Quería ahorcarle por rezar en vez de estudiar, y era académico de la Historia

Al agustino Arturo García de la Fuente, el carcelero apodado Petrof amenazó con ahorcarle porque le vio rezando el rosario

Cinco mártires del siglo XX en España nacieron un 19 de junio: una religiosa mínima descalza barcelonesa, un sacerdote pasionista guipuzcoano, una misionera franciscana abulense, un sacerdote agustino madrileño y otro asturiano.

Maestra de novicias de las Mínimas de Barcelona
Dolores Vilaseca y Gallego (madre Maria de la Asunción), de 65 años y natural de Piera (Barcelona), era una de las nueve Mínimas Descalzas de San Francisco de Paula (ayer era el cumpleaños de otra) asesinadas el 23 de julio de 1936 en Can Boada (Barcelona) y beatificadas en 2013. Ingresó en el convento de Monjas Mínimas de Barcelona y profesó de votos solemnes en enero de 1893. “Era muy sencilla y destacaba de manera especial en la mansedumbre”. Desempeñó el oficio de maestra de novicias. Junto con Madre Margarita fue una de las hermanas que tramitó el traslado al convento de Horta, donde sirvió a la comunidad como Superiora del 1889 al 90, del 1922 al 25 y del 1931 al 35 desde su humildad y servicio incondicional.

José María Bengoa Aranguren (padre Juan Pedro de San Antonio), de 46 años y oriundo de Santa Águeda de Gesalíbar (Guipúzcoa), era sacerdote pasionista en Daimiel (Ciudad Real), después de haber sido misionero en Cuba y México. Fue asesinado el 25 de septiembre de 1936 en Carrión de Calatrava (Ciudad Real) y beatificado en 1989, al igual que otro pasionista –Pedro Leoz y Portillo (hermano Pablo María de San José)– y un marianista –Jesús Hita Miranda– capturado en la misma pensión de Ciudad Real donde estaba Bengoa. Son los únicos tres beatificados de las en torno a 600 personas asesinadas en Carrión de Calatrava.

Juliana González Trujillano (sor Asumpta), de 55 años y natural de El Barco de Ávila, era Franciscana Misionera de la Madre del Divino Pastor, fue asesinada en Madrid en torno al 28 de octubre de 1936 y beatificada en 2013 (ver artículo del 28 de octubre).

Un patrono para historiadores, bibliotecarios y numismáticos
Arturo GarcíaArturo García de la Fuente, sacerdote agustino de 34 años y natural de Madrid, fue asesinado en Paracuellos de Jarama el 30 de noviembre de 1936 y beatificado en 2007. A él se refiere la anécdota relatada por Antonio Montero Moreno referida a un sacerdote de 34 años, descubierto por uno de los guardias de San Antón cuando rezaba el rosario: “Su descubridor era el fanático Santiago del Amo, apodado Petrof, y se le echó al cuello barbotando palabrotas y denostándole con estos términos: Con esto debía ahorcarte ahora mismo, ¡chalao! Más te valiera estudiar historia o geografía. El interpelado era doctor en Historia, correspondiente de la Academia y bibliotecario de El Escorial”.

La biografía agustiniana de este mártir confirma esta anécdota y añade: Ya de niño frecuentaba la iglesia y catequesis que los agustinos tenían en la calle Valverde 25. Cursó los estudios de bachillerato en el colegio anejo a la iglesia obteniendo calificaciones sobresalientes.

Hizo el noviciado en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial donde profesó de votos simples el 13 de julio de 1918, siendo prior el padre Natalio Herrero, y de votos solemnes el 21 de junio de 1923. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1925.

El mismo año se le destinó al colegio de Alfonso XII, como inspector y como encargado de la dirección de la revista colegial. Volvió, dos años después, al Monasterio, su residencia hasta 1936, como ayudante de la Real Biblioteca, a la vez que era profesor de historia de la Iglesia y de liturgia. Hizo la carrera de Filosofía y Letras, obteniendo la licenciatura en la universidad de Valladolid en 1933. En esta fecha le nombraron maestro de ceremonias de la basílica. Amplió estudios en Lovaina y en París consiguiendo hablar el francés con soltura y fluidez.

Residía en el Monasterio el 18 de julio de 1936. El 5 de agosto recibía el prior la orden de que la comunidad sería trasladada, el día siguiente a Madrid. Durante la noche el padre Arturo, profesor de liturgia y maestro de ceremonias, tuvo que trabajar febrilmente para salvar y esconder los vasos sagrados. Él, juntamente con los padres José Llamas y Joaquín García, sacristán cesante, pusieron a salvo la Sagrada Forma en la noche del 5 al 6 de agosto de 1936. “La envolvieron en limpios corporales junto con un acta del suceso y la escondieron en una almohadilla, bajo el busto de una mártir del 7º estante del relicario de San Jerónimo”.

Se distinguió en la prisión por su “extraordinario valor y serenidad”. “Al ser nombrado [en la prisión] para partir [hacia la muerte], dio a su compañero de sala y de lecho, fray Lucas Herrero, un fuerte abrazo diciéndole: el último abrazo; ya no nos volveremos a ver hasta arriba”.

El hermano de las Escuelas Cristianas Saturnino González, camarero de la cárcel dice de los presos que ya estaban en filas maniatados para subir al camión que les trasportaría a la muerte: “Aflojé las cuerdas a uno que tenía las manos hinchadas. Junto a él estaba el P. Arturo García de la Fuente, que me pidió el mismo favor. Yo empecé mi obra caritativa y en esta operación vino el responsable que me dice: ¿Qué estás haciendo? Si te ve un miliciano te pega un tiro”.

Entre las publicaciones de García de la Fuente se cuentan La numismática en el reinado de Felipe II (1927), un Catálogo de las Monedas y Medallas de la Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial en cinco volúmenes (1935) y un Catálogo de los Manuscritos Franceses y Provenzales de la Biblioteca del Monasterio de El Escorial (1933), así como las ediciones del Breviari d’Amor de la Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial (1932) y de los Castigos y documentos del Rey Don Sancho (1934).

Soldado en la guerra de Cuba
Luis Suárez-Valdés Díaz de Miranda, sacerdote agustino de 62 años, oriundo de (Sama de Langreo, Asturias), fue asesinado en Paracuellos el mismo 30 de noviembre de 1936 y beatificado en 2007. La biografía publicada por su orden añade: Sus padres se llamaban Manuel y Consuelo. Fue bautizado el 23 del mismo mes y año en la iglesia parroquial de San Esteban, de Ciaño. Había cursado los estudios de bachillerato en los Agustinos de Valencia de Don Juan, León, recibiendo el título de bachiller el 28 de junio de 1892 en el instituto de León. Tomó parte, como soldado, en la guerra de Cuba.

A los 29 años de edad entró de novicio en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde profesó de votos simples el 9 de octubre de 1904, y de votos solemnes el 10 de octubre de1907.Realizó los estudios filosóficos y teológicos en el Monasterio. Fue ordenado de subdiácono en el convento de Santo Tomás de Ávila el 5 de julio de 1908, por Mons. Máximo Fernández, O.P., obispo misionero de Tonquín. El 9 de agosto del mismo año fue ordenado de diácono en la iglesia del convento de la Encarnación de las agustinas de Segovia, por el obispo de la diócesis Mons. Julián Miranda. Recibió la ordenación sacerdotal el 23 de octubre de 1910 en Madrid, de manos del obispo diocesano Mons. José M. Salvador. Barrera.

A excepción de unos meses que estuvo destinado en Málaga (4.set.1919-2.abr.1920) residió toda su vida religiosa en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Tuvo como actividades especiales la de pedagogo de novicios (1912-1919) y administrador y bibliotecario de la revista de La Ciudad de Dios, además del apostolado ejercido en la basílica.

Fue detenido con toda la comunidad y encarcelado en la prisión de San Antón de Madrid el 6 de agosto de 1936. Después de casi cuatro meses de encierro fue muerto el 30 de noviembre en Paracuellos del Jarama con otros 50 agustinos.

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