Radiografía de los jóvenes: más radicales y sólo confían en la familia

Un estudio revela la factura de la crisis, en la que casi uno de cada cuatro jóvenes se declara extremista

“Los jóvenes españoles se han radicalizado. Lo que hace unos años se vislumbraba como el fin de la derecha y la izquierda ideológicas (como proclamaban partidos de nuevo cuño como Podemos o Ciudadanos) no es cierto. La sociedad se ha polarizado y los jóvenes también, reduciéndose el porcentaje de los que se sitúan en el centro. La crisis, que considero que en absoluto ha acabado, tiene mucho que ver en esto”, señala Juan María González-Anleo, doctor en Ciencias Políticas y Sociología, y coautor del informe Jóvenes españoles entre dos siglos 1984-2017, realizado por el Observatorio de la Juventud con el apoyo de la Fundación SM. De esta manera explica que el 22% de los jóvenes entrevistados (entre 15 y 24 años) se sitúen en la extrema izquierda (han pasado del 11% en el 2010 al 15% en la actualidad) y la extrema derecha, reduciendo el grupo que se sitúa en las posiciones más moderadas.

Esta es una de las conclusiones de un informe que, en esta ocasión, compara sus resultados con los estudios realizados en 1989, 1994 y 2010, lo que permite comparar la evolución de los valores de la juventud de al menos una generación (los jóvenes de 1989 son ahora los padres de los actuales).

¿Son muy diferentes? “No hay brecha entre unos y otros. La hubo mucho más entre los jóvenes de 1989 con sus padres, aunque evidentemente hay especificidades, que se explican por la incorporación de las nuevas tecnologías y las crisis económica”, señala el doctor en Sociología José A. López-Ruiz y coautor de este trabajo.

Así, los jóvenes actuales, como los de antaño, siguen considerando la familia como el principal pilar de su vida, muy por delante de lo amigos o el trabajo. Para el 97%, la familia es su referente, porcentaje no alcanzado anteriormente. Y, en parte, esta respuesta se justifica, según los autores, en que ante una realidad tan dura, con un futuro sin trabajo o uno precario, con escasas posibilidades de emanciparse y con unos políticos para los que sienten que no existen, los jóvenes se amarran a su gente para sobrevivir. Además, reconocen que la convivencia en el entorno familiar es buena, con libertad suficiente (para algunos, incluso demasiada) para poder disfrutar del ocio, principalmente centrado en salir con los amigos, ver películas o series, escuchar música y ver contenidos en YouTube.

En cuanto a los valores, los autores llaman la atención sobre el incremento (leve, pero incremento) de la justificación de cuestiones como la violencia de género, la pena de muerte, aceptar un soborno o causar destrozos en la calle.

Los comportamientos que más justifican son los que tienen que ver con el ámbito privado y sexual (adopción por parte de homosexuales, divorcio, aborto…). El 60% se declara ateo o agnóstico y se reconocen como consumistas, rebeldes, muy preocupados por su imagen y un tercio se autodefine como egoísta.

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