Musulmán, deja que Dios haga su trabajo

musulman

Un buen amigo, Borja Garcia Nieto, me ha enviado un video de una coral cantando canciones de Navidad, lo cual y dicho así parece poco interesante. Pero si resulta que la grabación se la ha enviado una tía suya monja desde el Líbano, y explica que se trata de una coral formada por musulmanes y que son imágenes de su intervención en una Iglesia, entonces la cosa cambia radicalmente y aflora en estas imágenes un testimonio formidable y necesario, que nos dice que otro islam es posible… al menos en el Líbano

La característica básica del musulmán es su rotunda fe, su “sumisión”, porque esto significa la palabra islam en árabe, sumisión a Dios. A partir de esta fe categórica sí que cabe construir la convivencia, sí que asume realmente todos los atributos de Dios, de Alá, y no pretende usurpar su trabajo. Y ¿cuál es ese trabajo, amigo musulmán? Tiene una tarea fundamental, que solo Él, como otras muchas, puede ejercer. Pero, en casi todas, aceptamos sin vacilar que ciertamente son suyas y que no están a nuestro alcance. Pero hay una, esencial, que el ser humano no puede pretender sin pecar gravísimamente, que a pesar de ello se da la permanente tentación humana a su usurpación. Se trata del juicio final, de juzgar la fe y la verdad, los méritos de cada uno. Se pueden hacer juicios temporales, provisionales, a escala humana, pero ¿el final? Nunca. Jamás.

Amigo musulmán tu no puede matar en nombre de Dios, a quien consideras infiel, porque solo Él tiene esa capacidad de dilucidarlo. No puedes impedir dudar de su existencia o de la fe tal y como la manifiesta el Islam o cualquier otra creencia, también, claro está, el laicismo, porque es ÉL quien juzgará la conciencia de cada ser humano. Ni puedes vetar que la gente la acomode practicando con libertad otra religión, o decida cambiar la que tiene, Islam Incluido. Solo Dios puede emitir el juicio definitivo sobre la rectitud de cada conciencia. Y profesar de palabra el Islam y orar externamente cinco veces al día no garantiza tal cosa, de la misma manera que no hacerlo no significa, que tú puedas condenarlo en nombre de Dios, porque Él no te ha otorgado tal conocimiento.  Si lo usurpas, estás intentado hacer lo que nos está prohibido, el trabajo de Dios. Por esta razón y por la propia gravedad de la culpa te expones a su ira justa.

Lo que sí puedes -debes hacer- en las sociedades de cultura musulmana es vivir de acuerdo con esta tradición cultural, y exigir respeto, y velar por ella. Y eso significa la acomodación de las leyes sin prohibir la libertad de conciencia, culto y expresión pública de otras creencias. Y también puedes buscar la conversión del infiel mediante el testimonio diario de tu vida y de tus obras. Eso sí que es hacer el trabajo que solo el ser humano puede hacer.

Por eso, como la coral musulmana del Líbano, que canta Villancicos, deberíamos poder cantar juntos a Dios y sentirnos unidos por el abrazo de su misericordia.

Hazte socio

También te puede gustar

2 Comments

  1. 1
  2. 2

    “No puedes usurpar el trabajo de Dios” Ésta es la clave. Si lo intentas haces inútil a Dios. impides que Alá permita, si fuera el poderoso, eterno, omnisciente, sabio, etc., que ese “infiel” que mataste haya conseguido convertirse porque la misma voluntad de Alá así lo quiso. En fin son tantas razones que se pueden derivar de tan absurda posición.

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>