Tres tanos hacia la Casa Rosada

Scioli y Macri, dos nombres para la Casa Rosada Scioli y Macri, dos nombres para la Casa Rosada.

Que los italianos son importantes en la Argentina lo prueba el que los tres candidatos arriba en las encuestas lo son. Después de la primera vuelta ya solo quedan dos.El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Scioli, y el intendente de la capital, Macri.

Un peronista, oficialista, y un empresario de cambio con reminiscencias de radical y socialista, como dice la propaganda oficial, un derechista. Y es que el corpus peronista después de 70 años de fundado tiene reminiscencias difíciles de explicar. En su nacimiento, incluso una tendencia de la Unión Cívica Radical fue la impulsora del nuevo partido; hoy podría decirse que conserva bastante de su antiimperialismo. Pero también populismo, justicialismo (que es su nombre siguiente), y un tanto de autoritarismo.

Recuérdese las pintadas en la ciudad de Buenos Aires del retrato de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española, tendencia claramente fascista, del que Perón era admirador. Tanto es así que después de la guerra enviaron ayuda al Gobierno de Franco, especialmente alimentos para la famélica población de la postguerra española. O ese otro, que decía Perón, dirige Isabelita, verticaliza, cuando ya estaba el brujo José López Rega manipulando el gobierno de Isabelita. Y es que Perón, Fiermenich y los Montoneros, el gran ladrón de Menem, Néstor y Cristina, Scioli, todos son peronistas. Peronistas que nadan tienen que ver con los descamisados de Perón, es por eso que es en realidad el líder quien marca la tendencia real actual.

Pero después de unos años de bonanza por los altos precios de los “commoditys”,especialmente agrícolas, que no se supo aprovechar para crear riqueza e inversiones en infraestructuras, reformar la educación y la sanidad. En fin, preparar el país para una nueva fase de desarrollo. En cambio se le alejó del mundo y se alió con la Venezuela de Chaves (más que de Maduro); con el Brasil del Partido de los trabajadores de Janio Cuadras. Hoy, con Maduro en pleno fracaso y una Dilma Roussef con un 10% de aceptación y una corrupción que no parece tener límites. Un merco sur inexistente y los propios problemas de Argentina con una inflación elevada (en un país que aún recuerda utilizar billetes de siete cifras, cuando se pasó al austral), unos precios en alza y una deuda exterior sin aclarar del todo.

Hay que tomar grandes decisiones para cambiar y arreglar todos los problemas. Macri basa su campaña en eso y en una concreción de sus propuestas, cosa que Scioli no puede hacer dado que no puede decir nada que pudiera parecer una crítica a Cristina. De ahí que su discurso sea ideogilizado tachando a Mecri como de derechas que van a quitar todas las subvenciones y protección a los pobres.

La recuperación del precio de los “commoditys” no va a ser a corto plazo, por lo que habrá que tener en cuenta esta época de vacas flacas.

En la época de Néstor, con la anulación de la ley del punto final que eximía de todos los crímenes a los militares, promovida por Raúl Alfonsín como elemento para superar la situación sin enfrentarse a los militares. Néstor consiguió que se implementaran juicios a todos los militares implicados en crímenes contra la humanidad y de ahí más de 700 militares condenados. Además, leyes sobre las pensiones y sobre los grupos sociales más vulnerables, como los de las villas miseria, dieron un apoyo desde abajo a Cristina.

Pero estas primeras elecciones no han conseguido la aplastante victoria de Scioli y han tenido que pasar a unas segundas. La pregunta base es dónde irán a parar el 21% que consiguió Massa. Recientemente, el ex canciller (con Alfonsín) Dante Caputo habló de que se irán mayoritariamente hacia Macri, aunque no es tan claro, dado que Massa es también un peronista, aunque crítico. De momento parece que Massa no se decantara por nadie.

De momento lo único que es seguro es que gane quien gane habrá que aplicar grandes cambios. Y no hay que olvidar el gran poder del aparato del Estado lleno de peronistas e inflado. Puede que haya que aplicar aquella medida de Videla que mandó que todos los funcionarios se presentaran al trabajo y se sentaran en sus sillas. Faltaron miles de sillas. Todos los que no tenían silla fueron despedidos. Hoy hay miles de miles de funcionarios de más, otra carga para el país.

Macri lo tendrá difícil para generar el cambio, y el hostigamiento de sindicatos y demás grupos peronistas como La Campora del hijo de Néstor pueden ponerle difícil la cosa. Pero es posible que Scioli este aún más prisionero de sus propios correligionarios, tantos años de Kirshnerismo han creado muchas estructuras. Difícil periodo futuro para la Argentina, donde tendrá que reubicarse en el contexto mundial y resolver sus problemas internos que son muchos. Habrá que lidiar con la gente de la Rural.

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