Ser médico abortista está mal visto: la objeción de conciencia les da mala imagen

Siempre ha habido oficios que, pese a ser legales, eran claramente marginales ymal vistos por la sociedad.Era (y es)el caso de los verdugos o de los t…

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Siempre ha habido oficios que, pese a ser legales, eran claramente marginales ymal vistos por la sociedad.Era (y es)el caso de los verdugos o de los traficantes de esclavos. Erannecesarios y legales en sociedades esclavistas o con pena de muerte, pero sabían que su trabajo no era "ejemplar" y que no estabanbien vistos en sus sociedades. Formaban casi una casta aparte.


En nuestra época, los médicos abortistas están en una situación similar.Lo explicaba al diario AVUI (4-12-07) la presidenta de las clínicas ACAI,Eva Rodríguez, directora de clínica El Sur, de Sevilla: "Tenemos un grave problema, no hay recambio generacional".Explicaba quelos médicos que hacen abortos hoy en España "son los mismos que hace 30 añospedían la despenalización desde la facultad de medicina".

Más aún, como empresaria preocupada por su negocio, reconocía quelos centros de abortos tienen serios problemas para encontrar médicos españolesdispuestos a esta tarea. El doctor Morín, peruano juzgado por presuntos abortos ilegales en Barcelona, trabajaba sobre todo con colaboradores cubanos y sudamericanos.

"Los médicos jóvenes no quieren complicarse la vida ni verse estigmatizados", explicaba Eva Rodríguez al AVUI. Hoy, en la época de la imagen e Internet, no quieren verse relacionados con imágenes sanguinolentas ni historias feas cada vez que alguien pone su nombre en Google.

El mismo doctorSantiago Barambio, de Tutor Médica (Barcelona), denunciado a la fiscalía por la asociación E-Cristianspor una presunta práctica de abortos fuera de los supuestos legales, reconocía enesta entrevista enEl Paísque "somos tan pocos los médicos que hacemos interrupciones del embarazo que nos conocemos todosyningún médico que se niegue a hacer abortos en la sanidad pública está en ninguna clínica acreditada".

En marzo de 2008 el ministro de SanidadBernat Soria hablaba de "objetores en la sanidad pública que por la tarde hacía abortos en la privada".Como demuestran las declaraciones de empresarios del aborto como Barambio y Eva Rodríguez,estos casos no existen.

Y la Organización Médica Colegial regañó al ministro por dejar caer leyendas sin fundamento. "Declaraciones como las que realizó el ministro de Sanidad en relación a que algunos médicos alegan objeción de conciencia por la mañana (en la sanidad pública) y realizan abortos por la tarde (en la sanidad privada), deberían estar fundadas en hechos reales y no en supuestos", protestaban los colegios de médicos, que en su mayoría -exceptuando el de Barcelona y alguno más- son muy poco abortistas.

El negocio del aborto es un negocio feo. Y los ginecólogos y otros médicos no quieren formar parte de él. En el caso concreto de España,muchos médicos se niegan a realizar abortos no porque tengan altos principios éticos, sino porque saben que el 98% de los abortos en España están en fraude de ley, al necesitar acogerse al coladero del "riesgo psíquico para la salud de la madre". No vale la pena el riesgo, piensan, y se lo pasan a los especialistas: las clínicas abortistas de la ACAI y otros centros privados.

Pero también hay médicos que hablan claro y fuerte:el aborto es anti-medicina, es matar un pequeño paciente antes de que nazca. Y objetan en conciencia. Eso es muy escandaloso, porque deja en evidencia a los médicos abortistas.

Probablemente,en la guerra del aborto, la objeción de conciencia será el siguiente campo de batalla a nivel europeo. ¿Cómo vender a la sociedad que el aborto es un acto normal si hay miles y miles de médicos, enfermeros, anestesistas y ginecólogos que se niegan a realizarlo?

Italia: los ginecólogos objetores crecen del 59% a casi el 70%

Los abortistas temen que crezca la objeción y queden aún más arrinconados en su guetto social, que da dinero pero no respetabilidad. Ven lo que pasa en Italia, donde crece la objeción.

El Ministerio de Salud italianoinformaba en 2008que casi el 70% de los ginecólogos del país se niegan, por causas morales, a realizar abortos. Se acogen a una cláusula de objeción de conciencia presente en la ley italiana del aborto desde 1978. En 2003 los ginecólogos objetores eran el 58,7%. En 2007 habían subido al 69,2%.


Entre los anestesistas italianos también ha crecido la objeción al aborto: del 45,7% se pasó en ese año a un 50,4% de objetores.

En Campania, la región de Nápoles, los ginecólogos que objetan al aborto eran entonces el 83% y en Sicilia el 84,2%.

Canada: ni hacer abortos ni redigir a la madre a un centro abortista

En Canadá el aborto es prácticamente libre hasta el momento mismo del parto. Sin embargo, pese a décadas de aborto, la clase médica sigue viéndolo como algo feo.Sólo el 15% de los hospitales canadienses ofrecen abortos, "y el porcentaje va disminuyendo", explicaba un artículo de WorldNetDaily.

Más aún, las normas de la Asociación Médica Canadiense no sólo permiten objetar al aborto, sino que el médico puede negarse a redirigir a la madre a un centro abortista. El médico, así, sigue su conciencia al no colaborar de forma alguna.

La presidenta de la patronal local del aborto, Vicky Saporta (National Abortion Federation) lamentaba en ese artículo que "muchas mujeres no pueden abortar o sufren largos retrasos". ¡Y eso que el aborto es libre!

Por lo tanto,Saporta da el salto del aborto libre al aborto obligatorio: "hay que requerir por ley a los doctores que hagan abortos, les guste o no".Aunque otros colegas no están de acuerdo, como el doctor abortista Henry Morgentaler, que además de defender el derecho a objetar añade: "además, un doctor que no cree en lo que hace es más probable que no haga un buen trabajo".

Portugal: la nueva ley del aborto es contraria al Código deontológico médico
En Portugal, una nueva ley del aborto despenalizó todos los abortos de hasta diez semanas. Entró en vigor en julio de 2007. Sin embargo,en muchos hospitales la cifra de objetores alcanzaba el 80%.
En Azores, de los tres hospitales de las islas, sólo uno practica abortos. En Madeira, donde la mayoría de la población votó contra el aborto, el secretario regional de Asuntos Sociales, Francisco Jardim Ramos, llegó a protestar diciendo queLisboa "no puede imponer colonialmente a esta región autónoma una ley que 64 por ciento de la población del archipiélago rechazó en el referendo".
Además,la Ordem dos Médicos (el colegio oficial de médicos portugués, que representa a unos 35.000 médicos), tieneun Código Deontológico completamente anti-aborto: establece que "los médicos deben respetar la vida humana desde su inicio"y "la práctica del aborto constituye un grave error ético."

La mayoría demédicos portuguesesaún se toman en serio a Hipócrates y su juramento, que impide al médico hacer abortos
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El Gobierno hapresionado a los médicos para que cambien su Código Deontológico. Pero éstos no se han dejado amedrentar.Más de 700 médicos firmaron un documento pidiendo que no se cambie el códigoy recordandoqueel juramento hipocrático con más de 2.500 años de existencia, está precisamente para "resistir las modas morales de los tiempos, que con frecuencia se han constituido en amenazas a la dignidad de la vida humana".
El presidente del colegio, Pedro Nunes, respondió al Gobierno que “tener una opinión y principios éticos es lo que separa a los seres humanos de un rebaño de ovejas” y que“el Código solo puede ser cambiado por los médicos y no por el ministro de Sanidad”.
También en Portugal ser médico abortista será entrar en una casta desprestigiada. Es de esperar que se nutran, como en España, de extranjeros. Y eso incluye las clínicas abortistas de propiedad española que cruzan la frontera.

España: objetar es un derecho constitucional; abortar no

En España, cuando el ex ministro Bernat Soria en marzo de 2008 hablaba de hacer listas de médicos objetores,muchos médicos protestaron contra las "listas negras".Y la Organización Médica Colegial se reafirmó en el derecho a la objeción:

"no se debe discriminar a ningún profesional a causa de sus principios.Al médico le asiste el derecho constitucional de objeción de conciencia. Es decir, el derecho a negarse por razones de conciencia a cumplir con un cometido profesional obligatorio o impuesto por la autoridad, y el deber de respetar los derechos y decisiones de sus pacientes. La objeción de conciencia es estrictamente moral, por lo que se deben respetar los valores en conflicto, o lesionarlos lo menos posible. […] Con relación a un posible registro de médicos que aleguen objeción de conciencia, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos deja bien claro que dichos registros deben estar en manos de las organizaciones profesionales".

El 3 de abril de 2008, en la I Jornada sobre Ética Sanitaria, organizada por la Asociación Nacional para la Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia (ANDOC,www.andoc.es), el abogado José Miguel Castillo recordó queen España el aborto no es un derecho, sino un delito, con la particularidad de que no se penaliza en ciertos supuestos. En cambio, la objeción de conciencia sí es un derecho reconocido en la Constitución Española y la jurisprudencia.

Si no existe un derecho de la mujer embarazada al aborto, tampoco puede existir un deber del médico de practicarlo”, dijo el abogado. En este sentido, "quien se niega a la práctica del aborto, más que una objeción de conciencia, está planteando una objeción de legalidad, puesto que opta por la regla general que prohíbe el aborto”.

Sobre las "listas de objetores" José Miguel Castillo teme que “podría suponer un serio riesgo para la libertad de los profesionales de la sanidad”. En todo caso, “de crearse ese registro: la inscripción debe ser voluntario, con un respeto absoluto al artículo 16 de la Constitución: “Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”.

Finalmente instó a que “desde las organizaciones y colegios profesionales, se intervenga desde posiciones deontológicas y estatutarias, -como ya ha anunciado la Organización Médica Colegial-, para hacer valer el derecho de todos los colegiados, sin distinción, a no ser limitados en su ejercicio profesional cuando éste discurre por un correcto cauce deontológico, articulando medidas que permitan oponerse legalmente a cualquier convocatoria para plazas, en instituciones públicas o privadas, en las que los médicos objetores sufran discriminación por el mismo hecho de objetar”.

En España, después de que entidades pro-aborto como el Observatorio de Bioética y Derecho reconozcan que el 98% de los abortos se hacen en fraude de ley por el coladero del "riesgo psíquico" para la madre, son muchas las voces que piden que los abortos se hagan en los hospitales públicos.

Eso llevará a recrudecer el debate en los centros públicos sobre la objeción de conciencia,a medida que enfermeros, anestesistas, ginecólogos y psiquiatras se nieguen a colaborar en abortos y, quizá, se nieguen también a figurar en listasporque "nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología o creencias".

Y puesto que el aborto es cada vez algo menos invisible (gracias a las nuevas tecnologías de ecografías en 4-D, películas de divulgación, etc…) cada vez van a ser más las personas que tendrán una oposición ética fundamentada al aborto, la eliminación deliberada de un ser humano durante su vida pre-natal.

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