El Papa a las familias

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Con motivo del Sínodo de la familia se conocieron muchos  consejos del Papa Francisco sobre esta importante realidad.

Yo he querido extraer algunos de ellos que pueden ser de utilidad para que, en estos tiempos difíciles y muchas veces contradictorios para las familias, el hogar siga siendo un fecundo manantial.

Un manantial fertilizador:

  • Que de vida y felicidad.

Que de comprensión y cariño.

Que de crecimiento. ¡Y nos de virtudes!

Que de estabilidad: humana, cultural y espiritual

El Papa con su fecunda experiencia de Pastor comienza dejándonos tres pinceladas: “Permiso”, “gracias”, “perdón”.

Y nos dice que estas palabras nos abren camino para vivir en paz en la familia.

Nos reitera que además estos tres comportamientos encierran una gran fuerza: la fuerza de custodiar la casa, incluso a través de miles de dificultades y pruebas.

A su vez nos recomienda que antes de hacer algo en familia, digamos:

  • “Permiso, ¿puedo hacerlo? ¿Te gusta que lo haga así?”.

Nos dice que esto corresponde a un lenguaje educado, lleno de amor. Y que esto, este lenguaje: cordial, delicado y prudente hace mucho bien a las familias.

Ciertamente que esta delicadeza en el trato es muy necesaria en estos tiempos actuales en los que con facilidad se pierde el respeto, la amabilidad y la cordialidad.

En otro momento el Papa nos dice:

  • “Un cristiano que no sabe dar gracias es alguien que ha olvidado el lenguaje de Dios”.

Y a continuación nos relata que una vez escucho decir a una persona anciana, muy buena, muy sencilla, pero con la sabiduría de la piedad, de la vida, que: “La gratitud es una planta que crece sólo en la tierra de almas nobles”.

Y reitera que esa nobleza del alma, esa gracia de Dios en el alma nos impulsa a decir gracias; nos impulsa a la gratitud.

La gratitud es, dicho de forma poética, la bella flor de una noble y bella alma. Esto es algo hermoso.

La tercera palabra de nuestro familiar vocabulario de hoy, un vocabulario que implica cercanía, cariño y aprecio por lo demás es: “perdón”.

Palabra de vivencia difícil. Ciertamente es una palabra ardua, complicada de utilizar; sin embargo es tan necesaria.

Nos dice Francisco:

  • “Cuando falta el perdón se abren pequeñas grietas, hasta convertirse en fosas profundas”.

Reconocer el hecho de haber faltado, y mostrar el deseo de restituir lo que se ha quitado nos hace dignos del perdón. Y así se detiene la infección.

Si no somos capaces de disculparnos, quiere decir que tampoco somos capaces de perdonar.

  • “En la casa donde no se pide perdón comienza a faltar el aire, las aguas comienzan a verse estancadas”.

Bellas palabras, para este breve mensaje, de un Papa que inunda el mundo con el inestimable aliento de su sabia y colosal doctrina. Es la autenticidad plena de la doctrina, del mensaje y de la profunda vivencia que vino a enseñarnos nuestro Maestro y Señor Jesucristo.

 

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