El papel del padre y la fecundidad ampliada

La importancia del varón en su papel de padre en orden a la fecundidad matrimonial

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<<177. Dios pone al padre en la familia para que, con las características valiosas de su masculinidad, <<sea cercano a la esposa, para compartir todo, alegrías y dolores, cansancios y esperanzas. Y que sea cercano a los hijos en su crecimiento: cuando juegan y cuando tienen ocupaciones, cuando están despreocupados y cuando están angustiados, cuando se expresan y cuando son taciturnos, cuando se lanzan y cuando tienen miedo, cuando dan un paso equivocado y cuando vuelven a encontrar el camino; padre presente, siempre. Decir presente no es lo mismo que decir controlador. Porque los padres demasiado controladores anulan a los hijos>>. Algunos padres se sienten inútiles o innecesarios, pero la verdad es que <<los hijos necesitan encontrar un padre que los espera cuando regresan de sus fracasos. Harán de todo por no admitirlo, para no hacerlo ver, pero lo necesitan>>. No es bueno que los niños se queden sin padres y así dejen de ser niños antes de tiempo.>>

Los entrecomillados del punto 177 es catequesis del Papa Francisco del día 4 de febrero del año 2015. El gran problema en el varón cónyuge es no solo el plante convivencial tan generalizado en el día a día a la propia esposa, sino también esta dicotomía entre padre ausente y padre controlador con sus hijos. Al final la convivencia matrimonial explota y acaba como acaba. Son papás de taberna, de actividades deportivas post laborales y también culturales, papás de televisión tan pronto aterrizan en su hogar, papás muy cansados de su árdua tarea laboral que no afrontan su compromiso esponsal. ¡Un día vale, pero todos los días no! Dar el callo se da en estas condiciones domésticas aparentemente adversas. El te quiero a la propia media naranja se expresa en estos momentos con gestos solidarios de implicación.

Si en el punto 167 el Papa Francisco dice que “las familias numerosas son una alegría para la Iglesia”, se adentra, en FECUNDIDAD AMPLIADA (178-186) y LA VIDA EN LA FAMILIA AMPLIADA (187-198), refiriendo el camino generoso de la adopción como fecundidad particular de la experiencia conyugal y no solo en los casos de esposos con problemas de fertilidad. <<Así, los matrimonios cristianos pintan el gris del espacio público llenándolo del color de la fraternidad, de la sensibilidad social, de la defensa de los frágiles, de la fe luminosa, de la esperanza activa>> (184). Nos dice, recordando el capítulo 11 de la 1ª Carta de San Pablo a los Corintios a partir del versículo 17, que <<este texto bíblico es una seria advertencia para las familias que se encierran en su propia comodidad y se aíslan>> (186) Lo expresa en el epígrafe Discernir el cuerpo con discernimiento del Cuerpo y la Sangre de Jesús Eucaristía (185-186).

Desarrolla a partir del punto 187 el autoaislamiento en el pequeño núcleo familiar, pasando de padres, tíos, primos y vecinos. Nos habla del 4º Mandamiento, de la falta de renuncia y entrega en abandonar el propio nido familiar. Nos habla del desprecio  a los ancianos, a los propios padres de uno mismo por ausencia de gratitud, aprecio y hospitalidad. Nos dice que seamos fraternos con mucho amor a las madres adolescentes, a los niños sin padres, a las mujeres solas madres, a las personas discapacitadas, a los jóvenes con adicciones, a los solteros, separados o viudos que sufren la soledad, al suegro, a la suegra y todos los parientes del cónyuge. El Capítulo V finaliza con estas palabras <<Estas actitudes son también un modo exquisito de expresar la generosidad de la entrega amorosa al propio cónyuge>>

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