Novel: adjetivo; tiene dos acepciones

Xavier Novell ha levantado –entre algunos de sus seguidores– una nueva polvareda por una glosa publicada hace días

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(Aclaración: este escrito juega con la palabra catalana novell (novel) i el apellido del Obispo de Solsona Novell, por lo que hay que tener en cuenta esto en la traducción.)

Según el Diccionari Català Pal·las la palabra novell (novel), adjetivo, indica, en la primera acepción: principiante, falto de experiencia, nuevo, reciente, moderno, temprano…

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Todos estos adjetivos hay quien los aplica de lleno al obispo de Solsona, Xavier Novell, que ha levantado –entre algunos de sus seguidores– una nueva polvareda por una glosa publicada hace días en la Hoja dominical haciendo un comentario sobre la familia en base al documento Amoris Lætitia. Les ha faltado tiempo a los medios de comunicación para darlo a conocer con bombo y platillos: todos los periódicos de papel y digitales, todos los telediarios, todas las tertulias…

Todos conocéis mi estilo pastoral presencial y directo. Soy un obispo que me gusta estar en todas partes, que disfruto inventando y ejecutando, que me complace el contacto con la gente. Así se definía él en un escrito en la Hoja en 2015 y así continúa. Las personas con responsabilidad deben tomar decisiones que probablemente no gusten a todos, pero el sentido de responsabilidad les lleva a tomarlas. Y un obispo, nos guste o no, sea más o menos simpático, tiene unas obligaciones que debe asumir.

No he seguido la trayectoria del actual obispo de Solsona, pero desde que entró en el obispado, en 2010, no ha parado de recibir quejas. Se le tacha de todo. Se le hace cualquier comentario en contra. Parece que no haga nada bien. Y lo critican desde todos los estamentos: los medios de comunicación, los responsables de los municipios… e incluso el clero: un pastor descarriado…, cada día la lía…, se fue de Solsona como progre y vuelve como a carca…, de progresista a representante de los sectores más retógrados…, fluctúa en todos los temas menos en el afán de notoriedad…, vive en la residencia de sacerdotes de Solsona en vez del Palacio Apostólico…

Hace mucho tiempo que parte de la sociedad quisiera que la Iglesia fuera como un partido político, que se manifestara de acuerdo con lo que es “políticamente correcto” y que no se alejara ni un palmo de los presupuestos de los lobby mediáticos. Y no se acepta que la Iglesia no sea democrática, como si la democracia fuera el sursum corda de la eficacia en todos los temas. Quien no respira así…: anatema sit!

Estamos en una época en la que se ensalza todo tipo de libertades, todo el mundo puede decir lo que quiera, puede hacer lo que le parezca, puede insultar a quien le dé la gana, sobre todo en la iglesia católica (que pone la otra mejilla antes de volverse contra ellos!). Ah! eso sí, hay temas tabú (¿no habíamos quedado que ya no había tabúes?, pues sí, haylos) y hay inquisición (¡hayla y la han activado los que la defenestraron!).

Nunca puedes opinar (¡digo opinar!) contra el proceso catalán o se te tacha de antidemócrata. Nunca puedes opinar (¡digo opinar!) contra la LGTBI, o se te tacha de homófobo, sin derecho a vivir, se te denuncia a los tribunales y el denunciante no tiene que demostrar nada, es el acusado quien debe demostrar que no lo dijo (sic!). Nunca puedes opinar (¡digo opinar!) a favor de la Iglesia o se te tilda de retrógrado…

Quien defiende estos planteamientos lo hace desde la premisa de que no hay verdades objetivas ni absolutas sino que todo es subjetivo y opinable. ¡No puede haber ninguna verdad absoluta! Pero resulta que estos mismos que dicen que no hay ninguna verdad absoluta, defienden una a macha y martillo. Para ellos no hay más verdad absoluta que ésta: la de que no hay ninguna verdad absoluta. En qué quedamos, ¿la hay o no la hay?

Las críticas por la última glosa del obispo Novell han sido fruto de la campaña contra la familia –que hoy se propaga como un fuego atizado por el viento, por las mal denominadas “redes sociales” y por todos los medios de comunicación– y que está montada en este nuestro universo mundial por el lobby homosexual, que nadie se atreve a criticar públicamente, que todas las administraciones defienden y que la Generalitat ha legislado de manera fóbica. Quien se oponga a esta manera de hacer será quemado en la hoguera de la inquisición de la LGTBI.

Pero las palabras del obispo Novell cuando habla de la homosexualidad no son de su cosecha. Cita el Papa ya sea en el Amoris Lætitia ya sea en los comentarios que ha hecho sobre este tema. En el viaje de vuelta de la JMJ de Río de Janeiro el Papa Francisco dijo una frase que –una vez recortada– dio la vuelta al mundo: Si una persona es “gay” (y busca al Señor y tiene buena voluntad), ¿quién soy yo para juzgarla? El paréntesis es el que se omitió. Pero, además, no publicaron la continuación. Esta frase no quiere decir que el Papa apruebe el lobby “gay”, sino que separa exactamente la persona con esta inclinación y el hecho de montar un lobby. Creo que cuando uno se encuentra con una persona así, se debe distinguir el hecho de ser una persona “gay”, del hecho de hacer un lobby, porque ningún lobby es bueno. Son malos. El Catecismo de la Iglesia Católica explica esto de una manera muy bonita; dice: “No se deben marginar estas personas por ello, deben ser integradas en la sociedad”. El problema no es tener esta tendencia; no, debemos ser hermanos, porque este es uno, pero si hay otro, otro. El problema es hacer el lobby de esta tendencia: lobby de avaros, lobby de políticos, lobby de los masones, tantos lobby…. Este es el problema más grave para mí.

¿Y qué más dijo el Papa sobre el lobby “gay” y las uniones homosexuales? Pues más claro no lo puede haber dicho: no seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política, es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una ‘movida’ del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios.

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Según el Diccionari Català Pal·las el adjetivo novell (novel) indica, en la segunda acepción: que llega adelantado, antes del tiempo ordinario.

Parece ser que el obispo Novell, haciendo honor a su apellido, ha llegado a la diócesis de Solsona según esta acepción del diccionario: ha llegado antes del tiempo previsto para este montón de campaneros retrógados.

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One comment

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    Felicito, al autor del artículo y a “Forum Libertas” por su apoyo al Sr Obispo de Solsona. En la iglesia Católica no se obliga a nadie ¿quien quiere estar? !Está! Es entonces que debe aceptar la Iglesia como la instituyó el mismo Jesucristo, que fue “Jerárquica” y no democrática, (Esto es así,guste más o menos) . Hemos por tanto respetar lo que dice el Papa,( cabeza visible de esta Santa Institución) , y a los Obispos (Sucesores de los apóstoles), que nunca dejarán de obedecerle, debiendo mantener a su rebaño, junto con los sacerdotes de cada diócesis, muy unidos a Cristo y a nuestros prójimos. No podemos olvidarnos nunca que:¡Dios es Amor!

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