectiva a medio plazo. (2) Implantar el copago con aspiraciones modestas, un coste módico y exceptuando a las rentas más bajas y aquellas visitas que obedezcan a la necesidad provocada por una enfermedad que requiere una atención médica continuada. Este copago serviría no tanto para mejorar la financiación como para disuadir visitas innecesarias y, sobre todo, introducir la idea de coste entre los usuarios. (3) Tomarse en serio una política de prevención que puede significar una ahorro brutal a medio plazo, y que en muchos aspectos se combina con otras iniciativas vinculadas a necesidades derivadas del cambio de modelo económico, la productividad, o la mejora en la preservación del medio natural. Un ejemplo: la disminución de la contaminación por partículas en suspensión de las ciudades tendría un impacto extraordinario en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, de la misma manera que la reducción de gases derivados de la quema de los hidrocarburos reduciría las enfermedades infantiles.

8. Disminuir radicalmente el fracaso escolar situado en el 31% y mucho más elevado en chicos que en chicas es un imperativo. El problema radica en que para conseguirlo lo que se puede hacer dentro de la escuela es solo una pequeña parte de la historia. El objetivo está dicho y las medidas son complejas, pero al menos delimito dos: (1) Una ley que regule los derechos y deberes de los padres cada vez más desvirtuados por las intromisiones de los poderes públicos. Medidas que favorezcan la capacidad educadora de las familias, incluidos incentivos económicos, que no tienen porque contemplarse en términos absolutos, es decir, de quien saca la mejor nota, sino de cómo mejora un determinado alumno en relación al contexto en el que está situado. (2) Reducir los efectos sobre el rendimiento escolar de la pobreza infantil. La desigualdad es un factor clave perfectamente despreciado en España por quienes se llaman de izquierdas y negligido por quienes se dicen de derechas. Se necesitan muchas más cosas: una reforma a fondo de los contenidos de la enseñanza, por ejemplo, para que articule bien lo que se imparte con las fuentes de nuestra tradición cultural, que exista continuidad, transmisión de lo recibido, es decir tradición, única forma que puedan darse renacimientos. En otro plano, resulta escandaloso que a la enseñanza no se aplique todo lo que la ciencia conoce sobre el procedimiento del aprendizaje cognitivo.
9. La reforma de la ley electoral. La partitocracia solo puede limitarse si se termina el sistema actual de listas cerradas y bloqueadas. El simple desbloqueo de las mismas ya no sirve para arreglar el problema. Necesitamos poder elegir a los diputados directamente y al mismo tiempo mantener la lógica del sistema proporcional. La solución alemana de elegir la mitad del parlamento mediante circunscripciones unipersonales, donde gana quien saca más votos, con listas desbloqueadas a escala no provincial, como ahora en España, sino de cada comunidad autónoma, puede ser una línea de respuesta acertada.

10. Tres grandes reformas deben abordarse bajo criterios de productividad y excelencia. Se trata de la reforma de las administraciones públicas, de la universidad y de la justicia. Un telegráfico apunte sobre las mismas: (1) Cada una de las administraciones públicas debe ser evaluada y reorganizada de acuerdo con aquellos dos criterios, entendiendo que una sociedad compleja como la de hoy necesita un marco administrativo que no siga siendo herencia del siglo XIX. Los ministerios, grandes divisiones verticales, solo tienen sentido corporativo y muy poco práctico, porque la mayoría de medidas que es necesario aplicar tiene una gran transversalidad. Un número mucho menor de ministerios, más grandes, centrados en la elaboración de políticas y su efectiva supervisión y, por debajo de ellos, agencias con participación de los diversos entes ministeriales, responsables de la ejecución de las tareas funcionando bajo criterios de eficacia y rendimiento empresarial, cambiarían radicalmente el panorama. (2) La justicia debe ser modifica en dos planos: el de la administración y el de los jueces. En el primero la informatización es una necesidad todavía mal resuelta, así como la falta de suficiente personal pero también los malos hábitos de los trabajadores. Es inconcebible que puedan existir compensaciones para que no exista absentismo laboral. Es decir, se paga un sobresueldo para que la gente vaya a trabajar. En el caso de los jueces es necesario retornarles su capacidad de autoorganización empezando por el CGPJ, donde deben volver a poder elegir a la parte mayoritaria de sus representantes como estaba inicialmente diseñado antes de que uno de los gobiernos de Felipe González lo modificara. También la norma de la elección ha de ser la habitual para elegir los cargos de responsabilidad. (3) La universidad española absorbe una gran parte de recursos en buena medida mal utilizados. Su autonomía no puede justificar el mal empleo, de ahí la necesidad de una reforma que debe incorporar una mayor relación entre el coste real de la plaza y lo que paga el alumno. Al mismo tiempo, debe desarrollarse más la política de becas para que ninguna persona con capacidad pueda quedar fuera por falta de recursos económicos. Los repetidores deben pagar más hasta aproximarse al precio real de sus estudios.
11. I+D+i es una cuestión de la universidad pero sobre todo –aunque no para todos los campos- de la empresa. Una política que sea capaz de destinar recursos fructíferos desde esta doble perspectiva de la investigación, llamémosle empresarial y básica, es necesaria.
12. España no puede continuar sin un plan energético bien configurado que despeje todos los interrogantes de medio y largo plazo, que resuelva problemas crónicos como la factura embalsada de los costes de la electricidad, el papel que ha de ocupar la energía atómica y el coste desmesurado que tienen muchas energías alternativas, y la distorsión que las subvenciones están ocasionando. Y junto con la energía el sector agroalimentario necesita un plan que despeje su futuro y que le otorgue un papel en el sistema productivo. No puede ser que se haya convertido en una simple dependencia burocrática de la administración de Bruselas. La agricultura de proximidad, las producciones ecológicas e integradas, el valor añadido sobre los productos, su articulación con el desarrollo y el turismo rural, entre otras facetas, han de contemplarse y situar un horizonte bien definido. Israel es hoy la primera potencia en términos relativos en I+D. Sus empresas tecnológicas cotizan en la bolsa americana en una proporción insólita por el tamaño del país, pero a pesar de ello, su agricultura sigue siendo eficaz, brillante y potente. Es un ejemplo.
13. La revisión de las leyes que destruyen el capital social, el capital humano y las instituciones insustituibles socialmente valiosas. El período de Zapatero ha comportado un buen número de estas regulaciones jurídicas. La del matrimonio homosexual, la del aborto, la de la identidad sexual, entre otras. Todas ellas han de ser modificadas o derogadas porque su incidencia sobre el sistema económico es directa y grave, porque altera los fundamentos sobre los que se basa, en particular aquellos que están conectados a la disponibilidad de capital social y de capital humano.
Hazte socio

También te puede gustar