De Trump a Macron, pasando por el soldado Manning (ahora Chelsea). Raro, raro, raro

Manning Soldado Manning

A poco que se lean con atención las noticias internacionales y se engarcen hechos, la sensación de que algo muy raro sucede resulta inapelable. Por ejemplo, ha sido liberado el soldado, ahora, Chelsea Mannig después del cambio de sexo, detenido por la filtración de WikiLeaks, que fue considerada como una acción contra la seguridad de Estados Unidos, y situada como un acto especialmente maligno porque puso en riesgo la vida de informadores, o al menos esta fue la versión oficial americana. Esta es la causa por la que Julian Assange vive encerrado y refugiado en la embajada de Ecuador en Londres desde hace años por miedo a que, si es extraditado a Suecia por un presunto delito de violencia sexual, pueda ser reclamado por Estados Unidos, donde presumiblemente sería juzgado y condenado a una gran pena de prisión. Pero el agente responsable directo de la filtración, el que la hizo posible, Manning, sale a la calle después de 6 años de cárcel. Todo ello por un indulto de Obama en los últimos instantes de su presidencia. Nunca había sucedido que un presidente norteamericano indultara a un condenado por atentar contra la seguridad del estado. ¿Por qué lo hizo? No hay ninguna explicación oficial. La oficiosa es que Manning se ha convertido en un icono transexual y está apoyado por el lobby LGBTI. Bien, Obama hizo esto y resulta difícil de justificar su decisión, jugar con el castigo a una persona que la justicia americana evaluó como responsable de un delito muy grave. A pesar de ello los grandes medios de comunicación de perfil liberal, desde Estados Unidos a Europa, no dijeron nada. No pasó nada. ¿Se imaginan un acto parecido a cargo de Trump? La petición de empeatchmen, la que se persigue desde el primer día, habría sido precipitada a causa de un acto dañino para el país.

Comparemos este suceso con el escándalo que se ha producido por la reunión del actual presidente con el ministro de asuntos exteriores, Serguéi Lavrov. ¿Se quiere algo más necesario de una reunión de este tipo, para tratar del conflicto de Ucrania, de Siria, de Corea del Norte? Incluso los medios liberales utilizando la “posverdad” trupiana afirmaron que se había querido ocultar la foto del encuentro, de ¡un acto público en la Casa Blanca! La segunda oleada de crítica era que le había revelado secretos sensibles. O sea, que son los medios de comunicación y no el responsable de la política exterior, el propio presidente, los que deciden lo que se puede contar o no, y además lo hacen sobre una conversación a dos en la que, como es obvio, estaban ausentes. Si Obama hubiera buscado una política de entendimiento con Rusia, como hizo con menos motivo con Cuba que sigue siendo una dictadura, eso habría sido una visión de estadista, pero si lo procura Trump, forma parte del famoso contubernio, que en esta ocasión no es “judeomasonico” como aducía siempre Franco cuando la lluvia escaseaba o había huelga de tranvías, sino que está promovido por el omnipotente Putin, promovido por la comunicación liberal al papel de “El satánico Dr. No”.

Y raro es que de un día para el otro los medios de comunicación del mismo perfil, los grandes medios, hayan pasado de considerar la economía de Francia como la enferma de Europa, a ver en ella la gran esperanza. ¿Qué ha cambiado? Pues que ha ganado un presidente que nunca ha ocupado un cargo electo, con poca experiencia política y mucha bancaria, y que tiene por delante, en junio, unas elecciones complicadas. Durante el mandato de Hollande nos han  machacado con el mal estado de la economía del vecino país a pesar de que, cifras en mano, sin ser un prodigio, presentaba un panorama mucho mejor que el español y el italiano, más equilibrado, y porque el conflicto francés radica más en el sentido de desposesión que en el de crisis estrictamente económica. ¿Y ahora ya está? A partir de Macron, el hombre que hizo las leyes que más conflictos conllevaron -por mandato de Valls, eso también- todo va a ser distinto.

Realmente ¿no les parecen raras, raras, raras esas grandes oleadas sincronizadas de información mundial que puestas una al lado de otra muestran tantas contradicciones y manipulaciones de la realidad?

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