Precocidad sexual en niños de P-4

Niños y niñas de P-4 (4 años) están en la fila para entrar a clase. Llevo a mi nieta Julia y estoy un ratito con los peques, me encanta estar con ellos, su sencillez, su inocencia… observo como se dan empujones un niño con una niña, hechos adrede, les pregunto ¿qué pasa?… tenéis que ser amiguitos. El niño me contesta: ella no es mi amiga; la niña con la cabeza también dice que no quiere ser su amiga. Al peque le pregunto su nombre, para entrar en conversación, y se pone al lado de Julia. Le digo: ¿eres amigo de Julia? Y me contesta “Julia es mi novia”, pero vuelvo a insistir ¿es tu amiguita verdad? no, no, es mi novia, y cuando vaya a sexto (12 años) nos daremos un beso en la boca. Me quedo con esta respuesta porque la fila empieza a desfilar con la profesora que les lleva a la clase.

Esto que me ha sucedido dirían algunos que es cosa de niños. No. Creo que es cosa de adultos, que están deformando a los niños y les roban “la inocencia” que al principio comentaba.

La educación sexual que se da a los niños es nefasta… la tv, algunas series de dibujos animados, pornografía… poca formación de los mismos padres. Toda esta mezcla de cosas está contribuyendo a deformar en lugar de formar en el verdadero sentido del sexo y el respeto entre unos y otras.

Esta libertad sexual nos está llevando a una humanidad que se comporta peor que los animales. Estos tienen un comportamiento animal, y es lo correcto en ellos.

Parece ser que el sexo se ha convertido en algo que hay que probar y experimentar lo más pronto posible. El beso en la boca y otras cosas, experimentar con el propio cuerpo según las nuevas teorías. No pasa nada.

Vemos a adolescentes cansados y asqueados de haber probado todo… Ejemplo: el caso de los niños que violaron a otro, niños de 12 y 14 años. Noticia que nos ha de hacer pensar a los adultos.

Cuando un niño está en plena evolución hay que cuidar muy mucho qué le enseñamos en el campo de la sexualidad y las emociones, pero es algo preocupante lo que sucede. Estas ideas de libertad sexual se están infiltrando con tanta rapidez que incluso aparecen con la mayor naturalidad.

Parece que padres, profesores, psicólogos, médicos…  no son conscientes de lo que sucede con estos niños y adolescentes. Los adultos somos los que tenemos toda la responsabilidad. Ellos nos miran y observan en todo.

Para finalizar, hago dos reflexiones evangélicas:

El que escandalizase a uno de estos más pequeños, más le valdría…

Y la otra en sentido muy positivo:

Aunque la cizaña del campo parece que crece muchísimo, lo que hay que hacer es sembrar, no dejar de sembrar buen trigo.

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