Revisión por América Latina: entre la duda y la corrupción

Pasó ya la época de vacas gordas y cada país se encuentra en una situación de cómo enfrontar el futuro. No est&aacu…

Forum Libertas

Pasó ya la época de vacas gordas y cada país se encuentra en una situación de cómo enfrontar el futuro. No está tan claro para muchos. La excesiva dependencia de los ‘commodities’ ha presionado fuertemente, se habla de alcanzar un valor del petróleo de 30 dólares el barril y además la progresiva devaluación del yuan que no se detiene por el momento. El impacto mundial puede ser importantísimo y desde luego en las inversiones y financiamiento chino en América Latina.

Argentina en las primarias se decantó por Scioli pero, mientras salía de viaje con tremendas inundaciones, a los habitantes de su provincia no les pareció tan bien y puede que ello le afecte en su ‘ratting’ aunque la verdad es que tampoco Macri parece poder recoger la que se arme, montado en una especie de frente Amplio donde están todos, hasta los liberales. No parece tener una propuesta tan sólida y claro está tampoco el ex peronista Massa. De hecho, quien sigue mandando es el peronismo o mejor dicho justicialismo en cualquiera de sus versiones, pues eso es algo tan camaleónico que cambia según el momento y según la personalidad del líder, desde aquellas imágenes de José Antonio Primo de Rivera en las calles de Buenos Aires hasta el Perón que dirige Isabelita verticalista. Llegó Menem y finalmente Kirchnsner –Fernández- y se reinventó el justicialismo y, cómo no, con acusaciones de corrupción se avanzó con una Cristina absolutamente carismática y capaz de convencer a cualquiera. De inmediato parece que continuaremos igual, aunque Scioli no es lo mismo y aunque no esté tan segura su victoria. Las tensiones inflacionarias siguen ahí y no hay que perder de vista una economía que hay que apuntalar y diversificar.

No lo tiene tan bien la señora Roussef. La exguerrillera está pechando con toda la herencia del también carismático líder sindicalista Inacio Lula da Silva. Hasta los Estados Unidos alcanzan los efectos de la inmensa corrupción, que no para de crecer, y donde están involucrados hasta el partido y las estructuras institucionales. Hasta que no se limpie a fondo no se podrá recomponer el Estado brasileño, mientras continúan las demandas de políticos para echar a la presidenta esta ya alcanzó un 10% de popularidad y, claro está, esto afecta la economía y a la mayoría de la población. Petrobras sigue en la mira. Dudas y muchísima corrupción.

Mientras que la simpática socialista ex prisionera y torturada por Pinochet Michelle Bachellet sigue en su también frenética caída, donde su hijo ha sido uno de los que la ha empujado, con negocios al parecer turbios. Si las izquierdas no saben canjearse el apoyo de los estudiantes qué van a hacer. Sus socios del Pacifico parecen encontrar una buena base, pero de momento se está estancado, al menos frente a un socio que sigue con su dinámica positiva como es Perú a pesar de que el presidente también está en horas bajas. Su esposa, la dinámica primera dama, de la que se habló incluso como candidata a la presidencia, parece que ha tenido algún tropiezo que la ha quitado de la futura contienda.

Y llegamos, cómo no, a Venezuela, donde Nicolás Maduro hace apuestas hacia suicidar la revolución socialista. En enero pidió el asesoramiento de 60 economistas y unánimemente le dijeron que unificara el tipo de cambio (hay 4) y lo situara en un promedio de 250 bolívares el dólar. Pero no lo hizo. Hoy la propuesta está en 500 bolívares el dólar. Claro está, imagínese que entre el cambio oficial más barato 6,3 bolívares el dólar y los 600 del mercado más negro (o sea en plena calle) lo que se puede hacer. Imagínese que tiene un amigo que le facilita dólares de los de 6,3 pues es fácil hacerse más que millonario en pocas transacciones. Los economistas apuntan que se puede llegar a un cambio negro hacia los 1.000 bolívares el dólar o incluso hasta los 1.500. Mientras se apunta a un barril de 30 dólares, la financiación china por los suelos y una inflación que ya es un 20% intermensual, y que a final de año llegará al menos a un 200%. Peor, claro, es que tampoco se ha querido modificar la política del gasto por los cual no para de acudirse al Banco Central que ha pasado a ser menos que un ordenanza del presidente. Recientemente se han impreso 20 billones de billetes de 100 bolívares. Más allá de las causas estructurales, el propio Banco Central se encarga de poner fuego a las llamas. Ya casi se cerró la fábrica Polar el grupo que representa el primer productor de alimentos del país.

La verdad es que no será por culpa de la oposición un tanto fragmentada (el viejo Copei se ha salido de la MUD), sino por el propio desastre político en la conducción del país. Si añadimos el problema de seguridad, ya está completo el desastre. No es necesario contar con la lista de la Secretaria del Tesoro de los Estados Unidos para saber de la corrupción en el Gobierno y las Fuerzas Armadas. Dudas de hacia dónde se va y desde luego corrupción, lastima de ese gran país siempre ha tenido grandes corruptos en el poder. Ahora sí, Maduro les puede explicar toda la historia de la revolución desde Bolivar (con un perfil muy diferente de estos líderes) hasta dentro de cien años. Y siguen marchando venezolanos mientras la estructura económica se va destruyendo.

En Ecuador, la estrella de Corea empieza a encontrar problemas. Cuando el Gobierno dijo que los indígenas, desde los amazónicos hasta los andinos, estaban manejados por la derecha, un dirigente indígena dijo: Conozco a todos los miembros del Gobierno y veo muchos derechistas allí. Esto es un gobierno de derechas, que dicen. A pesar de ellos y de los movimientos sindicales en contra, este, junto con Evo Morales, continúan siendo los dos países con más éxito en los cambios producidos. Muy criticados pero aún exitosos. Si corrigieran algunos aspectos podrían asegurar su futuro aunque ambos dirigentes ya están en la vía de la reelección permanente. Una conquista conseguida casi en toda América Latina que ellos parece quieren volver a enterrar.

En Nicaragua, la primera dama continua con su férreo control del Estado mientras la vía del nuevo canal por 50.000 millones de dólares parece estar cuestionada. No tan solo por los aspectos ecológicos sino fundamentalmente por las dudas sobre la rentabilidad de tanto dinero que se debe invertir. Y ahora con los problemas financieros chinos parece que puede pararse o al menos alargarse la realización. En el país parece que la continuidad es la apuesta. Se habló de una enfermedad de Daniel Ortega, pero no se ha vuelto a saber más y aquí no hay heredero ya que se los liquidaron a todos los del FS. Queda claro, está la señora con sus sortilegios que parece son de todo tipo.

En Centroamérica dos grandes cuestionados: uno, el Otto Pérez Molina, que está pendiente de lo que decida la Asamblea después que su vicepresidenta ya fuera destituida por corrupción y ahora está él a la cola, pero claro debe desaforarse. En cuanto a Hernández, de Honduras, está siendo cuestionado por la población pero aún no se ha avanzado más.

En Panamá, Martinelli fue el líder de todo tipo de corrupción y están todas las baterías puestas sobre él y sus colaboradores, son más los problemas de buscar pruebas que el que se tengan ningún tipo de dudas sobre él. Pero como él ha dicho: “al nuevo le va a pasar lo mismo”. Parece que ya comprobó que es un nuevo virus tipo chiquingunya que da a todo el mundo.

Mientras, en Cuba, van avanzando las relaciones, desde luego a paso lento pues no depende del presidente Obama sino del Senado, de ahí que siempre hay la posibilidad del regreso si ganan los republicanos Rubio, Cruz y desde luego Trump. Incluso es posible que Bush (Jeff). Pero el señor Castro, Don Fidel, en su 89 aniversario ya dijo que habría que pedir compensación por los daños causados por los Estados Unidos durante estos años. Es de suponer que estará pensando en compensar todos los bienes de estadounidenses y cubanos expropiados por la revolución y las víctimas inocentes que hubieron. Desde luego que los Estados Unidos vayan dando ejemplo de derechos humanos, comenzando por su propia casa, con 2.000.000 de presos en las cárceles. La población encarcelada más grande de cualquier país del mundo, incluida China. Desde luego, las cárceles privadas no contribuyen a ello, pues como bussines are bussines y cuanto más tiempo permanezcan en las cárceles hay una tendencia de los privados a aumentar la población reclusa.

Y finalmente México, donde los problemas de los delincuentes, asesinos, narcotraficantes está mezclándose con la energía, la educación y, cómo no, la corrupción. La brillante trayectoria de Peña Nieto se ha visto empañada en los últimos tiempos por todo un cúmulo de acontecimientos a los cuales se ha visto empujado, dando la impresión que era totalmente arrastrado por ellos y que no era capaz ni el, ni el Estado, de enfrentar ni menos vencer. Lo del Chapo Guzmán ha sido algo así como la guinda del pastel mejicano, indicando claramente quien manda allí y en los países subsidiarios de Centroamérica.

En conclusión: demasiados lugares con corrupción, buenos habladores (un tanto chantas, pajeros, cuentistas y demás) y menos ejecutores, en muchos sitios dominio del discurso político bastante vacío, lo que ya comienzan a acostumbrarnos. Ya los conocemos. Hay que implementar aquello de “obras son amores y no buenas razones” o “no me lo diga, hágalo, después me lo cuenta”. Los grandes temas continúan intactos, la desaparición de la Amazonia, la trata de personas, la pobreza extrema, el desempleo, la migración, la corrupción, son temas que no los únicos que nadie trata.

Esperamos a los ciudadanos con más presencia en la vida pública, esta es la única base de una mayor democracia y un seguro de que haya futuro. Mientras tanto, entre dudas y corrupción, vamos avanzando con fe en un futuro mejor.

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