Parte II: Breve análisis del gasto social en España

En esta segunda parte voy a analizar quienes son los que reciben más del Estado y los motivos. Un poco de teoría económica&helli…

En esta segunda parte voy a analizar quienes son los que reciben más del Estado y los motivos.

Un poco de teoría económica…

Otro aspecto importante a analizar es establecer, en términos generales, en qué momento redistribuir, es decir, ¿antes o después de los impuestos? Por ejemplo, en los países nórdicos se pone mucho énfasis en la necesidad de obtener una igualdad ex ante a la imposición, así no será necesario poner impuestos tan redistributivos porque ya se ha hecho en el paso anterior, por lo tanto los impuestos podrán ser más eficientes y así su efecto distorsionador en el mercado será inferior. Por el contrario, los países mediterráneos acostumbran a focalizarse en la igualdad ex post, por lo tanto deben establecer impuestos más redistributivos pero menos eficientes pues el impuesto toma un carácter redistributivo mucho más importante. Según la teoría económica, el método nórdico es mejor que el mayoritario en Europa pues si están bien diseñados, se consigue una redistribución parecida, pero en el caso nórdico se pierde menos bienestar asociado a la pérdida de eficiencia causado por el sistema impositivo.

Si analizamos el gráfico que nos muestra el % que reciben de las transferencias monetarias del sector público, el quintil más alto y el más bajo, veremos como en los países mediterráneos son los de mayores ingresos los que reciben más y en cambio en los nórdicos y Reino Unido la dinámica es la contraria. Este hecho nos podría llevar a pensar erróneamente que el sistema social español beneficia más a aquellos que en teoría menos lo necesitan, pero algunas premisas debemos tomar en consideración para darnos cuenta que esto no debe porque ser así.

En primer lugar, porque estamos tomando solo en consideración las transferencias monetarias y tradicionalmente se han considerado las que son en especie las más redistributivas, y en segundo lugar porque hay una gran correlación entre el porcentaje que se destina a pensiones con la posterior distribución de los beneficios de las transferencias monetarias. Un país con un sistema de pensiones de reparto y dominado por las partidas públicas, como es el caso español, supone que los que habrán cotizado más, recibirán más del estado; por el contrario, aquellos países con sistemas mixto o de capitalización donde las pensiones de carácter privado son más comunes, los de mayores ingresos tendrán la posibilidad de crearse estos planes de pensiones incentivados por los gobiernos mientras que el estado deberá proveer únicamente de pensiones a los más pobres; por lo tanto el estado podrá destinar menos recursos a las pensiones, destinándolos a otras partidas más redistributivas, este es el caso de la mayoría de países nórdicos. Resumiendo, no podemos afirmar que el sistema ejercido por los países mediterráneos crea más desigualdades pues en los datos no se introducen todos los matices necesarios para llegar a una conclusión más o menos clara.

Para terminar, es interesante entender que el gasto social no incluye solamente el público sino también el privado, a través de por ejemplo planes de pensiones, otra forma de gasto social es el derivado de la interacción con el sistema tributario. Si sumamos todas estas partidas veremos cómo paradójicamente Estados Unidos es el segundo país de la OECD con un mayor gasto social o como España baja a la décima posición, hecho que también debemos de tomar con precaución pues el gasto privado no es equivalente al público y cada uno presenta unas características y repercusiones propias. Principalmente, el privado no presenta un carácter redistributivo.

En conclusión, es muy importante al analizar datos económicos, intentar ver que fuerzas influyen en los datos que tenemos entre manos pues realizar conclusiones definitorias en el mundo de la economía es muy difícil. Ahora bien, sí nos permite apreciar la gran cantidad de tipologías de estructuras de gasto social y puede permitirnos apreciar posibles mejoras de nuestro propio sistema. Por ejemplo, nos permite ver la existencia de un sistema de pensiones como el sueco, donde se combina la fórmula de capitalización y la de reparto en que el sistema público garantiza una pensión mínima y como en el caso español se añade a este mínimo según lo cotizado. Ahora bien, hay también la posibilidad que un 2,5% de lo que se gane se destine a un fondo de pensión de capitalización. Cada año el contribuyente sueco recibe en su casa la información sobre cómo van los dos fondos. El caso sueco es un ejemplo más de la gran diversidad y matices existentes en los diferentes sistemas de los países y que seguro que en algunos casos también aplicables en el caso español.

Todos los comentarios analíticos están hechos a partir del siguiente documento de la OECD: http://www.oecd.org/els/soc/OECD2014-Social-Expenditure-Update-Nov2014-8pages.pdf

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