Vasco de Quiroga: político, obispo y constructor de comunidades utópicas

Para entender el trabajo de Vasco de Quiroga hay que entender la tradición de la que bebió. A lo largo de la historia han sido muchos los filósofos, s…

Para entender el trabajo de Vasco de Quiroga hay que entender la tradición de la que bebió. A lo largo de la historia han sido muchos los filósofos, sabios y santos que han escrito ensayos u obras sobre cuál habría de ser el modelo de sociedad perfecta. En La República de Platón, escrita entre el 395 y el 370 aC, la justicia es fundamental para el buen desarrollo de la sociedad. ¿A quién no le parece de plena actualidad la sentencia “la mayor Injusticia consiste en la de parecer justo sin serlo”? 
 
Cicerón, Séneca, Plotino (que soñaba con crear una ciudad que se llamaría “Platonópolis”, siguiendo el modelo de La República) influyeron en la sociedad grecorromana. El cristianismo nació rodeado de una cultura que ya había pensado y reflexionado sobre los modos de lograr una sociedad más justa. Aun así, la moral cristiana  supuso una revolución definitiva. Los “filósofos” cristianos repensaron la relación entre dos reinos hasta entonces antagónicos: el reino de Dios y los reinos de este mundo. Es lo que hace San Agustín en su Civitas Dei. Y con él, todo el cristianismo occidental. 
 
Mas la condición humana es la que es. El mundo, en el sentido bíblico del término, seguía siendo el mundo. Incómodos en una sociedad nominalmente cristiana, muchos se retiraron como ermitaños o en pequeñas colectividades. El Ora et Labora monacal, aun naciendo en el seno de la sociedad cristiana, no dejaba de ser la evidencia de un cierto fracaso de la misma, pues enclaustraba a los que se supone que tenían mayor celo evangélico.
 
Coincidiendo con el descubrimiento de América, se iba a producir un resurgir de los idealistas que buscaban un modelo perfecto de sociedad. La Utopía de Santo Tomás Moro, que toma claramente elementos de La República de Platón, influenció notablemente en las reducciones jesuíticas de Paraguay. La Ciudad del Sol, del dominico Campanella, fue otro intento de construir sobre el papel la sociedad idílica, donde todo encajaba como si fuera una maquinaria de reloj de precisión. Hubo cristianos que intentaron llevar a la práctica estas utopías. Uno de ellos fue el Siervo de Dios, Vasco de Quiroga.
 
Un jurista enviado a corregir desmanes contra los indios
Vasco de Quiroga nació alrededor del año 1470 en la abulense localidad de Madrigal de las Altas Torres. Por tanto compartía lugar de nacimiento con la Reina Isabel la Católica, verdadera impulsora del carácter evangelizador de la conquista de América. Jurista de prestigio, Vasco llegó a representar a la corona española en el tratado de paz que se firmó con el norteafricano rey de Tremecén. Muy interesado en la aventura hispana de “las Indias”, ocupaba un alto cargo en la Cancillería Real de Valladolid cuando le llegó la carta que cambiaría su vida. La reina Isabel, esposa del Emperador Carlos V, le pedía en la misiva que accediera a formar parte de la Audiencia que iba a partir en breve hacia la Nueva España.
 
Las noticias llegadas a la metrópoli no podían ser peores en cuanto a los desmanes que se estaban cometiendo con los nativos después de la primera Audiencia. Por eso es lógico que los nuevos legados de España no fueran precisamente recibidos con vítores a su llegada a la ciudad de México. Los meses siguientes a su llegada al nuevo continente los pasó Vasco de Quiroga informándose de lo ocurrido los años precedentes.

 
 
Desde el control absoluto de los dineros públicos, hasta el intento de esclavizar indios, pasando por robos a mansalva, todo indicaba que había que en México había que empezar prácticamente de cero. Aquello no sólo no aminaló al abulense, sino que vio en esas circunstancias la posibilidad de llevar a cabo sus sueños de levantar de la nada una auténtica sociedad indígena cristiana. 
 
El 14 de agosto de 1531, escribe al Consejo de Indias pidiendo permiso para organizar pueblos de indios cristianos. Sin esperar siquiera respuesta, y comprando con su dinero un terreno a dos leguas de la capital, fundó el que sería su primer pueblo-hospital indígena.
 
Una utopía cristiana: los pueblos-hospitales
 
Los pueblos hospitales eran al mismo tiempo pueblos para vivir, hospitales y escuelas, centros de instrucción misional, artesanal y agraria, y también albergues para viajeros. De Quiroga construyó un Oratorio frente a aquel primer pueblo para estar cerca de los indios. Quiso integrarse totalmente entre aquellas gentes y para ello estudió su idioma, el náhuatl.
 
Ese modelo de inculturización habría de repetirse en futuras fundaciones, en las cuales los sacerdotes estudiaban el lenguaje de los indígenas a la vez que estos aprendían español. En no pocas ocasiones, los hijos de los españoles compartieron escuela con los niños indígenas.
 
Santa Fe, que así se llamó aquel pueblo, prosperó grandemente y llegó a contar con 30.000 habitantes. Miles de indios se bautizaron y pasaron a llevar una vida cristiana que llamaba la atención a muchos de sus compatriotas. Fue el principio de una obra que, basándose en el ideal evangélico de la primera comunidad cristiana de Jerusalén y en la Utopía de Santo Tomás Moro, al que Vasco había leído con sumo interés, sigue siendo hoy objeto de estudio y admiración por todos aquellos que creen que puede haber una sociedad mejor, más justa y más cristiana.
 
Un político para la Jerusalén celestial
 
Contando con 63 años, Vasco de Quiroga fue a Michoacán para intentar apaciguar aquella región. La necia actuación de Nuño de Guzmán, que sin necesidad alguna había arrasado militarmente aquellos pagos, provocó que los indígenas no quisieran saber nada ni de los españoles ni de su religión. Por eso, cuando Vasco se presentó allá asegurándoles que la Corona española detestaba lo ocurrido y pensaba castigar a los culpables, la sorpresa fue grande. Pero Vasco no sólo quería ganarles para España sino, sobre todo, para la Jerusalén celestial. Y así, en uno de sus discursos les dijo:
«Sólamente tengo amor y afecto para con la nación indígena. Los mexicanos que vienen en mi compañía pueden testificar de esto y deciros cómo miles de personas viven en la actualidad felices en poblaciones que yo he edificado para ellos. Lo que hice en Santa Fe, deseo hacerlo aquí también. Pero necesito vuestra cooperación. Vuestra práctica de tomar varias esposas debe desaparecer. Debéis aprender a vivir felices con una sola mujer que os sea fiel, de la misma manera que vosotros le seáis fieles a ella. Debéis también renunciar a vuestros ídolos y adorar al único verdadero Dios. Esas informes masas que vosotros habéis fabricado con vuestras propias manos no pueden protegeros. No pueden protegerse ni a sí mismas. Traédmelas, de manera que yo pueda destruirlas y al mismo tiempo libertaros de las cadenas con que el demonio, príncipe de la mentira, os tiene atados» . [R. Aguayo Spencer, Don Vasco de Quiroga. Documentos 46-47: +Callens 63-65).]
En menos de 4 años, Vasco de Quiroga logró, sin derramamiento de sangre, la plena pacificación de aquella región mexicana. Y antes de regresar a la capital fundó el poblado-hospital de Santa Fe de la Laguna.
 
De seglar a obispo
 
No es de extrañar que cuando se pensó en establecer una diócesis en Michoacán, el obispo Zumárraga sugiriera el nombre de Vasco de Quiroga como candidato a sentarse como sucesor de los apóstoles en esa nueva sede episcopal. Carlos V le propone el nombramiento al Papa Pablo III, quien accede con gusto a pesar de que De Quiroga era seglar. En un breve periodo de tiempo, don Vasco recibe las órdenes menores y mayores. En diciembre de 1538 es consagrado obispo por Monseñor Zumárraga y el poco partió para la que iba a ser su diócesis hasta su muerte.
Tata Vasco, como aún le llaman los indígenas, organizó a las comunidades de la región en actividades específicas:  lacas, cueros, trabajo del cobre, herrería, alfarería, tejidos, bateas… Entrenó a las comunidades en estos oficios. Siendo obispo introdujo el cultivo del plátano en la zona e impulsó la creación de la actividad ganadera de la región con ganado equino, porcino y lanar. 
 
Salvando las distancias, vemos en Vasco de Quiroga un ejemplo similar al del Cardenal Ángel Herrera Oria en el s.XX, quien desde su condición seglar hizo una labor tan importante para la sociedad que la Iglesia acabó por “convencerle” de servir al Señor ya como sacerdote y obispo.
 
Como obispo, Vasco de Quiroga se dedicó aún más si cabe a fundar pueblos cristianos, sobre todo en la parte oriental de la diócesis. Tal fue su fecundidad en esa tarea que años después de su muerte, su sucesor el obispo Juan de Medina afirmaba que apenas una villa con veinte o treinta casas que no contara con su hospital. Con todo, él siempre tuvo muy claro en dónde estaba la clave para el éxito de su visión:

“aunque es verdad que sin la gracia y clemencia divina no se puede hacer, ni edificar edificio que algo valga, pero mucho y no poco aprovecha cuando éste cae y dora sobre buenos propios naturales que conforman con el edificio”. 

Sería largo relatar las normas que escribió Vasco de Quiroga para el buen gobierno de los pueblos fundados por él, pero baste saber que su obra perduró hasta mucho tiempo después de su muerte, la cual acaeció siendo ya bastante anciano. Murió rodeado del amor de su pueblo, como auténtico apóstol de Cristo para América. Para actuales generaciones de cristianos puede ser un modelo a seguir, como laico, sacerdote u obispo. 

 
Más sobre las utopías (reales y eficaces) de Vasco de Quiroga:
http://www.organizacionessociales.segob.gob.mx/UAOS-Rev3/ideales_comunitarios_vasco_quiroga.html

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One comment

  1. 1

    Pues ahora me está entrando la duda xD Pero yo tengo el recuerdo que supe esa leyenda con ese tomo. Uno en el que las señoras tenían la cara pintada de verde y azul, y a un tipo le daban una orgía portátil cuando tenía que ir a caballo de un sitio a otro (una cestita con comida grasienta, algo de oso, que le sentaba mal). ¡Astérix en Helvetia! Estoy prácticamente segura de que es ese tomo. Ahora falta que alguien le heche un ojo y compruebe si la teoría está ahí. Yo es que prácticamente todo lo que sé sobre los romanos lo he sacado de estas historietas, y así me va (excepto las cosas que, a partir de algo del cómic, me han ampliado fuera).
    bulgari bzero falso http://www.topbulgari.net/it/

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