¿Por qué nos avergonzamos de dónde venimos?

Estatua de Sant Jordi matando el dragón que se encuentra en el Patio de los Naranjos dentro el Palacio de la Generalitat de Catalunya Estatua de Sant Jordi matando el dragón que se encuentra en el Patio de los Naranjos dentro el Palacio de la Generalitat de Catalunya

La semana pasada un amigo colgaba en su Facebook un video (https://vimeo.com/113801439) que mostraba como el cristianismo se había expandido a lo largo de los años, primero por Europa y posteriormente por todo el mundo. Lo que más me sorprendió del video fue que ya en el año 50dC, es decir, 17 años después de la muerte de Jesús, ya había comunidades cristianas en la zona de Jerusalén, el sur de Turquía, Roma, las Islas Baleares y Cataluña! Así pues, en nuestra tierra Cataluña, ha habido cristianos ininterrumpidamente des de hace 1966 años! Y sin duda ha dejado y deja sus frutos en Cataluña. Buena muestra de ello son nuestra cultura y tradiciones, que dan sentido a nuestro pueblo, la mayoría de las cuales tienen un sentido cristiano. Por ejemplo, el pasado sábado celebrábamos la fiesta de nuestro Patrón, Sant Jordi, y mañana celebraremos la fiesta de nuestra patrona la Mare de Déu de Montserrat. Estos son solo dos ejemplos de cómo Cataluña bebe aun intensamente del cristianismo y de los valores y virtudes que representa.

Precisamente el pasado sábado en motivo de Sant Jordi hubieron personas, algunas de ellas representantes públicos, que a través de las redes sociales criticaron el hecho de continuar con la tradición de celebrar la misa de Sant Jordi, precisamente en la capilla que lleva este nombre y que se sitúa en el Palacio de la Generalitat, y la posterior bendición de las rosas por parte del arzobispo Juan José Omella dando así el inicio oficial de la celebración de Sant Jordi.

En este texto no voy a referirme a las desconsideraciones e injurias que algunos pseudo-progresistas, durante el magnífico día de Sant Jordi, utilizaron en nombre de la libertad y la tolerancia (algunos tendrían que repasar el significado de estos conceptos) contra la Iglesia y todo lo que huela a ella, pues por desgracia no son nuevos y no quiero ahora teorizar sobre algo que creía bien sabido como es el respeto hacía las creencias o pensamientos del otro en una sociedad democrática.

Voy a centrarme en la crítica legítima que algunos dirigieron al acto institucional de Sant Jordi de la Generalitat con la misa i la bendición incluidos en él. Por ejemplo, el diputado Joan Tardà arremetió en twitter contra esta tradición “No deixarem de veure un eclesiàstic beneint roses al Palau de la Generalitat el dia d Sant Jordi fins q no proclamem la República laica”.

La primera cuestión que me viene a la cabeza leyendo este tuit es que nadie obligaba al President de Catalunya, Carles Puigdemont, a continuar con esta tradición, es decir, ¿por qué esperar a la independencia para hacer desaparecer un acto organizado por la propia Generalitat? Pero además, en la misma misa de Sant Jordi en el Palau de la Generalitat, se encontraba el jefe de Tardà, el vicepresidente del gobierno catalán Oriol Junqueras. A ello debemos sumar que el día siguiente la Presidenta del Parlament de Catalunya, quien fue propuesta por el partido de Joan Tardà, asistió a una celebración Sij por las calles de Barcelona con velo y acompañada por un grupo de mujeres. Parece que ante la evidencia de estos hechos, las tesis de Joan Tardà no están respaldadas por los jefes de su partido y que antes de afirmar lo que escribió tendría que ponerse de acuerdo con los que marcan las posiciones de su partido.

Pero la cuestión de fondo es: ¿por qué molesta tanto el hecho que representantes institucionales acudan a celebraciones religiosas?. A mí no me molesta que la Alcaldesa Ada Colau celebre el año nuevo chino pidiendo ayuda a los dioses, pero sí que me molesta que mientras estas manifestaciones religiosas que provienen de otras tierras son vistas con simpatía por los pseudo-progresistas, estos mismos quieran vaciar de significado nuestras tradiciones y cultura. Un país laico bien entendido vería con normalidad que sus representantes políticos puedan asistir a actos religiosos que son llevados a cabo por ciudadanos libremente, unos ciudadanos a los cuáles los políticos también representan.

Yo cuando celebro una fiesta quiero saber el motivo de esta, pero parece que para personas como Tardà y Colau les da igual no conocerlo, pero lo que no pueden hacer es imponerlo al resto. Sant Jordi es de todos los catalanes seamos o no católicos, pero esto no implica que tengamos que olvidar que es un Santo Católico y un ejemplo de virtuosidad. Por ejemplo, Ada Colau, sacó del programa oficial de la fiestas en honor a la Patrona de Barcelona, la misa que precisamente se celebra en honor de la misma, la Mare de Déu de la Mercè.

Uno puede creer en una cosa u otra, y esto no debería implicar que todos los catalanes seamos conscientes y conozcamos las raíces de nuestra cultura, las cuáles en gran medida son religiosas y concretamente católicas. La preservación de estas, para los católicos tendrá un significado trascendental, pero para los que no son cristianos significará recordar y mantener viva aquella tradición que durante 20 siglos se ha sembrado a Cataluña, ligándonos con los hombres y mujeres que han habitado esta tierra antes que nosotros. Eliminar la llama de nuestra cultura y tradición significa simplemente la muerte como comunidad diferenciada, el convertirnos en un pueblo analfabeto que ya no conoce ni quiere conocer lo que es, de donde viene y por qué el 23 de abril se regalan libros y rosas!!!

Un pueblo que olvida el pasado es un pueblo sin futuro.

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