“Si en Cuba la esperanza está por llegar, en Haití es muy difícil que la esperanza llegue a conseguirse”

Francisco Javier Legorreta A. es responsable de las ayudas para América Latina de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) desde 1995 hasta hoy. Ha …

Francisco Javier Legorreta A. es responsable de las ayudas para América Latina de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) desde 1995 hasta hoy. Ha visitado la mayor parte de los países latinoamericanos y ha tanteado de cerca los problemas que sufren. Su labor es el acompañamiento, el proceso de decisión y la administración de las ayudas que AIN da a este continente.

Legorreta nació en México pero está nacionalizado alemán. Se licenció en Ciencias de la Educación en México en la Universidad Anáhuac para luego licenciarse en Filosofía en la Universidad Gregoriana. Trabajó en la Asesoría de Juventud del norte de Italia para luego iniciar su labor en AIN. Este experto en ayuda y desarrollo nos detalla su experiencia en Haití y narra cómo ve la realidad de un país que ha sufrido el terremoto más catastrófico de su historia.
¿Qué aportación va a hacer AIN en la catástrofe de Haití?
Creo que lo que el padre Werenfried –fundador de AIN- hizo durante su misión profética fue la de mostrar cómo sufre la Iglesia, cómo la Iglesia en países que sufren dictaduras vive ahogada, cómo está amenazada la Iglesia en países donde la libertad religiosa está supeditada a ciertas políticas que obligan a callar y a sufrir en el silencio. Nuestra Obra siempre ha querido ayudar de tres modos: orar por la Iglesia que sufre y está necesitada, informar a los bienhechores, en el caso de Haití es lo que haremos. Que conozcan la realidad muchas veces no conocida o poco conocida y ayudar financieramente ante las inmensas necesidades que la Iglesia universal necesita. Probablemente viajaremos en unas semanas para identificar con claridad lo que se necesita. Acabamos de enviar una ayuda inicial de 70.000 dólares a través de la Nunciatura Apostólica para que el Nuncio sea el intermediario y distribuir este subsidio entre los sacerdotes y religiosas que en estos momentos se encargan de aliviar los sufrimientos de su pueblo plagado por el sufrimiento.
Específicamente en Haití, qué proyectos se han llevado a cabo o se estaban llevando a cabo.
Desde 1969 se ha intensificado nuestra ayuda a este país. La ayuda que hemos otorgamos en los últimos 3 años es más de dos millones de euros. Ante todo ponemos énfasis en la formación de catequistas y de seminaristas, así como apoyar para que los sacerdotes tengan una vida sacerdotal más digna y ofrecerles los medios para su pastoral que va desde un auto hasta la impresión de materiales de catequesis que se requieren en su labor cotidiana. Enviamos unos 1500 estipendios de misas a los Obispos para que ellos los distribuyan entre los sacerdotes.Cada estipendio tiene un valor de 8 euros que es muy necesario para cubrir sus gastos más básicos para su mantenimiento. Desde hace muchos años nuestros bienhechores financian los breviarios que los seminaristas requieren tras su ordenación. También son muy numerosas las capillas construidas o reparadas con nuestra ayuda en los últimosaños.
Como consecuencia de esta catástrofe AIN tendrá que incrementar esta ayuda. Un proyecto de gran envergadura es suministrar electricidad a las radios de las diócesis. Dado que la infraestructura eléctrica es extremadamente ineficiente, hemos decidido, en colaboración con otras organizaciones de ayuda, financiar el envío de un sistema de energía eléctrica mixto, compuesto por generadores y paneles solares. Para ello se han asignado 100.000 euros. Esta ayuda, que llegará en los próximos meses, será providencial en el proceso de reorganización del país.
“AIN siempre ha querido estar atenta al caminar de la Iglesia y sus sufrimientos”
AIN “ayuda a ayudar”. ¿Qué significa ese lema de su organización, dependiente de la Santa Sede? .
Para la Obra de Ayuda a la Iglesia Necesitada, el panorama nunca ha cambiado. Siempre ha estado dispuesta a escuchar y atender las necesidades de los obispos. Siempre ha querido estar atenta al caminar de la Iglesia y sus sufrimientos. Los más de 50 años que lleva ayudando en el continente siempre ha procurado acompañarla allí donde está amenazada, sufriente y en peligro. Sobre todo en su ámbito más sensible: la familia, la Iglesia que está bajo la amenaza continua de las sectas y ayudarle a crecer donde los medios económicos carezcan para que cumpla su misión adecuadamente.
Usted ha estado en Haití. ¿Cómo es ese país?
Cerca del 95% de la población son descendientes de esclavos africanos, el resto son mulatos, descendientes de uniones entre franceses y africanos así como algunos descendientes de árabes que fueron como comerciantes a la isla. El país cuenta con una población de 8.200.000 personas. Las estadísticas muestran que es el país más densamente poblado en el mundo. Más de un millón de haitianos se encuentran en el extranjero en búsqueda de una vida más digna, la mayoría en Estados Unidos, Francia y Canadá. Si en Cuba se dice que la esperanza está por llegar al finalizar la etapa castrista, en Haití es muy difícil que la esperanza llegue a conseguirse.
La gente vive del ‘mercadeo diario’ como es la venta de gasolina en el mercado negro, fruta y verdura que producen, caña de azúcar, zapatos usados, mango, agua, llantas de bicicleta así como la venta de todo tipo de artículos como gallinas, carne, etcétera. y artículos de segunda mano venidos de los Estados Unidos como ropa y aparatos electrónicos. La práctica del aborto clandestino es algo totalmente normal. También hay que remarcar la prosmicuidad que reina en la vida haitiana, así como el elevado número de hijos en cada familia, de 7 en adelante, lo que aumenta aún más la miseria en la que viven
“Haití es el país más pobre del hemisferio occidental y se encuentra en la lista de los 30 países más pobres del mundo. El 75% de la población está bajo el nivel de la absoluta pobreza”
Parece que los desastres naturales golpeen con más fuerza en los lugares donde la pobreza y la desestructuración social ya son una realidad. ¿Por qué?
Los antecedentes históricos que todos conocemos sobre Haití es el factor determinante para describir porqué se encuentra internacionalmente abandonado y sin que se tomen decisiones o estrategias concretas para elevar el nivel de vida y se de una superación en lograr una democracia justa y participativa.
No olvidemos que hubo esclavitud (si no es que aún se da en relación al trato que los dominicanos dan a la población haitiana). Actualmente la supuesta democracia, colonización norteamericana e influencia francesa, son aspectos que marcan la realidad del país caribeño, junto con otros países latinoamericanos.
Haití es el país más pobre del hemisferio occidental y se encuentra en la lista de los 30 países más pobres del mundo. El 75% de la población está bajo el nivel de la absoluta pobreza. Las infraestructuras básicas en las áreas urbanas como caminos, falta de electricidad, agua potable, ambiente ecológico degradado están sumamente deterioradas. El caos político ha dado como resultado una escasa ayuda internacional. La escasez de materiales de construcción no ofrece un mejor modo de vivir a la población rural. La deforestación es uno de los factores más desastrosos pues esto ha afectado determinantemente a la agricultura. Esta se ha hecho para poder producir carbón para cocinar con madera y al mismo tiempo ser una fuente económica para sobrevivir con la venta del mismo.
No hay electricidad prácticamente en todo el país. La gente vive de la luz del día y quien tiene electricidad es gracias a generadores o a plantas de luz de diesel o bien a través de paneles solares. No se ve ningún semáforo en todo el país por esta razón.
Lamentablemente la relación con República Dominicana no ayuda mucho cuando hay violaciones de derechos humanos de haitianos. La frontera es como un muro. Cultura e idioma hace dos mundos. La violencia es parte de la vida diaria. Prácticamente cada día escuchamos noticias sobre asesinatos y ataques a autobuses. Todos estos factores afectan, influyen y golpean más cuando hay catástrofes naturales.
“Nuestra Obra deberá de afrontar la ayuda a los sacerdotes que acompañarán y consolarán a estos fieles que han perdido sus familiares”
¿Cuál es su apreciación sobre la difícil y confusa situación que vive Haití?
Hay que ayudar a la gente a que comprenda la urgencia de esta realidad: la ayuda humanitaria llegará y está llegando, se salvarán vidas, se curarán enfermos, se sepultarán a los muertos. Pero no debemos olvidar que Haití es considerado 99% católico. Estos fieles necesitarán a su arzobispo como pastor, así como a sus sacerdotes que acompañen las comunidades. Ser católico y ser creyente en Haití es más importante que otras cosas.
La Arquidiócesis de Puerto Príncipe que tiene cerca de 3 millones de habitantes es católica y necesitan pastores. Lamentablemente hay muchos sacerdotes y religiosas que han perdido la vida, por tanto la Iglesia tiene que estar presente ante esta catástrofe. En la Arquidiócesis hay unos 300 sacerdotes (diocesanos y religiosos) Un solo ejemplo: la Arquidiócesis de Puerto Príncipe tiene 80 parroquias con un aproximado número de 4 capillas cada una, ¡estamos hablando de 320 capillas! Si este terremoto ha destruido todo, hay que tener en cuenta que también se han destruido la mayor parte de ellas. Nuestra Obra deberá de afrontar la ayuda a los sacerdotes que acompañarán y consolarán a estos fieles que han perdido sus familiares. Esto podrán hacerlo en las capillas. Hablamos de la reconstrucción de unos 150 templos que requeriremos de la ayuda de bienhechores de AIN y la atención de las necesidades de cientos de sacerdotes y religiosas.
¿Grosso modo qué acciones viene realizando AIN en Latinoamérica?
El sistema de recaudación de fondos que Ayuda a la Iglesia Necesitada ha venido utilizando está basado en la Providencia y en la confianza en Dios. Nuestros miles de bienhechores de todo el mundo dan generosamente sus donaciones, no siempre cuantiosas. Este sistema ha sido la herramienta que el fundador de esta Obra ha deseado: prometer la ayuda sin tenerla para que los bienhechores conozcan donde la Iglesia está necesitada y sufre. Los bienhechores de nuestra Obra nunca han sido suficientes: las necesidades de la Iglesia son tan grandes que siempre ha buscado intensamente bienhechores nuevos para que colaboren en su misión.
“Las mayores amenazas a las que se enfrenta la Iglesia son el proselitismo de las sectas y los avances del secularismo que ponen en peligro los valores religiosos tradicionales”
Diversos informes de organizaciones internacionales constatan la creciente violencia religiosa en el mundo. Los cristianos perseguidos son cada vez más. ¿Cómo se puede ayudar en contextos hostiles a que los religiosos y misioneros hagan su labor humanitaria y evangelizadora?
Según nuestra experiencia con la Iglesia latinoamericana, no podemos constatar una violencia religiosa creciente. Solamente en algunos países de un marcado carácter izquierdista, la Iglesia se encuentra con dificultades para ejercer su labor pastoral y humanitaria. Las mayores amenazas a las que se enfrenta la Iglesia son el proselitismo de las sectas y los avances del secularismo que ponen en peligro los valores religiosos tradicionales.
¿Ayuda AIN con programas específicos a facilitar la libertad al culto católico de los feligreses en lugares en que es oprimida social o políticamente esta confesión?
La finalidad primordial de nuestra Obra es ayudar a la Iglesia donde está necesitada o sufre de limitaciones para poder desarrollar su labor evangelizadora.En aquellos países donde la Iglesia no puede ejercer su misión libremente, nuestra Obra desarrolla programas específicos, que varían según las circunstancias de cada lugar y situación,para que la Iglesia pueda anunciar su mensaje evangélico.
¿Cuántas peticiones de ayuda ha recibido AIN el último año?
Nuestra Obra recibe cerca de 8000 solicitudes de todo el mundo anualmente. De América Latina recibe aproximadamente 1500. Podemos dar una respuesta positiva aproximadamente a 75% de ellas. Las que se rechazan es por falta de fondos o por otras razones. Ayuda a más de 137 países y recibe las donaciones de 17 países: toda Europa incluyendo Polonia, Estados Unidos y Canadá, Australia, Brasil y Chile. El primer país donador es Francia seguido por Alemania y luego España.
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