Solidaridad real: CECAS

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Desde hace años, y como padre de familia -con los hijos ya mayores, casados- ​​y con nietos estaba preocupado cada vez que veía jóvenes deshechos por culpa de la adicción al alcohol o las drogas. Pensaba cómo era posible que hubiesen llegado a esta situación, pero ignoraba por qué y no sabía si yo podría hacer algo para ayudarlos dentro de este mundo de desesperanza en que me imaginaba se encontraban.

Un buen día pensé que quizá sí podría hacer algo…  Fui a Caritas, estuve hablando un buen rato con una persona responsable y quedamos que haríamos una prueba: yo iría de voluntario a realizar acompañamientos externos con jóvenes internos en un centro de atención de drogodependientes y que tuviesen necesidad de hacer gestiones en la calle: médico, juzgados, seguridad social, paro… lo que fuera, y mi tarea era doble: acompañarlos a hacer las gestiones ya que algunos de ellos (no todos) podrían no enterarse bien del resultado de la gestión, y garantizar su vuelta al centro.

En el centro de Barcelona, ​​junto a la plaza de la Catedral, en la calle Banys Nous, está el centro Centro Catalán de Solidaridad, conocido por CECAS*, fundación privada sin ánimo de lucro que se dedica a la atención de personas y familias afectadas por la gran pandemia de nuestra sociedad global: la drogodependencia. CECAS es un grupo de personas que ha entendido muy bien qué es la solidaridad, es un grupo de personas que no solamente está de acuerdo y se identifica con la tarea solidaria que hacen muchas otras personas, sino que se ha adherido a ella de hecho, es un grupo de personas que ha puesto música –y ya hace más de 25 años que lo hace– a aquello que el Papa Francisco dijo a los jóvenes (y la gente de CECAS es joven) en la JMJ de Brasil: «Queridos jóvenes, por favor, pateen adelante, construyan un mundo mejor de justicia, de amor, de paz, de fraternidad, de solidaridad…, salgan a la calle, no balconeen la vida, métanse en ella, como hizo Jesús. Sean protagonistas. Le preguntaron una vez a la Madre Teresa ¿por dónde, Madre, hay de empezar a arreglar la Iglesia? Por vos y por mí, contestó ella. ¡Tenía garra esta mujer! Sabía por dónde había que empezar». . Y por aquí han empezado estas personas, por ellos mismos, saliendo del balcón y bajando a la calle.

En 1991, a iniciativa de Caritas y con el soporte de los obispos de las ocho diócesis de Catalunya, nació este servicio que la Iglesia en Cataluña ofrece con la voluntad de cubrir las necesidades de personas excluidas por problemas de adicción. En CECAS se trabaja el tratamiento, la rehabilitación y la reinserción de personas con drogodependencia y su entorno familiar, especialmente aquellas que se encuentran en situación de exclusión social, y se trabaja a partir de su realidad, potencialidades y capacidades para que ella misma pueda ser la solución que le permita salir de la situación de adicción.

El Concilio Tarraconense de 1995 ordenó «dar soporte con voluntariado y con medios económicos, al Centre Català de Solidaritat, para la rehabilitación de personas drogadictas, como institución común que es del Episcopado Catalán y de todas las Caritas diocesanas de los obispados de Catalunya, a través de la Fundació “Sense Cadenes” inspirada en el Proyecto Hombre».

Hace unos tres años que hago esta tarea con jóvenes internados en CECAS y el resultado es extraordinario. Primero: a mí me ha hecho ver las cosas desde otro prisma, desde el lugar del drogadicto, que es el único válido. El problema no es la drogadicción, sino qué es lo que ha llevado a la persona a esta situación. Segundo: me ha reafirmado algo que, por mi labor de más de cuarenta años dedicado al mundo de la educación, ya tenía clara: una buena estructura familiar ayuda a que no pasen estas cosas. No es una garantía al 100%, pero una familia desestructurada es más vulnerable. Tercero: me ha enseñado a no juzgar, a no hacer juicios de valor sin conocer las raíces de cada situación.

Durante estos 3 años en CECAS he conocido y tratado a personas drogadictas tanto por drogas, todas, (cocaína, hachís, marihuana, heroína, metadona, cannabis, anfetaminas…) como por alcohol. Todas ellas tienen algo en común: solamente están dispuestas a dejarse ayudar cuando han llegado al fondo del pozo, cuando ya no ven ninguna lucecita que les dé esperanza, cuando, abrumados y vencidos por la desesperanza, un destello de luz les parece que les devolverá la vida y eso a los anima a dejarse ayudar para salir del pozo.

He acompañado a muchos jóvenes (y alguno no tan joven), he hablado con ellos para conocer el origen de la adicción y su situación personal y familiar. Casi todos me han explicado su caso y hay un elemento común, un leit motiv que se repite en todos y cada uno de ellos: su casa era un desastre!, el entorno familiar a los llevó a esta situación, no a los ayudaba para nada.

En algún caso no me acababa de creer lo que escuchaba. Me parecía imposible… Pero he aprendido que no hay nada imposible para unos jóvenes que no tienen lugar donde refugiarse cuando las cosas les van mal: padres que echan a los hijos de casa, chicos que huyen de casa por las discusiones de sus padres, familias rotas donde la persona con la que viven (padre o madre) no les puede dedicar tiempo porque tienen que trabajar un montón para malvivir, chicos que se pasan años en la cárcel por haber robado 400 €, joven con 14 casos judiciales pendientes (robos, peleas, atracos, venta de droga…), todos ellos viviendo en la calle («aquí dormía yo») –su «lugar de acogida»–, con compañeros desestructurados como ellos, y sin trabajo porque lo han perdido por su situación.

Es triste ver jóvenes sin futuro, jóvenes que la misma sociedad ignora, jóvenes que dicen «quiero salir de esta situación de recuperación en la que me encuentro, pero tengo miedo de salir porque tendré que volver a la calle ya que no tengo casa ni trabajo donde ir». «En la calle es donde aprendes todo lo que no te sirve para nada». «No quiero volver a pasar por aquella calle, es la “calle de la muerte”, la calle donde aprendes todo lo que no tienes que saber y donde te facilitan todo lo que no tienes que tomar…».

El Servicio de Reinserción Social se lleva a cabo en régimen ambulatorio y residencial. Se acompaña a las personas que hacen el proceso de reincorporarse gradualmente a la vida familiar y en el mundo laboral, y se vela para que adquieran un estilo de vida autónomo y responsable manteniéndose abstinentes de las drogas. CECAS les ayuda a salir del pozo, hace una tarea incuestionable, una tarea para aplaudir.

El año pasado se cumplieron 25 años de vida y ya lleva un currículum envidiable. Veamos algunos datos:

  • 92 plazas residenciales
  • 105 personas en el centro de día
  • 33 personas contratadas (28 a dedicación completa)
  • 14 contratadas a través de Cooperativas
  • 2 psiquiatras de San Juan de Dios
  • 70 voluntarios
  • de 6 a 14 meses de tratamiento
  • 561 hombres atendidos en tratamiento ambulatorio y otras patologías
  • 186 mujeres atendidas en tratamiento ambulatorio y otras patologías
  • 170 familias atendidas
  • 1 comunidad de hombres en Collserola
  • 1 comunidad de hombres en Barcelona
  • 1 comunidad de mujeres en Tarragona
  • 1 piso de reinserción en Barcelona
  • 1 piso de reinserción en Lleida
  • 1 piso de apoyo en Barcelona

edades

52% hasta 40 años

48% de 40 a 60

convivencia

50% vive solo

50% vive acompañado

estudios

2% universitarios

50% graduado escolar, Bachillerato, BUP, COU

33% primaria

15% otros estudios

trabajo

63% de paro con trabajo antes

11% paro sin trabajo antes

26% otras situaciones

droga

44% alcohol

24% cocaína

20% heroína

12% otros

Economía

  • El Ayuntamiento de Barcelona cede gratuitamente la finca de Can Puig, en Collserola
  • La comunidad Carmelitas de Tarragona cede gratuitamente parte del edificio del convento, en Tarragona
  • Caritas diocesana de Lleida cede los locales, en Lleida
  • La Agencia de Salud Pública de Barcelona colabora con las analíticas para el control de abstinencia
  • Los obispados de Barcelona, ​​Terrassa, Sant Feliu y Tarragona ceden los locales de las acogidas
    Caritas diocesanas de Barcelona, ​​Lleida y Tarragona pagan los suministros de agua, electricidad, gas y teléfono
  • La Fundación Banco de Alimentos, Cruz Roja en Barcelona y Plan de Ayuda Alimentaria de la UE, facilitan alimentos
  • Las cuentas están auditadas

*                      *                      *

* CECAS forma parte de la Xarxa de Drogodependències de la Generalitat de Catalunya y del Pla de Drogodependències de l’Agència de Salut Pública de Barcelona y es miembro de la Coordinadora Catalana de Fundacions y de la Confederació d’Entitats per a l’Atenció a les Drogues.

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One comment

  1. 1

    ¡Gracias! Yo también soy voluntario Caritas un dia a la semana. Se aprende mucho de los comensales que agradecen que otras personas se impliquen con ellos y algunas ellas.

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