Tren de la Muerte: “La sociedad ha sido injusta con tantos inocentes olvidados”

María Luisa Alonso comenta el libro El Tren de la Muerte, que relata el martirio del obispo de Jaén y casi 200 civiles más en Vallecas

María Luisa Alonso, cuyo libro Luz para el olvido. De Melilla a Paracuellos, reseñé bajo el subtítulo de “Heroísmo y pasión de las víctimas de la Revolución”, me envió el siguiente comentario tras la lectura de El Tren de la Muerte, que con su permiso publico en la víspera de la matanza ocurrida el 12 de agosto de 1936. Sea en honor y sufragio, como ella dice, de todas las víctimas inocentes injustamente olvidadas.

Antes comento que he visto un vídeo en el que el escritor Lorenzo Silva, en una conferencia en la Mutua Madrileña el 26 de noviembre de 2014 afirmó que el general Pozas fue quien dio la orden de repartir armas a las milicias de los partidos izquierdistas (ver a partir del minuto 57.30 este vídeo). Yo no sabía que pudiera afirmarse eso tan categóricamente, pero si anteriormente he hecho alguna vez la reflexión de que la entrega de los viajeros a quienes los asesinaron era lógica consecuencia de que el gobierno hubiera renunciado al Estado de derecho y a las fuerzas de orden público y ejéricto como forma de mantenerlo, entregando (sin que le asistiera derecho alguno) el poder a esas organizaciones de políticas… El hecho de que Pozas fuera el ministro expresamente consultado por el Director General de Seguridad y que dio la orden de entregar los presos estaría, efectivamente, en coherente dependencia con el anterior reparto de armas.

trencontrapY ahora, sí, el comentario de María Luisa Alonso:

He dado fin al libro “El Tren de muerte”. Después de dos repasos y muchos subrayados he asimilado y me he empapado del clima de aquellos trágicos meses, y sobre todo he podido entrar en la situación de lo vivido por tantos inocentes olvidados. Me han interesado mucho los motivos del olvido en los que también indagué en mi libro, aunque no con tanta profundidad.

Me reafirmo en mi convicción de la injusticia que la sociedad en general ha cometido con ellos. Incluso en mi ambiente, en el que yo viví de niña, se pensaba más en los que habían quedado y en sus problemas derivados de la guerra, que en el sufrimiento de los que habían muerto en esas circunstancias.

Me han interesado mucho los subcapítulos dedicados a la reflexión sobre las causas que motivaron la Guerra, y no me explico cómo no se utilizan actualmente, ni se han utilizado nunca para neutralizar las manipulaciones que hay sobre este tema, y que considero fruto del egoísmo humano. Veo con mucho pesimismo la reconciliación entre españoles porque no se ha explicado nunca la verdad y establecida ya una verdad oficial, es más difícil volver a lo que de verdad fue. Yo misma he sido víctima de las mentiras, de las que me he tragado muchas. El detonante para “mi vuelta ” a la verdad histórica, fue precisamente la Ley de Memoria Histórica, para lo que empecé por documentarme sin miedo ninguno, porque siempre me he sentido muy libre, ya que por mis circunstancias tuve que enfrentarme a la vida con muy poca información y sin apoyos económicos, ni morales. Para mí la guerra y la pérdida de mi padre fue totalmente determinante.

En mi época de juventud y en mi ambiente familiar, una chica, si faltaba el padre, era la que tenía que trabajar, no para ser independiente y tener un futuro, sino para que los chicos pudieran estudiar, esto era lo que se esperaba de mí, por lo que no le debo nada a nadie, excepto a los que me han guiado por buen camino, y me han transmitido valores.

Ha sido muy importante para mí escribir el libro Luz para el olvido, que me ha hecho encontrarme conmigo misma, al descubrir la persona de mi padre y mis afinidades con él, aunque también me ha enfrentado con muchas hipocresías, debilidades y olvidos egoístas en mi propio ambiente, familia, colegio, etc. de lo que también habría mucho que hablar, pero que considero que es mejor dejarlo estar y perdonar. Bastante tenemos con reivindicar la memoria de los que murieron, las verdaderas víctimas inocentes. Yo le agradezco mucho su contribución, lo que Vd. dice, su granito de arena, a la convivencia y al conocimiento de la verdad. Muchas gracias

María Luisa Alonso.

Hazte socio

También te puede gustar