Una película de exorcismo y tribunales, éxito de taquilla en EEUU

 Se estrenó en EEUU el viernes 9 de septiembre y en su primer fin de semana recaudó 30 millones de dólares, tres veces más de lo que esperaban los ana…

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Se estrenó en EEUU el viernes 9 de septiembre y en su primer fin de semana recaudó 30 millones de dólares, tres veces más de lo que esperaban los analistas del sector cinematográfico, colocándose en el número 1. A España no llegará hasta el 11 de noviembre.

 

Las críticas de la prensa cristiana norteamericana han sido bastante positivas, destacando algunos críticos su respeto tanto por las posturas creyentes como por las más escépticas. Alguna publicación evangélica señala con cautela su enfoque “católico” de la cuestión, pero no es el caso de la prensa evangélica más ortodoxa como CHRISTIANITY TODAY.

 

Para presentar el producto al público cristiano, la productora contrató a una agencia de relaciones públicas, Grace Hill Media, especializada en tender puentes entre Hollywood y los críticos cristianos: en este caso, Grace Hill pagó el viaje de 12 periodistas de medios cristianos para que entrevistasen a los autores. Y es que tras el éxito taquillero de La Pasión, el público cristiano es en EEUU una baza que hay que cuidar.

 

El director, Scott Derrickson, es cristiano evangélico, muy cercano al catolicismo: “estoy a un libro de Chesterton de ser católico”, ha declarado medio en broma. Es coguionista, junto con Paul Harris Boardman, quien aportó una visión más escéptica, aunque también es cristiano practicante, nieto de un ministro metodista. Hace 10 años que trabajan juntos en el mundo del cine.

 

“Hacemos bromas diciendo que hemos tratado un tema a lo Mulder/Scully [los investigadores de Expediente X], siendo yo un poco más escéptico y él un poco más creyente, pero muy respetuosos con ambos puntos de vista, con los que hemos intentado ser justos”, explica el guionista Harris Boardman.

 

Como resultado la película combina escenas de sustos y de exorcismos terroríficos con pausadas escenas judiciales y grandes discursos. Es más una película de palabras que de imágenes, aunque algunas visiones sean sugerentes. Al final queda abierta la pregunta: ¿qué le pasaba de verdad a la muchacha? ¿Estaba realmente poseída o era todo explicable científicamente? Acusados de homicidio los exorcistas, es sugerente el personaje de la abogada racionalista (lectora de Carl Sagan, por lo que nos dejan ver) que decide que la mejor defensa es demostrar que realmente hubo posesión sobrenatural…

 

El objetivo de la película, nos dicen sus autores, es que la gente no sólo se entretenga con sustos –que también, es un filme de terror y asusta bastante- sino que salga hablando de los temas propuestos. “Yo no he intentado persuadir a la gente para que piense como yo, sino que reconozcan la importancia fundamental de estas preguntas esenciales: ¿existe el reino de lo espiritual? ¿Hay un Demonio? Más importante aún, ¿hay un Dios? ¿Qué implicaciones tiene, si es así? Me da igual lo que creáis, pero son preguntas que hay que plantearse”, dice el director.

 

Para Peter Chattaway, el encargado de la crítica de cine en CHRISTIANITY TODAY, este objetivo, siendo digno de elogio, quizá no es bastante.

 

“Me pregunto si los cristianos nos hemos apoyado demasiado en la idea de que demostrando la existencia del demonio también demostramos la de Dios” –señala el crítico-. “Hace 30 años, películas como El exorcista hablaban contra el modernismo nihilista de su época afirmado con fuerza la existencia de un mundo espiritual, y eso es sin duda un comienzo. Pero me pregunto si en nuestros mundo postmoderno no necesitaremos escuchar otra cosa […] Muchas culturas han creído en demonios sin creer en el Dios Todopoderoso de la creencia judeocristiana. Puede que no cueste mucho hacer que la gente crea acerca del reino de lo sobrenatural. Conseguir que crean en Dios es algo más.”

 

 Inspirado en el caso de Anneliese Michel

 

La película El exorcismo de Emily Rose se inspira en un caso real sucedido en Baviera (la región más católica de Alemania) en 1976, cuando dos sacerdotes católicos fueron juzgados (y declarados culpables) por la muerte de la joven estudiante Anneliese Michel, por la que habían rezado exorcismos durante varios años. La chica murió de hambre, y se consideró que los sacerdotes y sus padres fueron negligentes al no llevarla al hospital para ser sedada y alimentaba por suero. Se les condenó a 6 meses de cárcel por grave negligencia. En la prensa alemana se llamó “el caso Klingenberg”.   

 

La película cambia muchas cosas pero mantiene el escenario judicial: testigos y sacerdotes son interrogados en los tribunales y ellos van recordando, en flash-backs los hechos. Hay luz y sombras suficientes para que el espectador se haga preguntas y defienda su propia postura.

 

Anneliese Michel nació en 1952 en una familia católica. Con 14 años empezó a tener ataques y sacudidas, y parálisis momentáneas que le impedían controlar su cuerpo. No podía llamar ni a sus padres o a sus tres hermanas. Un neurólogo le diagnosticó epilepsia. El tratamiento médico apenas tenía efecto. En 1970, con 16 años, empezó a tener visiones demoníacas cuando rezaba y luego a escuchar voces. Lo comentó a los médicos, que no pudieron ayudarla.

 

En 1973 sus padres empezaron a buscar un exorcista por diversas parroquias, pero se les decía una y otra vez que era mejor seguir con el tratamiento médico y que no había pruebas claras de que hubiese posesión propiamente dicha, como hablar lenguas extranjeras desconocidas, telepatía o levitación. Finalmente, el 1974, el padre Ernst Alt se convenció de que un exorcismo era necesario, aunque no consiguió permiso del obispo de Wurzburg hasta septiembre de 1975, quien encargó al padre Arnold Renz que ayudase a Ernst Alt.

 

De septiembre de 1975 a julio de 1976 los sacerdotes mantuvieron un par de sesiones semanales de exorcismo con la muchacha (ya de 23 años). Usaban el Ritual Romano (escrito en 1614, con pocas modificaciones desde entonces; es el que se ha usado hasta que Juan Pablo II aprobó un nuevo ritual en 1999; tanto uno como otro consiste simplemente en rezar y gestos inofensivos como mojar con agua bendita y trazar la señal de la cruz). A las sesiones asistían miembros de la familia. Se rezaba por la muchacha que se agitaba y demostraba una fuerza descomunal y golpeaba a todos a su alrededor y rompía objetos religiosos. Varias personas eran necesarias para sujetarla. En las cintas que se escucharon en el juicio (40 cintas grabadas) se oía la voz deformada de la muchacha con varias personalidades que discutían entre ella sobre qué demonio debía dejar primero a la chica.

 

Durante un tiempo, Anneliese pareció mejorar, pudo retomar los estudios e ir a misa. Pero seguía con sus ataques de parálisis y quedándose inconsciente. Entonces dejó de comer durante semanas, y cuando le rezaban las oraciones del exorcismo se ponía a hacer genuflexiones compulsivamente, hasta 600 al día, dañando sus rodillas.

 

El 30 de julio  de 1976 pidió la absolución a los sacerdotes y al día siguiente murió de hambre, como testificaron los forenses. El padre Alt fue quien avisó a las autoridades.

 

Coincidió que en 1974 apareció en EEUU y en Alemania la película de William Friedkins El Exorcista y psiquiatras de toda Europa aseguraban que aumentaban en sus consultas casos de personas con ideas obsesivas. En 1978, durante el juicio, los psiquiatras dijeron que los sacerdotes, al hablarle de posesión, habían dado a Annaliese los contenidos de su comportamiento psicótico (enfermedad mental en la que se creen oír voces), que se había añadido a su vieja epilepsia y que había sido impactada también por sus años de desarrollo sexual.

 

Padres y sacerdotes fueron considerados culpables de negligencia, de no haberla hospitalizado, sedado y alimentado con suero, aunque quedó probado que los últimos años Annaliese se negó a ser hospitalizada. Se les condenó a 6 meses de cárcel por denegar auxilios médicos de manera imprudente a su hija. Una comisión de la Conferencia Episcopal Alemana declararía posteriormente que Anneliese no estaba poseída.

 

El exorcista oficial de la diócesis de Roma, uno de los más veteranos y experimentados del mundo, se refirió a este caso en su libro de 1990 (la primera edición italiana) Habla un exorcista, y aporta más datos que no se suelen mencionar en las actuales reseñas del caso que se han hecho con motivo de la película:

 

Los datos que entonces aparecieron en los periódicos y en otras publicaciones como el libro de Kasper y Lehmann Diaboli, Demoni, Possessione (Queriniana, 1983) hacían sospechar que los dos sacerdotes habían creído con demasiada facilidad que estaban ante un caso de posesión diabólica. […] A continuación se publicó un libro en el que se estudiaban los hechos en profundidad: Anneliese Michel, de Kaspar Bullinger (Editorial Rughland, Alltotting, 1983). En dicho estudio, en resumen, se disculpaba completamente a los dos exorcistas, se demostraba que tanto la actuación del obispo que había autorizado los exorcismos como la de los sacerdotes había sido seria. Se precisaban las causas de la muerte de la muchacha, independientes del sacramental administrado. En todo caso el episodio contribuyó a desalentar a los sacerdotes de aceptar el cargo de exorcistas.

[Gabriel Amorth, Habla un exorcista, Planeta+Testimonio,  p. 178, 2001, italiano de 1990].

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