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Predijo su martirio y que le cortarían las orejas

El párroco de Nacimiento (Almería) predijo que perdería el oído que le quedaba y la vida como mártir; y en efecto le cortaron las orejas

Confesó ser sacerdote y en el acto empezaron a maltratarlo

El capuchino Josep de Calella estaba escondido y en un registro confesó ser sacerdote, lo que bastó para que lo maltrataran, arrestaran y fusilaran

Se adelantó al gesto de Kolbe, cambiándose por un sacerdote enfermo

El rector del seminario de Málaga anticipó el gesto de Kolbe, al ofrecerse en lugar de otro sacerdote

A diario le amenazaban: Aquí hay un cura. Hay que matarlo

En casa del sacerdote almeriense Domingo Campoy aparecía a diario una amenaza pintada con tiza: Aquí hay un cura. Hay que matarlo

Salvó a la señora que la refugiaba, diciendo: dejadla, la única monja soy yo

Sor María de los Ángeles Ginard dijo a los milicianos en la casa donde se escondía: esta señora no es monja, dejadla, la única monja soy yo

He vivido como cristiano y por cristiano me matáis

A sus asesinos, el farmacéutico almeriense Juan José Vivas-Pérez Bustos les dijo que le mataban por haber vivido como cristiano

Escapó a varias batidas de cazacuras, hasta que lo denunciaron en su pueblo

El sacerdote Isidre Torres tuvo que abandonar varios refugios para escapar a partidas de cazacuras, hasta que lo detuvo el comité de comité de Blancafort

Esos frailes no te molestarán más, porque [a uno] acabo de darle lo suyo

Después de matar al salesiano Pedro Mesonero, dijeron a quien lo había refugiado: esos frailes no te molestarán más

Si a nosotros nos matan, otros harán triunfar la causa de Dios

El sacerdote Carmelo Sastre dijo a uno de sus feligreses: “Si a nosotros nos matan, otros harán triunfar la causa de Dios, por Él lo hemos de sufrir todo”

Un seminarista a su madre en 1931: Qué suerte tener un hijo mártir de Cristo

Joan Ceró, sacerdote mártir el 15 de agosto de 1936, había dicho a su madre en 1931 que debía alegrarse si tenía un hijo mártir de Cristo

Mientras invocaba al Sagrado Corazón, le dispararon en las piernas y lo quemaron

A Pau Figuerola, párroco de L’Espluga Calba, lo martirizaron disparándole y lo quemaron, mientras decía: Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío

Eran tan moderados que llamaron al comité vecino para matar a los maristas

El comité de Estopiñán no se atrevía a matar a los maristas que le pidieron un salvoconducto, y pidió al comité de Alguaire que lo hiciera

Los mató el mismo que había asesinado al obispo de Cuenca

Elías Moya, que mató al obispo de Cuenca, asesinó también a los redentoristas Javier Gorosterratzu y Víctor Calvo

En Peralta, la calle se llenó de gente para despedir a los mártires

Faustino Oteiza, uno de los dos escolapios de Peralta martirizados el 9 de agosto de 1936, antes de salir confesó y bendijo a las personas de la casa

Dos veces lo fusilaron, y siguió bendiciendo y perdonando

El mismo día que el sacerdote Antonio Silvestre ofreció su vida ante el sagrario, lo detuvieron y fusilaron, quedó herido y volvieron a rematarlo