Yo soy persona

Los atentados de París han sido terribles y la reacción a ellos ha sido global, con manifestaciones y muestras de rechazo masivas. De he…

Los atentados de París han sido terribles y la reacción a ellos ha sido global, con manifestaciones y muestras de rechazo masivas. De hecho #jesuischarlie ha sido uno de los hashtags con más popularidad de toda la historia.

Parece que los 17 muertos de los atentados de París ponen en cuestión toda la política de seguridad en el mundo desarrollado o al menos esto es lo que nos han dicho nuestros gobernantes. Parece que nos encontramos en una lucha entre la libertad y la tolerancia y el fanatismo y la coacción.

La pregunta que me viene a la cabeza es: ¿Occidente debe de preocuparse solo de lo que ocurre dentro sus fronteras o por su posición geopolítica e historia puede ir más allá?

La respuesta es compleja pero una cosa es clara; Occidente se ha beneficiado y con ello sus empresas y élites, de la globalización y de los recursos de otros países. Ha participado en guerras muy cuestionables como la de Iraq y ha impuesto sistemas democráticos a países tribales. Ello demuestra que la visión occidental pretende, o al menos así los acontecimientos lo avalan, ser global.

¿Y ahora qué?

Paralelamente a los atentados en París, morían 2.000 personas en Nigeria a manos del grupo terrorista Boko Haram; las crucifixiones y venta de esclavos continuaban en el Estado Islámico y el flujo de capitales de algunos países del golfo continuaban llegando a manos de los “yihadistas”. Pero todos estos sucesos, según los actos y las voces mostradas, no merecen la atención de Occidente ya que no se encuentran en sus fronteras, no son “civilizados”.

¡Hipocresía! Esta es la palabra que creo que define la posición occidental ante esta situación. Parece que para nuestros gobiernos existen ciudadanos de primera y de segunda en el mundo; respondemos que nunca más deben producirse atentados como los de París, pero miramos a otro lado ante las atrocidades producidas por unos pocos radicales, pero muy bien organizados y financiados. ¿Dónde se encuentra la visión de la necesidad de una solidaridad global y de unos derechos humanos universales? Podemos vivir pasivos ante un autodenominado califato, donde su política se puede definir con una palabra, ¡Muerte!.

Y si ya no actuamos por humanidad, al menos hagámoslo por practicidad; porque toda respuesta que no pase por acabar con los campos de entrenamiento y fuentes de financiación del yihadismo no servirá para evitar más atentados.

#Yo soy persona. Todos somos personas, todos tenemos la misma dignidad inviolable. Líderes y sociedad occidental ¡Recordadlo, por favor!

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