Portugal repite la excusa de los “abortos clandestinos”, aún hoy la más eficaz del abortismo

¿Recuerdan 1976, cuando nació El País Semanal? El suplemento del diario nacía con un artículo sobre las españolas que iban a abortar a Londres "p…

¿Recuerdan 1976, cuando nació El País Semanal? El suplemento del diario nacía con un artículo sobre las españolas que iban a abortar a Londres "porque si lo hacían en España corrían el riesgo de ir a la cárcel –hasta 12 años de prisión–, o, mucho peor, morir desangradas en manos de cualquier abortera. En aquellos días el Tribunal Supremo acreditaba 300.000 abortos clandestinos al año y una secuela mínima de 3.000 muertes."

Así lo recogía 30 años después en un artículo nostálgico El País Semanal que se puede leer aquí:  http://www.elpais.com/especiales/2001/25aniversario/especial/03/repor5/p1.html .

Sí, 3.000 muertes de mujeres al año y 300.000 abortos clandestinos.  Las feministas y El País pedían la difusión de anticonceptivos y el aborto libre, lo que debía reducir el número de abortos.

La realidad es que cuando se legalizó el aborto en España no había 300.000 abortos. En 1987, hubo 17.000. En 1990, 37.000. En el 2000, 60.000. En el 2006, 90.000.  Y de las 3.000 mujeres muertas nunca se supo.

 
La excusa siempre eficaz: el aborto clandestino

En la campaña por despenalizar el aborto libre en las 10 primeras semanas de embarazo, el líder socialista José Sócrates y los partidarios del aborto han insistido una y otra vez en lo mismo: se lucha contra el "aborto clandestino", una "lacra", un problema de salud pública, una "indefensión jurídica" para las muejres que abortan sin cumplir los requisitos de la ley portuguesa (que son como los de la española, pero redactada y aplicada de forma estricta: en vez de hablar de "riesgo físico o psíquico para la madre" se habla de "si es el único medio de evitar a la embarazada un peligro de muerte o de lesión física o psíquica grave e irreversible").

La "lacra" del aborto clandestino no ha matado a ninguna mujer portuguesa desde hace años.  Tampoco hay actualmente ninguna mujer en las cárceles portuguesas por practicarse un aborto ilegal: de 1997 a 2005 se condenó a 17 mujeres, sin llegar a encarcelarse ninguna. Y eso que se supone que hay muchos abortos ilegales: 16.000 al año, dicen unas fuentes pro-aborto. O hasta 40.000, dicen otras. ¿Quién puede contar los abortos ilegales? Son cifras arbitrarias. Dar números es gratis, como los 300.000 que daba El País en los años 70. 

 
"Exageren las mujeres muertas"

Frances Kissling, presidenta de Catholics for a Free Choice (un lobby pro-aborto que usa la palabra "católicas" para fomentar el aborto en países hispanos) declaró en Montevideo a los activistas pro-aborto locales que "ustedes tienen que martillar que las mujeres se mueren; hace dos días se murió una mujer; yo visitaría al legislador, exageren los números de las muertes". [Kissling, F. "El rol de las religiones en la elaboración de las políticas públicas", conferencia del 25-06-2003 en la Torre de los Profesionales, Montevideo, Uruguay].

Pero cuando José Sócrates y los partidarios del aborto hablan en Portugal de los males del "aborto clandestino" no pueden dar cifras de "mujeres muertas", porque no existen estas mujeres: los muertos son cosas muy concretas y fáciles de contar.
 
Así que dan las de "mujeres atendidas por complicaciones en abortos ilegales":  1.426 mujeres en el 2004, fueron atendidas en la Sanidad pública "tras sufrir complicaciones en abortos clandestinos", dice el Partido Socialista portugués. Cabe preguntarse si eso llevó a la policía a buscar a los "aborteros" responsables de estas 1.426 complicaciones. Claro que los "Jovens Pelo Sim", también pro-aborto, dicen que son 5.000 las mujeres que van a los hospitales tras su aborto ilegal.
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Los datos de 2005, divulgados en diciembre de 2006 por el Servicio Nacional de Salud (SNS), indican que 906 abortos fueron provocados "legalmente", mientras que sólo 73 interrupciones del embarazo fueron clasificadas oficialmente como "ilegales", 73 casos de mujeres que acudieron necesitando una intervención médica por aborto ilegal. Además hubo 4.454 abortos naturales, espontáneos. Y hay un dato particular: 1.861 abortos "no especificados". Estos son los que los grupos pro-aborto dicen que son también mujeres en abortos clandestinos que acudieron a los hospitales por complicaciones. Pero podrían ser otras situaciones.

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Dentro de los abortos ilegales entran las 6.000 mujeres que cruzan la frontera para abortar en Badajoz y Mérida, algunas en Madrid. En la clínica Los Arcos, de Badajoz, suponen el 60% de su facturación, y tanto la prensa española como la portuguesa anuncia hace semanas el aviso de la directora, Yolanda Hernández, de abrir locales en Lisboa. Las portuguesas pagan 400 euros a la señora Hernández por abortar aquí. "Todas vuelven encantadas del trato humano que reciben", dice Miguel Mora, el periodista de El País que cubre el referendum desde Lisboa (12-02-07), sin duda después de haber hablado con todas esas mujeres, que vuelven encantadas a casa.
 
¿Diez semanas? Permite repetir la excusa del aborto ilegal
 
Ahora los socialistas portugueses podrán usar su control del parlamento para establecer una ley de aborto libre en las primeras 10 semanas. Pero ¿qué es lo que la gente ha votado? Acabar con el aborto ilegal.
 
¿Acabará con el aborto ilegal una ley de plazos como esta? No. Porque volverá el mismo argumento: repetirán que miles de mujeres son heridas al abortar ilegalmente pasados las 10 semanas; que sigue habiendo miles y miles de abortos en el segundo y tercer trimestre, que hay que responder a la realidad social.
 
Recordarán además que precisamente los abortos de segundo y tercer semestre son los más peligrosos y difíciles de hacer, que deberían contar con todas las garantías por su especial peligrosidad.
 
No recordarán, sin embargo, lo que siempre han denunciado los médicos pro-vida: que incluso en países que llevan años con aborto legalizado (EEUU, España) los abortadores no están bien vistos por la clase médica, y a medio plazo suelen ser sobre todo médicos mediocres, sin grandes capacidades, los que no saben hacer nada más. Con lo que, legales o no, se mantiene el problema: abortos hechos por incompetentes.   Lo veremos en el siguiente referendum… si es que Portugal no imita el sistema español de colar cualquier aborto en cualquier momento de la gestación con la excusa de "riesgo psíquico" o cualquier otra.
 

Portugal aún tiene una clase médica poderosamente pro-vida, ha demostrado tener una gran capacidad de activación de los colectivos cristianos y pro-familia. Mediante reglamentos, y si se cuplen las promesas del bando "pro-aborto" de fomentar periodos de reflexión, consejo psicológico, etc… a las madres, se puede mitigar la nueva oleada de cultura de la muerte hasta que cambie la legislación. El ejemplo de Polonia (país que tenía decenas de miles de abortos con el comunismo y sólo unos cientos al año actualmente) demuestra que el cambio es posible.

Más ejemplos de cómo los abortistas exageran o inventan las cifras de abortos ilegales para legalizar el aborto en distintos países:
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/cifras.html

Se despenalizará el aborto en Portugal, sólo con el voto de uno de cada cuatro electores:
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=7368&id_seccion=6

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