El romesco y los guisos primaverales

romesco

Durante el tiempo primaveral es muy recomendable la ingesta del brécol escaldado y aliñado con un chorrito de aceite de oliva; también es muy adecuado presentar a  la mesa la coliflor rebozada para acompañar algunos platos con hortalizas de temporada que son muy saludables. También, y antes de entrar en verano, es muy aconsejable -y es especialmente exquisito- cocinar el pescado de temporada, como el rodaballo, que resulta realmente extraordinario cuando es  guisado con ajo quemado y acompañado de unas patatas confitadas. También es bastante sencillo cocinar la dorada al horno, sin espina, con cebolla troceada, al gusto del orégano y del comino, resultando un plato muy fino y sin demasiadas complicaciones.

calcots

Calçotada

Muy propio del tiempo primaveral, es la tradicional calçotada, que se hace con grillos de cebolla blanca replantada que, a medida que crecen, se van “calzando” con tierra para blanquear la base, que es la parte comestible. Los calçots se suelen acompañar con una de las salsas catalanas más populares: el romesco. Hay muchas maneras de prepararlo, siendo la más habitual, picar los ajos en un mortero de mármol o de barro, donde se añade la sal con las almendras y avellanas que también deben ser picadas junto con los ajos. Después se añaden un par de tomates maduros y, muy despacio, se va echando aceite desde la aceitera sin dejar de picar o batir la mano de mortero que, preferentemente, tendría que ser de madera de boj. Cuando adquiera cuerpo para acabar de ligar los elementos añadiremos una miga de pan y también la pulpa de  una guindilla o de un pimiento rojo, y entonces el romesco ya estará listo para untar los calçots. ¡Y adelante con las típicas calçotades! pero procurad muy ser moderados con el exceso de carne asada y las morcillas que suelen acompañar a la ingesta de los calçots…

Hazte socio

También te puede gustar

One comment

  1. 1

    Els calçots de agarran con el puño por encima la cebolleta pulida y con el cuchillo se corta lo sobrante. Se colocan encima de una reja metálica con asas por hileras, dejando la primera con la parte recortada sobresaliendo. Se colocan las siguientes con la cebolleta esférica debajo de las hojas visibles de la siguiente hilera. Los calçots conviene que sean del mismo tamaño. Se asan a fuego muy vivo depositando la reja encima. Al cabo de un pequeño rato se saca la reja del fuego y se les da la vuelta. Las hojas quedarán visibles por la otra parte de la reja. Si el fuego ya no está tan vivo se añade más leña antes de repetir la operación por el otro lado. Una vez hechos, fuera del fuego basta con hacer pequeños paquetes con hojas de periódico antes de servirlos. Se agarra cada calçot por la parte de arriba y se despellejan de una pasada por las hojas quemadas. Se “suca” en el romesco y para dentro. Sentado en una mesa no sé como se comen.¡Debe ser muy incómodo! A partir de entrado el mes de mayo ya no es época de calçots.

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>